Los jugadores que amaban sus videojuegos: «Syndicate»

Seguimos con la suequización de Mondo Píxel con motivo del estreno de la primera entrega de Millenium versión David Fincher, que es una excusa tan buena como cualquier otra para hablar de juegos suecos y sus responsables. ¿Saben que las oficinas de la empresa de seguridad que sale en la película son en realidad las de DICE? Pues ya lo saben, y así ya nos los hemos quitado de encima y podemos hablar de gente menos subidita, como nuestros muy queridos Starbreeze, de quienes ya apuntamos algunas pistas al tratar su Riddick. También obra suya es el discutido y polémico remake de Syndicate. Nosotros le hemos echado un vistazo, unas cosas nos han gustado más, otras menos, y estas son nuestras conclusiones.

Si eres muy fan de los Syndicate originales, más vale que te olvides de este remake. Encontrarás aquí muchos detalles comunes en cuanto a argumento y ambientación, pero a fin de cuentas, nada de lo que los definía. Excepto, claro está, esa rotunda amoralidad en la ejecución de las misiones que tantos problemas causaba en 1993 pero que ahora, en estos tiempos de shooters protagonizados por salvajes y vándalos, es el pan nuestro de cada día. No hay héroes y villanos en Syndicate 2012, parece ser, aunque desde Starbreeze se empeñan en insistir en una cuestión que nos da pánico: se ha «mejorado» el original centrándonos en el Modo Historia en la personalidad de uno de los miembros de un sindicato. Conoceremos sus inquietudes, su historia y todas esas cuestiones que no importan lo más mínimo, hurgando en busca de algo de humanidad para los asesinos sindicalistas.

Si en algo puede fallar el futuro Syndicate por encima de cualquier otra cosa es creyendo que puede mejorar el juego original creando ciencia ficción humana y con chicha detrás, cuando precisamente en la inhumanidad de sus personajes, en su encarnación casi robótica de los tejemanejes industriales estaba la auténtica chicha del original. Algunos detalles nos hacen pensar que no todo está perdido: Starbreeze sigue obsesionada, y nos gusta que así sea, con la violencia marrullera, sucia y a caraperro. Sin llegar a los extremos de destornillador-en-el-costillar de Riddick, claro, pero con unos bailes cuerpo a cuerpo que nos agradaron y satisfacieron, en un entorno donde creíamos que solo ibamos a ver bullet-hell y conductos de ventilación. Para ello, Starbreeze ha aprovechado su propia experiencia con juegos como Riddick o The Darkness (que de furias echándote el aliento en los morros también sabía un rato) y lo ha condimentado con el a la sazón sueco y también interesante Mirror’s Edge, del que se roban unos minimovimientos de parkour, unas minillaves de retorcer cuellos y unos minidecorados luminosos y coloridos que imaginamos que no se convertirán en habituales. La marrullería y el nada más lejos del honorable Sun Tzu también está presente en los poderes de los protagonistas, a los que me gustaría llamar «Magias», pero no puedo. Dejémoslo en «Mejoras».

Estas mejoras olisquean de aquí y allá, pero sobre todo del reciente remake de Deus Ex, que este sí porque lo hemos jugado y lo hemos gozado, era una fenomenal adaptación a estos tiempos que corren de una ciencia ficción que, como el primer Syndicate, estéticamente puede estar vetusta, pero conceptualmente está a tope con todo. Estas mejoras afectan a nuestras habilidades físicas al más puro estilo rolero, pero también nos permiten manipular el ambiente y a los contrincantes: en la demo que palpamos, hicimos que los enemigos se dispararan entre ellos, se sacrificaran por la (nuestra) causa y en general, provocamos el caos en situaciones que esperamos que sean tan divertidas durante todo el transcurso del juego. Por eso decimos que se propicia el ambiente barriobajero, aunque sea en entornos de rascacielos y corporaciones: las Mejoras hacen su parte. También probamos armas como el cómico Rifle Gauss y sus balas que doblan esquinas y resolvimos sencillísimos puzzles que también es de esperar que se compliquen más allá de este nivel levemente tutorial.

Algo más complejo es el multijugador, y curiosamente es el que más se acerca al espíritu de acción táctica del Syndicate original. Se trata de un coperativo para cuatro jugadores en el que habrá que atacar misiones abiertamente inspiradas en fases del juego de 2012. Cada uno de los cuatro personajes controlables tiene características propias para emplearlas en el combate (un tanque, un francotirador… aún no han sido especificadas por completo, aunque por supuesto ya tenemos imágenes hi-res de los cortes de pelo de cada uno). La cooperación consiste, por ejemplo, en que mientras uno de los jugadores hackea la armadura de un jefe final, otro par le descerrajan a tiros. También tuvimos ocasión de probar un modo de visión (disponible también en el Modo Historia) muy similar a la visión de detective de los Batman, lo que no resulta demasiado original pero sí indiscutiblemente útil a la hora de planificar los ataques en este cooperativo.

En resumen, una obviedad: es inútil cabrearse por algo que es lo que es. La tarde que pasé jugando a esta sencilla demo de Syndicate pude ver detalles de buen hacer, ocasionales y muy agradables estallidos de violencia (la misión era sacar un chip de una cabeza, tal cual) y montones de ideas robadas, sí, pero con gusto y sentido común. Unas semanillas y podremos comprobar si hay algo más que sueca frialdad calculadora detrás de esta toma 2 de Syndicate.

1 opinión en “Los jugadores que amaban sus videojuegos: «Syndicate»”

  1. He de confesar que al empezar a leer el texto tenía una mezcla de pavorcillo y optimismo, ya que es uno de los que tengo en el punto de mira para este 2012…por dos motivos, el primero de ellos la presencia de Starbreeze y el segundo por esa estética noir futurista que ya cantaba en su día que venía de DE:HR.

    Así que después de leer este artículo tengo aún más ganas de jugarlo, porque a estas alturas de la película, con decirme que no sigue la estela CoD/Battlefield/Suputamadre ya me han llamado la atención.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.