Los aficionados que no piden cambiar el final de un videojuego – Cinco fan films

Cómo nos gusta hablar de videojuegos, ¿se han fijado? De sus distintas capas, de su maquinismo, su historia, su épica y sus claves y defensas. De su relación con el jugador, también. Esto nos lleva, en una irremediable progresión, a posar nuestra vista en el jugador y su relación con el mundo, en el fan, en el que tras terminar de ver y memorizar uno a uno —por segunda vez— los nombres de los creadores que conforman los créditos de un videojuego, deciden tienen que dejar salir su admiración de algún modo, llegar de forma lo más cercana posible a un intercambio equivalente de sensaciones. Lo jugado por lo creado. Así nacen los fan films: a través del calado de un personaje concreto, de una narrativa, o incluso de una mecánica, tranformándose este calado en un pequeño documento audiovisual más o menos largo, de mayor o menor calidad y, por suerte para nuestro disfrute, de muy variadas formas.

No son los mejores, no son los más conocidos, no son los más graciosos ni los peor/mejor realizados, ni siquiera son los que más nos gustan, ya ven: son solo cinco. Así que no, no está el Dark Corners of the Earth.

 

Geometry: everything you need to know (Alex Kobbs, Kooberz Studios. 2010) – Por Herasmus
Cuánto mejor nos iría a prensa, industria y público si al hablar de retro nos dejásemos de tanto lloriqueo nostálgico y aprendiéramos a acercarnos al pasado como una oportunidad para volver sobre fórmulas que no por añejas deberían darse por agotadas. Y quien dice retro en videojuegos lo dice también en animación, que duele un poco que tenga que venir Tim Burton a quitarle el polvo a una manera de hacer cine que todavía guardaba una Novia cadáver en la manga. Geometry: everything you need to know conjuga la sobria abstracción de Geometry Wars con el encanto atemporal de la stop motion, el resultado es un producto a la altura de sus ingredientes: elegante, autoconsciente, increíblemente moderno. El homenaje perfecto a un juego que saca sus mecánicas del pasado y sus ideas del futuro.

http://www.youtube.com/watch?v=wqClqtHGaTI

 

Street Fighter: The Later Years (Sam Reich, CollegeHumor. 2007) – Por Manu Gabaldón
Corría el año 2007 y el mundo aún no sabía la que se avecinaba con Street Fighter IV, así que los responsables de CollegeHumor.com imaginaron por nosotros la descacharrante vuelta a la gloria de unos personajes sumidos en el olvido y arruinados tras quedarse sin royalties. Luchadores de la estepa limpiando recreativos, yoguis hindúes metidos a taxistas y señores anunciando cursos de hadouken en la teletienda son solo el punto de partida de esta serie de nueve capítulos llena de humor, amor y hostias en la que el malo de la película es la propia Capcom. Igualito que en 2012.

 

Left 4 Head (Eric Brummer, 2009) – Por John Tones
Si convenimos en que la adaptación o parodia porno de un éxito mainstream es la forma más rastrera (por su forma, intención y regusto) de explotación, y el fan-film su forma más desinteresada, generosa y devota, ¿en qué lugar queda el porno pseudo-amateur, de textura gonzo y duración minúscula? Left 4 Head está lejos de ser una de esas lujosas parodias Vivid que, en muchos casos, superan a sus modelos a base de ir al grano y desbodar honestidad en formato grumoso. Aquí tenemos doce minutos grabados en vídeo extremo de Blowie (la muy marrana Felony) enfrentándose a un par de muertos, teniendo un tropiezo con un smoker y acabando sometida por un zombi. Nada que destacar, salvo que la producción tuvo, ese mismo año, cinco secuelas, de similares textura y valores. Sin embargo, y a pesar de lo convencional de las escenas de sexo (todo lo convencional que puede ser una en la que participa un tío con una máscara de goma), hay cierta intención de réplica de la estética del juego (el traje y aspecto de Blowie, el botiquín, la propia presencia de los monstruos) que deja a este porno barato en una interesante tierra de nadie conceptual: el sexo no podría ser más rutinario, pero la estética se empeña en hacer guiños a otros medios. El resultado es la definición perfecta de apisonadora conceptual: ni deja rastro ni deja reflexionar. (Suponemos que nos disculparán si aquí solo publicamos una captura de la peliculilla; saben de sobra cómo localizarla, truhanes)

 

Portal: No Escape (Dan Trachtenberg. 2011) – Por Jim Thin
Uno termina Portal y no piensa en hacer un fan film, sino en ir a Washington a besarle los pies a Gabe Newell, llevarles un kilo de patatas a Wolpaw y Faliszek, quedarte mirando a Jonathan Coulton indefinidamente y estrechar la mano uno a uno a todos los que han formado parte de ESO. Pero es que además si después de hacer todo esto tienes aún amor suficiente (y lo tienes) para realizar un cortometraje, se te pueden quitar las ganas al compararte a otros, al mirar si alguien más ha tenido la genial idea. Portal: No Escape no tiene una ambientación demasiado potente, no tanto como el videojuego (claro que también es esta una comparación a fondo perdido); la corporación como mal oculto se ve reemplazada por fuerzas del orden privado bien convencionales, con su uniforme negro y su máscara antigás, y esa cárcel de locos que es Aperture Science nos es representada como un simple confinamiento, sin el constante reto-riesgo a la muerte y la mala leche que supone Portal. Sin embargo, es en todo lo que importa, en lo que no son detalles estúpidos y comparación de fidelidad y realismo, donde este corto de Dan Trachtenberg conecta perfectamente con el videojuego de Valve: la sensación de amargura inicial, de opresión; la grieta de libertad, apoyada en acordes musicales minimalistas que refuerzan la ilusión por la esperanza, después; el choque con el muro, al final, de forma definitiva, de vuelta a la realidad y al entendimiento de que siempre existirá una celda superior, más grande, de la que es más difícil escapar.

 

Mortal Kombat: Legacy (Kevin Tancharoen, 2011) – John Tones
Por aquí somos muy de pensar que las películas de Mortal Kombat son las mejores adaptaciones que se han hecho de un videojuego: la saga creada por Ed Boon es sencillamente indignificable, y las películas se tiraban a la piscina de saberse imparcheables y abrazaban el disparate, la serie B y la castaña por la castaña. Sin embargo, con su estupenda webserie Legacy (nacida a partir de un corto, Rebirth), Kevin Tancharoen consiguió lo impensable: tomarse en serio la franquicia y salir airoso del empeño. Lo hace gracias a una factura técnica impecable y unas escenas de acción muy trabajadas (la mayoría de las veces: es una webserie y los altibajos están a la orden del día), pero también porque se permite exigir a los actores que se crean sus personajes. La ridícula dramaturgia de la franquicia original recibe así un respaldo de dignidad que, sin embargo, no quiere salirse del todo de su delirante batiburrillo de dioses  de otros mundos, experimentos genéticos, cibercelias y nigromantes. El resultado es discutible, imperfecto, pero también a su manera, apasionante y capaz de levantar múltiples preguntas sobre qué hace brillante a una adaptación transmediática.

http://www.youtube.com/watch?v=hQv-kYsclSM

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