Mil Juegos de Hostias: Ninja Gaiden 3 versus Warriors Orochi 3

Ninja Gaiden 3
Tecmo Koei – Team Ninja
PS3, Xbox 360 (versión comentada: PS3)

Warriors Orochi 3
Tecmo Koei – Omega Force
PS3, Xbox 360 (versión comentada: 360)

Soy una de esas personas, de esos seres superiores, de esas presencias rodeadas de un halo de santidad que saben que son mejores que el resto de los seres humanos pero se lo callan; una de esas humildes personas, decía, que se han acabado los anteriores Ninja Gaiden en modo Maestro Ninja. Entre lágrimas y ampollas en las manos, con un cementerio de mandos de Xbox destrozados rodeando mi sillón. De los que escupen en el suelo y tensan los puños cuando se le recuerdan los Sigma. También, por alguna razón que se me escapa pero que estoy convencido que tiene que ver con la intensidad de mis resacas, soy fan declarado de la familia Musou: Dinasty Warriors, Samurai Warriors, etcétera. De esos juegos en los que te puedes vendar los ojos y mover la palanca pulsando botones al azar para conseguir 1.000 KOs. De los que se entristeció con los devaneos de control de Dinasty 6, el número de enemigos de El Puño de la Estrella del Norte y ese intento de hacer un Monster Hunter que fue Strikeforce. Así que Tecmo/Koei me ha dado una razón para ser feliz y otra para cagarme muy fuerte en todo.

Los Musou se hicieron para un día cualquiera de resaca, falta de sueño y sábanas como barcos naufragados. Escoges una pantalla, un personaje y dejas que el cerebro se haga pulpa al ritmo del bacalao y el riff metalero que sirven de banda sonora desde hace doce años. Con un motor gráfico que apenas ha evolucionado en ese tiempo y un sistema de control que valdría para Atari 2600: pulsa un botón muy fuerte todo el rato y llévate a hordas de enemigos por delante. Es un juego Coca-cola: no es posible que sea bueno para ti, no ha cambiado nada desde que lo conoces y, exceptuando un par de adictos, no conoces a nadie que disfrute, pero se sigue tomando.

Ninja Gaiden, por su parte, es el superdeportivo de 20 millones de euros de los juegos de hostias. O eres un piloto a la altura, o TE MATAS en la primera curva. E incluso así, supongo que es la traducción jugable de la hipoxifilia y similares prácticas encalomadas de riesgo. No en vano es la obra maestra de Tomonobu Itagaki, un tío asqueroso de cara picada, escándalos sexuales y chaqueta de piel de serpiente. Un tío al que echaron de Tecmo hace poco, por cierto, supongo que en parte por mearse en público en los Sigma de PS3 y el tamaño del pene del tío que los hacía. O puede que porque estuvieran hartos de su alcoholismo, su misoginia y esa manía de que le estamparan la cara los seguratas de las discotecas del E3 por meterle mano a las asistentes. Que el mejor juego de hostias de la Historia de la Humanidad esté perpetrado por un Daniel Tróspido metido a estrella del rock -y fracasando en ese papel- dice mucho del mundillo.


Días felices

Warriors Orochi 3 es un juego formulaico. Bajo un argumento de chichinabo y viajes en el tiempo se esconde un subtexto -recordemos: los videojuegos no son lo que cuentan, son lo que se hace en ellos- muy simple: «te gusta darle al botón x. Bien, aquí tienes más de ciento veinte personajes con los que ya has pulsado x durante 12 años para que sigas pulsando x con las combinaciones de los mismos que más te apetezca, bandido». Así, con un cachetito y enorgulleciéndose de TODOS los fallos que tiene un Musou, desde enemigos invisibles porque el motor no puede renderizarlos todos -recuerden, en 99 Nights ya se veían 400 enemigos en pantalla con más calidad gráfica sin ningún problema- hasta retrasos por falta de sincronización de los diálogos, combos infinitos e irrompibles y reutilización de prácticamente todos los escenarios, personajes y animaciones de los últimos años. Exactamente lo que quería, ya les contaré más detallitos de lo que aporta -técnicas nuevas, sistemas de control que presuponen que has jugado el juego, cuentas de bajas aún más elevadas- en la crítica de gamesTM. Oh, y sale Ryu Hayabusa, el protagonista de Ninja Gaiden.

Tetas, explosiones, la playa del Dead or Alive: acuñemos ya Musouxploitation

Los Gaiden de verdad (el nominal, black y, euh, dos) son juegos en los que un error te jode la partida. Puntos de grabación separadísimos, barras de vida castigadas por una hostia, enemigos que atacan todos a la vez, objetos curativos escasos y carísimos y cantidad de armas que mejorar y secretos escondidos… Todo ello a contrarrestar por una filosofía muy simple, la ética de que eres un ninja y no te tocan. Saltar, esquivar, bloquear y comportarse como el Tío Gilito Asesino Japonés Legendario (los objetos y poderes limitados se gastan cuando no queda ningún otro remedio, incluyendo cargar partida por decimoséptima vez). Lo peor, lo mejor, es que el error siempre es tuyo: la precisión es descomunal, cada hostia que te llevas es sólo culpa tuya, algo que el español medio y su nivel de socialización de primaria llevan fatal. Y cada combo y cada arma sirven para algo, que aquí dominar un arsenal de cincuenta movimientos no es para presumir, sino para salvarte el culo ante cada situación. Donde el QTE simplemente no existe: la pelea y el movimiento son tan cinemáticos y fluidos como uno quiera o pueda hacerlos.

Ninja Gaiden 3 se abre con un QTE. Después hay otro, que por alguna razón nos enseña al enemigo final. Y después empieza el juego en sí, con otros dos QTEs. Las 30 primeras pulsaciones de botón en esta tercera entrega son secuencias de botones brillando en la pantalla. Pero siguen sin meter un botón para saltarte las secuencias de vídeo.


La primera pantalla jugable de Ninja Gaiden 3: PULSA CUADRADO. PULSA CUADRADO OTRA VEZ.

Algo que todos los fans de los Musou intentamos explicar a sus detractores es que es un juego de puntuaciones: tú no estás matando gente, estás acumulando puntos en forma de bajas. Puntos que abren nuevas pantallas, variaciones, trajes, personajes, armas, poderes y demás mierdas con los que repetir la pantalla y conseguir aún más de todo, en una mezcla entre K.O.s y cronómetro. Pantallas gigantes y abiertas en las que plantearte qué ruta te compensa más en la ecuación número de bajas partido tiempo igual desbloqueables. En cierto modo, es como la jardinería: tareas tediosas y repetitivas que conllevan beneficios que sólo importan al que está metido en el ajo y sus semejantes. Pero con ese momento en el que la tarea tediosa y repetitiva se convierte en algo gratificante en sí mismo. Para que me entiendan: los Musou son el ritual zen del siglo XXI. La falta de atención exigida y la reiteración de todo -el botón, el ruido, el grafismo- te pone en contacto con el universo, la meditación trascendental y las preguntas esenciales del pensamiento asiático: «¿por qué le pegas una hostia a esos cien  soldados?» «Porque están ahí». Koan puro. No estoy de coña, Orochi 3 es mi nuevo mantra, el Om interactivo, y no saben cómo agradezco que vuelva a ser lo mismo de siempre.

El modo historia de Ninja Gaiden 3 es un insulto a Itagaki y a esos seres tocados por la mano del Buda, semidioses de lo interactivo -podéis besarnos, trae fortuna-, que nos hemos acabado los anteriores en máximo nivel de dificultad. El sistema no es todo lo preciso que querríamos, muchas de las hostias te las llevas por errores del control y no hay objetos ni armas ni nada. No hay esencia que recolectar, esforzarse no te lleva a nada porque cada batalla es su propio nivel cerrado del que no puedes llevarte beneficios o castigos -bueno, perder un poquito del máximo de vida, esa penalización-. El modo historia Ninja Gaiden 3 se parece tanto a los anteriores como un francamason del Master Ninja a una adicta al Farmville. O, para entender lo incomprensible: el modo historia es a Ninja Gaiden lo que es a su modo de misiones. Estas sí con niveles, desbloqueables, un control preciso y agarrado al original -¡por el amor de dios! ¡EN EL MISMO JUEGO!-, puntuación y hordas muy cabronas de enemigos (¡todos los de las tres entregas, menos los hombres-lobo!) emputecidos empeñados en que recuerdes los días de sus predecesores y que Demon’s Souls es un juego de bebés de incubadora. ¿Qué clase de engendro te da mejor juego en su modo complementario -y escondidito debajo de los menús de multijugador- que en el plato fuerte?

Warriors Orochi 3 es un juego en el que no puedes soltar el mando. Ya puedes tener resaca, que su patético sistema de control exige un mínimo de voluntad para no pegarse a una pared o atinar con las hostias. Y me hace feliz así. Tras acabarme el modo historia de Ninja Gaiden 3 en Difícil, en SEIS HORAS Y CUARENTA Y DOS MINUTOS (la medida exacta del tiempo que uno se pasa llorando en los tres primeros niveles de Ninja Gaiden), con un único nivel que llevarme al recuerdo (La penúltima misión, que he rebautizado como Gaiden Battleship: un ninja contra una flota. Algo memorable, estupendo, lleno de ritmo y con un nivel de exageración y dificultad de los de aplaudir. Precisamente por lo que morí por única vez en el juego: por aplaudir) le puse el juego a mi sufrida novia. Una mañana de sábado en pelotas, de resaca, le tiré el mando encima y le puse la primera pantalla. Agarró el mando como si fuera una naranja por pura pereza y se puso a aporrear triángulo triángulo triángulo. Acabó con un par de hordas de enemigos sin tener que tocar el control direccional. Para eso ha servido la fusión de Tecmo y Koei. Exactamente para eso.

Y no me vengan con polladas de pases online y tiempo de desarrollo que Warriors Orochi 3 no tiene multijugador. Ninja Gaiden 3 es el segundo juego que he visto en mi vida (el primero fue Kane & Lynch con su multijugador insuperado) en el que el trabajo de la «segunda unidad» le da de hostias en la cara a los responsables del modo principal. Y entiéndanme, el modo historia está por encima de casi todos los metehostias actuales del mercado (ya que hablamos de los putos QTE: mira por encima del hombro a God of War 3), pero para la saga a la que pertenece no tiene sentido: cualquier fan de los dos anteriores, sea o no parte de Los Elegidos, va a pensar que con ese nombre y ese personaje protagonista es una tomadura de pelo.

13 opiniones en “Mil Juegos de Hostias: Ninja Gaiden 3 versus Warriors Orochi 3”

  1. Yo tambien soy de los que opino que desde su segunda entrega en 3D, Ninja Gaiden ya iba cuesta abajo. Y el 2 no está mal pero tiene algo que no me acaba de gustar, no sé si será que hay que jugar las dificultades mas fáciles para desboquear las mas difíciles o que menos las 2 primeras localizaciones y quizás la tercera, es feo de cojones y lo acabo dejando de lado siempre.

    Lo que no entiendo es algo que siempre comenta usted acerca de Ninja Gaiden Sigma. Yo no jugué al original de Xbox, pero aparte de los cambios gráficos algún tramo simplificado y los niveles extra que comprendo que le puedan no gustar o dar igual a cada cual, no comprendo que se queje de la bajada de dificultad, porque o yo soy un paquete (pasarme la nefanda habitación con ninjas que salen de agujeros del techo en el primer nivel, ya no en Master Ninja, sino en Muy Difícil me costó un par de docenas de intentos, con su correspondiente vuelta a empezar), o usted es un semidios del ninjitsu digital o realmente la dificultad del original es ya el colmo.

    Y he visto un par de walkthroughs del original en Master Ninja (me los pongo para dormirme) y las estatuas para grabar partida están en los mismos lugares.
    Acláreme esta duda porque yo pensaba que no era un mal jugador de Ninja Gaiden Sigma y mi autoestima peligra.

  2. Sí, a mí la segunda me dejo bastante de bajona, hasta que llegué a Maestro Ninja y volví a llorar (por cierto, llevo más de la mitad de NG3 en Maestro Ninja y es UNA CHUFA, no llega ni a Mentor en el dos). Técnicamente, sobre todo. Black es una cosa que incluso hoy, en 360 emulada, queda pintona. Los bajones de frames del dos me partían por la mitad, literalmente. Aparte que los enemigos y las localizaciones, lo que usted dice, son un poco meh.

    Mi problema con Sigma es a) Rachel b) las «sutiles modificaciones» al cubrirse, esquivar, contraatacar y encadenar combos (mucho más grave en el 3 en el modo historia, pero que en las misiones desaparece: le juro que no lo entiendo), que lo hacen mucho más fácil por un lado, pero mucho más inexacto por otro (con lo que, a la larga, es más difícil, si el control falla estás muerto). Eso sin mencionar los puzzles que desaparecen para meter batallitas con nuevos tipos de enemigo muy poco inspirados y, lo más grave para el ultrahardcore, que en cada misión haya una tienda JUSTO ANTES DEL BICHO FINAL -¿mencioné que en el 3 no hay tiendas ni armas?-. Aparte de que un viejo bug del NG original, corregido en Black y en el primer Hurricane Pack (NG+ HP1 sigue siendo lo mejor de toda la saga), vuelve en Sigma: los fallos de karma y esencia.

    A lo que voy con Master Ninja en Black/NG2 respecto a los Sigma es que cualquier retoque en el control es una putada. En Master Ninja MUERES DE UNA HOSTIA. Tal cual. Te tocan, mueres. Con lo que a) aprendes a no comprar objetos curativos e invertir sólo en armas b) te haces uno con el sistema para que NO TE TOQUEN. En Sigma, jugando a la perfección, te tocan. Y CASI mueres. Ergo, hay un problema de control.

    Si se quiere reír, la versión europea de NG de Xbox es la más jodida de todas, porque no hay decapitaciones, con lo que el ataque de carga NO SIRVE (o sea, hace daño, pero pierdes la posibilidad de crítico/muerte instantánea). Por eso las primeras misiones son tan jodidas: a los europeos nos quitaron uno de los pocos ataques útiles para esas pantallas.

    En suma: usted no es un mal jugador de Sigma, es el juego el que no está a la altura de su calidad.

  3. Y sí, la dificultad del original (Black es aún más difícil, pero «de otra manera») es lo más bruto que me he echado a la cara en toda mi vida. También es el juego más satisfactorio de mi existencia. Y eso que lloré con lágrimas de verdad y tuve que comprarme helado y ver chickflicks. Lo que más me jode del cambio de Xbox a 360 es que se pierden los Hurricane Packs. Todavía están en mi vieja verdinegra, pero no se pueden conseguir para 360 desde que murió el antiguo Xbox Live.

  4. Por cierto, que por NG2 yo me estaba refiriendo al sigma 2 :P. Me acabo de enterar que hay segunda entrega para la primera Xbox.
    En realidad a mi lo único que me gusta del sigma 2 es que hay marcador de puntos.

  5. Uy, no, me he explicado mal: NG2 es para 360, no para Xbox. Sigma 2 es la versión PS3 de ese juego de 360, y con el que Itagaki no podía abrir la boca sin cagarse en los putos muertos del equipo de esa versión.

  6. Ah bueno vale entonces si. Jugué mi primera partida, al 2, llegué a la primera parte del último jefe, la de escalar el cráter mientras te cargas el engendro gigante y lo dejé ahí. pasé de terminarlo (en normal)
    Luego mi amigo lo vendió porque no le gustó. Y años despues se hace con el sigma, jugué (en normal again, no hay mas huevos) y lo dejé en Rusia. Sin puntos y censurado, no me motiva nada. Hecho de menos la versión de Xbox.

    Por cierto, que no sé si será a mi solo, pero el servidor del blog está caido el 90% de las veces que intento acceder, y el resto de Fotogramas funciona bien.

  7. Ya que lo dice Toyoto, también pensaba que era cosa mía pero el blog tampoco me carga la mayoría de las veces. Desde hace tiempo.

  8. Consultaremos lo de las caídas, que me pillan por sorpresa. A mí me va bien desde dispositivos móviles y redes en las que no estoy logueado.

  9. Sr. Javi Sánchez ha clavado usted las sensaciones que tengo cuándo juego a un «musou», ahora sé que hay alguien que no me miraría con cara rara al decirle que me apasiona esta serie de KOEI…

  10. es una pena que tan buena saga se halla ido al traste por un grupo de ambiciosos; que por seguir queriendo exprimir a la franquicia le hallan quitado tantas cosas que nos traian locos, recuerdo que para mi los NG han sido mis mas grandes retos, sobre todo el NG Black, terinarlo en master ninja me costo muchas horas de juego, mas de una ocasion frustrandome que el jefe tenia tan poca sangre que un solo ataque terminaba con el, y que por un error mio me teminara aplastando, espero que Team Ninja piense bien las cosas si es que piensa sacar otro titulo de la saga, yo prefiero mil veces un juego sin tanta calidad grafica, pero que conserve la jugabilidad de las anteriores entregas, a un juego que se ve bonito pero carece de alma y substancia, como todos sus predecesores….

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