Presentación de novedades de Nintendo en Madrid – Crónicas de un pueblo

Viviendo en la ciudad pero trabajando en un pueblo uno se hace consciente de las pequeñas diferencias. La manera de comer es diferente, el ritmo en el día a día es distinto, y, de alguna manera, en los pueblos hay un cierto respeto hacia los prohombres del lugar que luego heredan por lo menos un par de generaciones, aunque igualmente pasa que, si tu abuelo se tomó ciertas libertades con el ganado cuatro décadas atrás, tú ya no te llamarás Pedro, Luis o Antonio, sino “el nieto del Follamulas”.

Y esto que digo viene a cuento cuando se habla del mundillo del videojuego (que con todo su fetichismo tecnológico para algunas cosas es muy pueblo, con su plaza central, sus problemas de lindes y sus caciques bocachancla), especialmente si se tocan los planes de futuro de una compañía como Nintendo. Quizás un poco más en su caso, porque ya son muchos años en el candelero, mucha obra maestra y mucha fórmula, lo épico y lo ridículo siempre bien a la vista para cualquiera que pase. Por eso extraña poco que al anunciar novedades (y más con nuevo hardware de por medio) el hecho de que uno siempre haya ido a tope con Metroid, o el recuerdo de aquel Zelda añejo que no llegó a cumplir las expectativas, pueda pesar más que el producto (incompleto, ojo) que se tiene delante.

La fiesta mayor de Villagamer es ese E3 al que se acude cada año en procesión para luego salir escaldado, echando pestes por casposo y hueco. Y yo, que nunca he estado, me lo imagino con espíritu de verbena, con mucho petardo, mucho olor a churro y sobre todo mucho curioso asomándose a la caseta de las peñas (principalmente las de Sony, Microsoft y Nintendo, que tienen los miembros más entregados), todas deseosas de lucir nueva consola, nuevo gadget, todas en el fondo mostrando el mismo modelito con un arreglo en el color. ¿Qué papel nos queda a la prensa en esta romería metafórica? Pues un poco el de la orquesta pachanguera, siempre bajo la sospecha de que si tocamos tanto pasodoble es por presiones de la mujer del concejal de Cultura, que es muy de bailar agarrao. Caldeando una fiesta que para nosotros es trabajo, y, ay, a veces se nos nota.

El caso es que este año la propuesta de Nintendo en la Feria tenía madera de ganador, y, sin embargo, ha recibido un chorreo de collejas seguramente dignas de mejor blanco. Dejando de lado la impericia a la hora de presentarla, y a falta de concretar el precio y otros detalles ya de menor importancia, Wii U es una máquina interesantísima que (como suele suceder con las consolas de la casa) abre puertas que ni nos habíamos planteado que estuvieran cerradas. New Super Mario Bros Wii U, Pikmin 3 y el nuevo Rayman son los herederos naturales de juegos ya conocidos, pero están lo suficientemente bien planteados como para que de ninguna manera se puedan considerar rutinarios ni formulaicos. Más aburrido parece Batman Arkham City: Armored Edition, o quizás sencillamente tiene aspecto de ya visto, pero es una apuesta necesaria para demostrar un compromiso hacia un tipo de juegos de los que Nintendo se había distanciado. ¿Y 3DS? Pues un poco igual: NSMB2, Epic Mickey, Kingdom Hearts y los nuevos Castlevania y Luigi están concebidos para fortalecer un catálogo diversificado y de calidad, quizás no excesivamente ambiciosos en mecánicas e intenciones pero que tampoco deja olor a refrito.

Un mes después del E3, lejos de su contexto desquiciado y estridente, de los eslóganes y voceros que juran salvar el negocio a fuerza de repetir sus errores, cuando finalmente me siento delante de los juegos a probarlos con un mínimo de calma, descubro sorprendido que esta vez sí me podría llegar a creer eso que la compañía nos viene prometiendo con la boca pequeña desde hace ya unos cuantos años. Que se están esforzando (esta vez sí que sí) en que sus máquinas ofrezcan un título de calidad para cada tipo de público.  Es inexplicable que no se dedicara tiempo a presentar adecuadamente Project p-1000, lo nuevo de Platinum Games, y no cabe en cabeza humana que fuese Ubisoft quien mejor vendiera la consola gracias a esa maravilla que sin duda será Zombi U (la Reina de la Cosecha de nuestra metáfora de antes, ¿se acuerdan?) Pero el hecho es que, más allá del bombo de la Feria, esos juegos existen: nuevas IPs de calidad demoledora que convivirán con actualizaciones más que sólidas de las franquicias establecidas. Quizás Nintendo haya dedicado mucho tiempo a enseñarnos Wario & Watch y Nintendo Land, colecciones de minijuegos menores que parecen demos de las posibilidades de la consola, y sobre todo a unas aplicaciones sociales que muchos de nosotros no nos imaginamos utilizando jamás. Pero son en todo caso adiciones, nunca restas. Un gancho más para un público al que no se quiere renunciar, un paso quizás equívoco pero fácilmente eludible en el camino del juego online que tanto se le había reclamado a la compañía, y sobre todo un recurso que, en el peor de los casos, tampoco pide pan.

Claro, pero cuando la compañía da tanta cancha a lo social y deja que sean otros quienes se luzcan con los títulos verdaderamente jugosos ¿no está sugiriendo por dónde irán sus prioridades? ¿Cuánto tiempo serán capaces de mantener encendidas una vela a Dios y otra al diablo casual? Esas preguntas subyacen en la mayoría de las críticas que se hacen a la apuesta de Nintendo (aparte de las quejas por sus aburridísimas presentaciones, que no vamos a defender aquí), y hoy por hoy no se pueden contestar sin caer en arranques apocalípticos o en un optimismo sin excesiva base. Pero sí se puede decir desde ya que el catálogo a la vista es equilibrado y esperanzador, y que Nintendo tiene una consola entre manos con potencial para rendir sin problemas en lo de siempre y (con suerte) generar de cuando en cuando algo genuinamente original.

La condescendencia de muchos medios y de gran parte de los jugadores hacia los juegos presentados, seguramente por contagio de las presentaciones en sí, me recuerdan lo que los usuarios de consola somos en el fondo: un pueblo venido artificialmente a más, con mucho casual empadronado al que hay que cuidar no sea que se nos vaya y la Diputación nos quite los molinos o la Next Gen o lo que sea que nos haga sentir comunidad con valor añadido, pero que con gusto acabaríamos echando al pilón en cuanto se descuidase. Algo garrulos y muy celosos de lo nuestro, hablamos con nostalgia de nuestro pasado en 8 bits (nuestro Románico, para el caso) como el más bonito del mundo, pero en el fondo somos desconfiados y algo huraños. Viejas del visillo agarradas a un pad. Pero pad de los de toda la vida, eh, y sin gatillos si me apuras.

4 opiniones en “Presentación de novedades de Nintendo en Madrid – Crónicas de un pueblo”

  1. A los que somos un poco de pueblo el artículo ha sabido tocarnos la tecla adecuada. Y más de cara al veranito. Felicidades por el texto.

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