Los fundamentos del juego portátil: PS Vita vs. The World

La historia detrás de esta historia
El pasado 17 de enero, quien junta estas letras acudió a una presentación de PS Vita muy bien acompañado por los aguerridos mondopixeleros John Tones y Javi Sánchez. Este último contó magníficamente las impresiones que aquella mañana le dejó la máquina aquí, aquí, y aquí. En mi caso particular, era mi primer contacto con la nueva consola portátil de Sony y, aunque me dirigí a la cita con la Vita rebosante de optimismo, abandoné el lugar donde tuvo lugar la presentación con las manos calientes y el corazón frío, con la sensación de haber tocado una máquina potentísima pero vivificmortificada por un software helador. Este artículo ante el que ahora se encuentran, en el cual se intentará relacionar todo cuanto debería ser el juego portátil con lo percibido en mi primer contacto con PS Vita, ya rondaba por mi cabeza en las primeras horas del día en que tuvo lugar la mencionada presentación, pero fue imposible llevarlo a término porque me sentía demasiado pesimista, en exceso paralizado como para escribir nada debido a las negativas sensaciones que me había transmitido (el software de) la máquina. Hoy, tras haber pasado casi una semana con mi propia PS Vita, he recuperado aquella idea y por fin he podido vomitar aquel artículo que en mi alma de jugador se había quedado atragantado.


La crisis del ladrillo.

Una consola portátil debe ser portátil
Adoro las consolas portátiles. Me reconforta la sensación que recibo al pensar que llevo en el bolsillo una máquina que podré sacar cuando quiera, para poder jugar donde quiera a lo que quiera. Es esto, quizá, una derivación en el presente de aquellos tiempos pasados en los que unos cuantos entonces mozalbetes, hoy abuelicos del píxel, disfrutamos de nuestros primeros juegos en casa, en la calle, en el cole… antes que en un ordenador o una consola, en una de esas Game & Watch o sucedáneos de estas a las que de manera invariable llamábamos «maquinitas». Considerando el factor viajero del concepto de juego transportable, es lógico pensar que una consola portátil debe ser portátil. Cuanto más portátil, ¿mejor? Trataremos ese tema más adelante en este mismo texto. Una consola portátil debería ser fácilmente transportable en el bolsillo trasero del pantalón o en el compartimento interior de la americana. Pocas son las máquinas portátiles que han conseguido eso, y como todos esperarán que digamos, en ese sentido los productos fabricados por Nintendo suelen ser una apuesta segura: desde las mencionadas Game & Watch, pasando por la primera Game Boy hasta la 3DS actual, la compañía japonesa ha sabido a lo largo de toda su historia lanzar al mercado productos contenidos en tamaño, agradables al tacto y de fácil manejo para jugadores grandes y pequeños. En realidad y si se piensa, escruten sus propias cabecitas para que comprueben que es así, cualquier portátil manufacturada por cualquier compañía que no sea Nintendo se ha visto como un intruso perdido en campo enemigo, como un desafiante grillado ante un rey impasible para nada dispuesto a bajarse de su trono. Así ha sucedido: máquinas como la propia PSP (la predecesora de Vita) han arañado cuota de mercado pero no han conseguido ni de lejos arrebatar la corona a la portátil de Nintendo que en aquel momento estuviera en venta y en boga.

En este mismo apartado podríamos incluir la ergonomía: una consola portátil debería tumbarse cómodamente en nuestras manos y encontrar postura de juego desde el primer momento. Sería conveniente, además, que pudiéramos mantenerla ahí, aún arrellanada en ese mismo lugar tras una sesión de juego prolongada; que no tuviéramos que interrumpir nunca una partida porque nuestros dedos acusen dolor o cansancio debido a que constantemente tengan que estar forzando su posición natural.

Vs. Vita: debido a su tamaño, PS Vita no es precisamente una consola fácilmente transportable en el bolsillo trasero del pantalón o en el compartimento interior de la americana. No hay problema. Que una máquina sea extremadamente pequeña no es necesariamente un punto a su favor, al menos no uno que estaría dispuesto a otorgar cualquier jugador: un usuario talla XXXL con manos enormes jamás podrá sentirse cómodo manejando, por ejemplo, una Game Boy Micro, mientras que todo lo contrario le sucedería bregando con el imponente tamaño de PS Vita. Imponente, pero no pesada y para nada grandota. Poco más grande que PSP, de hecho; robusta, accesible a cualquier tamaño de zarpa. Un jugador de manos pequeñas no será ni se sentirá nunca fagocitado por Vita mientras que alguien que agarre esta con dedos como manojos de pollas enormes se sentirá en la gloria. Da la sensación que Vita es, simplemente, la acertada evolución del muy acertado diseño de la PSP original, la encarnación definitiva en peso, forma y tamaño de una consola que nació con la carcasa adecuada, de que Sony ha dado plenamente en el clavo tras haber aprendido de la experiencia diseñando en los últimos años PSPgo y Xperias varios.


Tú chupa, que yo te aviso…

Y si para los usuarios es relevante el tamaño y ergonomía de las consolas portátiles, supongan cuán importante debería ser para aquellos la autonomía de estas últimas. Una máquina solamente funcional durante una pequeña parte del viaje que vayamos a realizar porque su batería no aguante más allá de la mitad del trayecto, quizá no merezca acompañarnos en dicho viaje. Factores como el formato de los juegos (la elección del soporte óptico para PSP fue una daga láser clavada en el corazón del sistema) la activación o desconexión del Wi-Fi, el tamaño de la pantalla o su nivel de brillo influirán directamente en el tiempo que podremos jugar hasta que nos quedemos tirados con un bloque inútil de tecnología muerta en las manos. Prosigamos. La pantalla, comentamos antes, las Game and Watch, habíamos mencionado más arriba. Cuando las pantallas no eran en color, las pilas duraban tantísimo que parecía que podríamos jugar hasta el día del juicio final por la tarde-noche; ahora ha disminuido ostensiblemente el tiempo que podemos utilizar nuestros dispositivos portátiles, en la mayoría de los casos de manera proporcional a cuanto se ha incrementado la calidad, tamaño y cromatismo de las ventanas con que dichos dispositivos muestran su mundo al mundo.

Vs. Vita: si nos plantamos en el momento presente, las consolas portátiles han evolucionado hasta el punto de que sus pantallas son el epicentro hardware del sistema, lo cual como se ha apuntado repercute directamente en la autonomía del mismo. Las cinco pulgadas en 16:9 de pantalla multi-táctil OLED de Vita a 960 x 540 de resolución brillan con luz propia, y esto para nada pretende ser un comentario facilón: la pantalla, sencillamente, es aquello que más llama la atención en un primer acercamiento a la máquina. Pero, ¿este estímulo visual es un reclamo, un detalle a disfrutar en el día a día, o es más a la larga un lastre que hace que pensemos dos veces si sacar o no PS Vita a la calle? Dependiendo del nivel de brillo, de la desactivación del Bluetooth, que tengamos alto o bajo el volumen (aunque por mucho que lo subamos, no llega muy allá), de la actividad desempeñada (descargando juegos, demos o aplicaciones la batería sudará litio para dotar de vida al sistema más allá de las tres horas) o incluso en función del juego al cual estemos jugando (comprobado: Uncharted la chupa -la batería- más y mejor) será fácil acercarse desactivando todo lo prescindible a las cuatro o cinco horas de autonomía, lo que es un dato que pega una buena patada en los morros tridimensionales a su más directa competidora.


FFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU-

Hablemos del control en los juegos: yo para ser feliz quiero precisión. Y que los títulos que disfruto tengan un alto nivel de dificultad. Por consiguiente, necesito precisión en el control para domar esa dificultad.

El juego táctil está de moda. Particularmente me llevo MUY MAL con este tipo de control: yo necesito colocar el dedo sobre un botón físico (uno de verdad, no uno virtual) que presionar. Tener la sensación de que el dedo se encuentra sobre el botón, para conseguir la certeza de que pulsaré dicho botón exactamente cuando quiera. Necesito saber, en definitiva, que el botón está ahí, exactamente bajo mi dedo, no que suceda que haya movido inadvertidamente el dedo desde el botón virtual a otro punto de la pantalla en el cual no haya control alguno y que cuando quiera «pulsar» el botón virtual, «pulse» en mitad de la nada.

Vs. Vita: los que, hoy por hoy, son los juegos más curiosos, originales y divertidos del sistema: Frobisher Says! y Little Deviants (tranquilos: tiempo habrá en los próximos días y meses para analizar en Mondo Píxel el software de Vita) hacen uso extensivo de la pantalla táctil. También utilizan el panel trasero, los giroscopios, los acelerómetros… Y además, ponen a nuestra disposición el empleo de la más increíble dotación de botones reales, no virtuales, con que jamás ha sido agraciado dispositivo portátil alguno. Los juegos recién mencionados hacen uso, decimos, de todos los tipos de control posibles, en sucesión o a la vez. Y los utilizan de una manera tal que en la alternancia entre todos ellos, el que esto escribe se siente cómodo independientemente de sus preferencias, porque estos juegos normalizan todo tipo de control en la propia alternancia indiscriminada de todos esos tipos de control.

Primera corazonada positiva.

La máquina no viene capada de serie en ningún caso, en ningún sentido: 2 joysticks analógicos 2, el amor. No hay huecos o vacíos injustificables en la carcasa de la máquina. El punto de partida hardware, más completo imposible, lo tenemos cubierto con creces y con esquemas de control aptos para todos los gustos, lo cual a título particular me resulta tremendamente tranquilizador, pensando en el software que ahora hay y en el que vendrá.


Sigue esta regla, aplícala tanto a software como a hardware, y acertarás seguro: nunca intentes convertir al formato portátil aquello que no fue diseñado inicialmente para ser portátil.

Vs. Vita: Me da bastante por el culo esa afirmación que tan alegremente bulle en la boca de muchos jugadores: «PS Vita es una PlayStation 3 portátil». No me importaría tanto si pontificaran de tal modo al únicamente referirse a cuestiones relacionadas con la potencia hardware de las máquinas equiparadas. El problema es que la mayoría de los que alegremente emiten tal comentario comparativo quieren expresar que PS Vita también tiene -al igual que PS3– su Uncharted, su WipEout, su FIFA «igual que el de la pley, TÍO». Me parece respetable que Sony mueva y promueva entre los usuarios la idea de que PS Vita ejecuta en sus tripas capítulos dedicados de algunas de las franquicias más importantes de su hermana, ¿mayor? PlayStation 3. El problema es que considero que llevar tal trasvaso a término en cualquier caso en que comercialmente hablando interese… así porque sí, sin un estudio claro, tajante y rotundo detrás que especifique cómo hacer bien cada transformación independiente, cómo mejor o cómo ni de coña, sin pasar por un necesariamente complicado proceso adaptatorio… es un gravísimo error. Habrá juegos que se adapten mejor al formato portátil, otros simplemente darán el pego y parecerá que en principio, la desviaciadaptación se siente cómoda en su nueva encarnación… hasta que se juegue más en profundidad (más allá de un ligero contacto inicial, queremos decir) con el título adaptado. Porque como ya he comentado por aquí en repetidas ocasiones, a diferencia de una consola de sobremesa en la que normalmente prima la partida reposada y contar la historia más grande jamás relatada (mediante larguísimas cinemáticas, por supuesto) una portátil es usada en momentos puntuales, en partidas rápidas, en sesiones cortas de pocos minutos. Cómo va a disfrutar, a percibir cualquier jugador el pulso, el ritmo de un Uncharted si nos lo estamos intentando petar a ratos sueltos, a lo largo de muchos días en situaciones poco apropiadas para percibir la atmósfera que el juego trata de generar: en una ruidosa cafetería, en el pasillo del instituto en una pausa entre clases… Cómo COÑO si tendremos que poner la máquina en reposo porque justo haya llegado el autobús que estábamos esperando, precisamente en el momento en el que salta esa cinemática que aclarará todos los misterios de la historia que el juego nos está, interrupción tras interrupción, intentando contar.

Desde luego que me parece muy respetable que haya jugadores que sueñen con la posibilidad de llevarse a todas partes su título de consola de sobremesa favorito. Pero, como comenté: el éxito de la traslación a la brava dependerá del juego y del tipo de juego. No me veo pegando en una máquina portátil a Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty –este ejemplo se lo esperaban-, a The Legend of Zelda: Ocarina of Time o cualquier otro juego de búsqueda ardua, narración compleja y ritmo cadencioso. Los juegos de consola de sobremesa se juegan de un modo y de una manera, los de consola portátil, de otro modo y otra manera. No dudo que un Portal portátil podría funcionar, aunque supongo que un Portal diseñado por Valve funcionaría bien siempre, independientemente de cómo y dónde lo juguemos. Pienso en títulos de lucha jugados sin un arcade stick, en intentar hacer chains con Radiant Silvergun en una pantallita (la de Vita es pantallaza, ya, pero pantallita al fin y al cabo; ya me entienden), y sencillamente, no lo concibo. Sí veo juegos de puzzle como Lumines, títulos de minijuegos Wario Ware-style (por eso Frobisher Says! FUNCIONA), juegos de carreras rápidas que se echan en dos minutos, arcades intensos de mapeado corto. Concibo Super Mario 3D Land y sus mundos pequeñitos, reducidos, adaptados al formato transportable. Concibo, por tanto, WipEout 2048, Super Stardust Delta o Little Deviants, títulos con los que hoy por hoy estoy disfrutando en mi Vita más que un colaborador quinceañero de un blog de tercera sobre videojuegos en su primera presentación oficial de producto. Pero por mucho que muchos quieran tener Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty en Vita, por muchísimo que lo intente… Yo no concibo Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty en Vita o en consola portátil alguna, joder.

Crea una máquina que también sirva para jugar, pero fundamentalmente crea una máquina que ante todo, sirva para jugar.
¿Para qué sirve una consola de juegos portátil sino para jugar? Aplastantemente evidente, pero no todo es tan obvio como a priori pinta.

Vs. Vita: es imposible no sentir la potencia que transmite Vita una vez has pasado con esta varios minutos, más si has convivido con ella varios días. Potencia, quiero decir, como aparato de juegos, claro, pero también como el reproductor multimedia portátil definitivo, y por supuesto, también como la herramienta de edición más completa imaginable: me relamo de pensar en utilizar los paneles táctiles y las cámaras de Vita para capturar y editar texturas y, en definitiva, crear mundos completos y complejos en el venidero LittleBigPlanet, y después compartir ipso-facto mis chifladuras creativas con el resto de la comunidad. Las opciones de diversión, producción y expansión se presentan como infinitas, más con la conectividad que trae Vita de serie y más todavía, lógicamente, en la versión 3G de la consola: aplicaciones preinstaladas en la máquina como Fiesta y sus posibilidades de comunicación entre jugadores, o Near, la cual escaneará el contexto físico próximo a la consola para posteriormente informar a su propietario de si hay alguien cerca con quien jugar, solo consigue incrementar la reconfortante sensación de la que hablaba al principio de este artículo, que en el caso de PS Vita percibimos a lo bestia: la de que llevamos encima un maquinón que podremos sacar cuando queramos, para poder jugar a lo que queramos exactamente donde queramos.

Segunda corazonada positiva. Continuará(n)

12 opiniones en “Los fundamentos del juego portátil: PS Vita vs. The World”

  1. Pienso lo mismo!!! la compre con mucha ilusión (no toda) es cómoda, la pantalla es impresionante, el analógicos por fin lo son de verdad….. pero los juegos….los juegos……con cuatro que compre (Uncharted, rayman, V tennis y Wipeout) y no me llenan, o mejor dicho, me llenan lo mismo que jugando mi TV a los mismos….de momento me es más atractivo el catalogo de 3ds, pero eso sí, maquinón para mucho tiempo parece, pero de eso no vive el jugador…….

  2. Buenas Adonías, te felicito por el artículo, expresas muy bien tu opinión respecto a la nueva PSVITA de Sony, estoy de acuerdo en muchas cosas que comentas, respecto a lo de la consola en el bolsillo, creo que cualquier consola disponible hoy en dia es un bulto demasiado grande para el bolsillo del pantalón, y Nintendo tiene su DS XL que es casi como un portatil pequeño, bueno la cuestión es que a mi como supongo a mucha gente, no me molesta tener mi PSVITA en su funda para transportarla como no me molestaba PSP . Dices que un juego como Uncharted no se puede disfrutar por completo en el Metro o el bus, tambien estoy de acuerdo, pero me parece perfecto para dejar a los demás ver la tele en casa y disfrutar de un juego de gran calidad como es Uncharted, u otros que vendrán como Yakuza, lo estoy jugando en casa tranquilamente y te aseguro que con cascos te sumerges completamente en la historia, para jugar en el metro dejaré sobre todo arcades como hacía con PSP, juegos como Super Stardust Delta, Hustle Kings, Wipeout 2048, cualquiera de los Minis o el recopilatorio de PSP Sega Megadrive Col por poner un ejemplo. Lo impresionante de PSVITA es que jugando a unos cuantos de sus juegos te demuestra no solo su potencia gráfica, tambien que es la combinación de las últimas tecnologías en una consola, y las maneja de forma impecable, y lo bueno de PSVITA es que te da muchas opciones de juego, comparto contigo que es un comienzo esperanzador, es mas para mi es sorprendente, no imaginaba algo así, y un catálogo de juegos tan ámplio y bueno para su estreno. Un consejo de compañero, si eliminases las palabras mal sonantes del artículo éste saldría mas favorecido, y te repito que es muy bueno, un saludo amigo!

  3. «The Legend of Zelda: Ocarina of Time o cualquier otro juego de búsqueda ardua, narración compleja y ritmo cadencioso»
    ¿OoT un juego de narración compleja y RITMO CADENCIOSO? Hágase un twitter para que lo mate de una maldita vez.

    Rants a parte una lectura muy amena e ilustrativa ^_^

  4. Me sigo relamiendo con las posibilidades de control de PS Vita. Hasta ahora sólo he jugado a Little Deviants, el cual me parece una demostración magnífica de los nuevos controles de la consola y lo precisos que resultan. Imaginar cómo se pueden combinar estas funciones (ese trackpad táctil trasero) con otros géneros hace volar mi imaginación. El verdadero handicap que de momento le encuentro a la consola es la corta duración de su batería, o es realmente ridícula o es que se me pasa el tiempo volando con Little Deviants…

  5. ¡Trillones de gracias por sus amabilísimos comentarios! Por lo que cuentan, tengo la sensación de que quien más y quien menos nos hemos sorprendido con la consola cuando la hemos tenido un par de días en nuestras manos. Más si ha habido ocasión de enredar brevemente con ella en alguna ocasión anterior; creo que con Vita resulta engañoso el clásico acercamiento de cinco minutos a la máquina en el centro comercial (o un ratillo en una presentación para prensa) y catar unas cuantas demos. En los casos mencionados me temo que lo que sucede es que ves la máquina, el pantallón, empiezas a intuir y ver botones y DOS JOYSTICKS y posibilidades de todo tipo por todas partes, y exclamas un sonoro e inevitable WOW. Y por eso inconscientemente le pides más al software: quieres jugar con algo tan sorprendente, tan impactante y tan potente como es la propia consola. Así nos llevamos a casa una impresión general del sistema precipitada y engañosa, un desfase en parte mental y en parte real (es cierto que hay muchos claroscuros en la oferta de lanzamiento) entre hardware y sofware que se mitiga cuando uno adquiere la consola y simplemente se dedica a disfrutar y divertirse con los juegos -según intuición y gustos personales- elegidos.
     
    Amigo Juan Ignacio González Aguado, gracias por su consejo sobre los tacos en el artículo: la verdad es que me ha salido una cosa muy gráfica (en lo visual y en lo descriptivo) y muy visceral, lo cierto es que ayer por la tarde hice las fotos y por la noche escribí casi de tirón el texto según las líneas generales que me marqué el propio día de la presentación a la cual aludo en el artículo; es por eso que trataré de respetar mi pasión del momento y mis intenciones iniciales y dejaré todo tal cual por esta vez, pero tenga por seguro que su opinión será tenida muy en cuenta la próxima ocasión que me siente ante el teclado. ¡Un abrazo y gracias! 🙂
     
    Radical Ed, si quiere matarme por algo mejor hágalo por aquí, que lo de hacerme un tuiter de momento lo tiene usted más negro que el chichi de una hembra de puma. 😀
     
    Eldan, Little Deviants es un juegazo divertidísimo que no hace sino augurar lo mejor para la consola, por lo mencionado -en mi caso y seguro que en el caso de algún jugador más- de que pone en sintonía mis gustos personales con todo lo contrario a los mismos. Y conseguir eso ya es conseguir; de hecho estoy contentísimo porque en general, la mayoría de los juegos de Vita que he jugado (y ya he jugado a unos cuantos), hacen lo posible por respetar tanto al jugador que, como yo, NECESITA interactuar con el juego pulsando botones, como a los que prefieren acelerómetros y control táctil. Esa es una de las cosas que más me han llegado en mis primeras sesiones de juego con la consola, algo que no tuve ocasión de comprobar en mi primer contacto con Vita en la presentación en las oficinas de Fotogramas: que las posibilidades de control están ahí, y los desarrolladores en general han intentado que absolutamente todos los jugadores queden contentos desplegando todas las opciones imaginables de control. Y no en un caso puntual, como digo: la mayoría de los juegos permiten ser controlados de múltiples maneras, y las opciones están ahí para que cada uno elija la que más le guste… Al margen de que como digo, luego haya juegos como este Little Deviants que pongan todas las posibilidades en el asador y mágicamente, precisamente por esa razón termine convenciendo a todo el mundo. Y eso es justo lo que yo espero de la consola: que igual que me ha convencido a mí cuando inicialmente para nada lo estaba, termine convenciendo a absolutamente todos los jugadores.

  6. 2. Una curiosidad: ¿en qué favorecería al texto quitar las palabras «malsonantes», caso de haberlas? A nivel lingüístico, me refiero.

  7. Pues yo estoy a favor de las palabras malsonantes. ¡Subjetividad hasta el límite! Si un juego nos provoca la misma sensación de rechazo que un mordisco caníbal en la polla, pues es lo que es. Mondo Píxel nunca se ha caracterizado por la mojigatería y no debería empezar a hacerlo ahora.

    Por lo demás, fantástico artículo. A mí me dio el ramalazo consumista y casi voy corriendo a la tienda, pero al final el cerebro (y el bolsillo) se hicieron con el control. Esperaré a que baje (algo) de precio y a que el catálogo sea algo más amplio y evitar por una vez la machada de ser un early-adopter.

    Y el público lo está pidiendo. Hasta los informativos hablan de ello: la gente quiere a Adonías en twitter. Coño ya.

  8. ¡Buenos días!

    Jesús, nadie habló de mojigatería 😀 o de la pérdida de VALORES FUNDAMENTALES como la subjetividad o la visceralidad. Solo le dije a Juan Ignacio González Aguado que su opinión será tenida muy en cuenta, al igual que todas las opiniones que tan amablemente dejan ustedes por aquí. ¡Gracias por la suya, por cierto! 🙂

    Sobre la bajada de precio de Vita, yo me imagino que no tardará demasiado en bajar; fíjese en lo bien que le ha funcionado esa jugada a Nintendo con la 3DS (aunque estos tuvieron que hacerlo por causas de fuerza mayor) y los de Sony, tontos desde luego no son. 🙂

    Aún así, acerca del precio de Vita: ¿a ustedes les parece cara? Yo creo que no, considerando lo que trae de serie y lo que ofrece; otra cosa bien distinta es que haya alguien a quien no le gusten NADA ninguno de los juegos que ahora mismo están a la venta, y decida esperarse a que la bajada de precio coincida con el lanzamiento de juegos más acorde con sus gustos, la cual sería sin duda una decisión bien sensata.

    Jesús, ¿»twitter», dijo? ¿De qué está hablando, qué demonios es eso de «twitter»? :p

  9. Vita es incluso barata para el maquinorro que es. Hay móviles libres que haciendo mucho menos cuestan el doble o el triple.

    Yo si no me lancé a comprarla fue, como ha dicho, más por asuntos de catálogo inicial que por el precio, pero claro… ya que me voy a esperar a ver si me ofrecen algo TOCHO aparte de FIFAs y Uncharteds, si de paso me puedo ahorrar unos eurillos con la espera, pues divino, hoyga.

    Mientras tanto, a rapiñar buenamente la de los amigos como en los tiempos de antaño.

  10. 10. En teoría salió a la venta a la vez que en Europa y EE.UU. Que tenga constancia, estaba confirmada en Panamá, Argentina y Colombia (modelo Wi-fi). Consulte la página de Sony de su país para más información, que ahí supongo que le podrán informar mejor.

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