Amores de verano (I)

«Los videojuegos son para el verano», decía nuestro Jesús Rocamora con tino a propósito del último «5×5», un humilde repaso a las propuestas más interesantes para jugar en compañía en un solo iPad y que Rocamora contextualizaba así dentro de la idiosincrasia de las vacaciones de la época estival. En efecto, el texto hacía referencia al nomadismo implícito en el juego portátil —adaptado al chiringuito, el avión o el autobús— desde la perspectiva del juego breve e inmediato que siempre ha defendido esta sección, y que aún sueña con parir un homenaje a esas plataformas como esta carta de amor a Gravity Rush. Y precisamente por ese foco en la partida rápida ignora el resto de circunstancias que rodean a este periodo vacacional. El verano nos da el tiempo necesario para echar un vistazo al año en curso sin la presión de las novedades; para reconciliarnos con títulos que requieren más tiempo del que le podemos dar en la vorágine de la rutina diaria; para descubrir lejos del hogar tesoros que habrían pasado desapercibidos si tuviéramos a mano nuestros sistemas de entretenimiento de salón. Este texto está dedicado a esos títulos que solo tienen cabida en nuestro ocio durante esos momentos: a nuestros amores de verano.

Extraños compañeros de viaje: The Walking Dead (Telltale Games. Versión de iPad) – Por Manu Gabaldón

Cuando llegan las vacaciones, uno siempre dedica un tiempo a volver al hogar familiar, dejarse querer y dejar atrás los problemas de la rutina de los últimos meses. Atrás se quedan también nuestras principales opciones de ocio: cuando ese viaje se hace en autobús, se ha de ser concienzudo con qué se lleva y qué no, así que en mi caso elegí las opciones más versátiles, portátil y iPad, dispuesto a ponerme al día con algunos títulos que no encontraban sitio en mi tiempo habitual. Y tras recordar la excelente crítica que se le hizo en esta casa, el primer episodio de The Walking Dead era la elección obvia para amenizar el viaje de ida.

Y con qué tino: no solo por su duración –esas tres horas y pico que llenaron el viaje casi a la perfección– sino por la inmersión conseguida por la propia historia y la plataforma en la que jugaba, completamente encerrado en esa pantalla y mis auriculares. Y por el paralelismo con el protagonista, que arranca la historia en un coche de camino a casa con la esperanza de olvidar lo dejado atrás. Una vez lo zombi empieza a hacer acto de presencia, la historia empieza a llenarse de situaciones incómodas, de decisiones en las que sabes que lo elegido a tientas es un mal menor, que tienes tus razones para hacer lo que haces pero no tienes el tiempo ni la manera de explicarlas correctamente. Y para colmo el interfaz táctil obliga a implicarse en los actos realizados, a pisar esa cabeza con el dedo, a cortar esa otra una, dos y tres veces con la esperanza de que sea la última, para que no puedas abstraerte de la sensación de que pasa lo que pasa porque lo has elegido tú. Como digo, esas tres horas arrancaron como un viaje de esperanza hacia el bienestar y se convirtieron en el anuncio de la pesadilla por venir. Y lo asombroso –y lo trágico al mismo tiempo– es que los paralelismos no se acabaron al terminar el capítulo y bajar del autobús.

Rollo veraniego: The Ballad of Gay Tony (Rockstar. PS3, XBox 360, PC) – Por Herasmus

Tan seguros estaban en Rockstar de que muchos nos estrenaríamos en la actual generación con GTA IV que parecían relamerse obligándonos a marcar distancias con la locura frenética que habíamos ido a buscar. Como una ex resentida que disfruta echándote en cara los buenos momentos pasados, GTA IV demoraba el reparto de armas pesadas, alteraba el sistema de conducción y capaba en definitiva toda posibilidad de que el jugador se saliese del guión haciendo del lánguido y torturado Nico Bellic el patán descerebrado en que todos –en mayor o menor medida– habíamos convertido a Tommy Vercetti y CJ en sus ratos de esparcimiento. Hay un momento especialmente doloroso durante la huida en la misión del atraco en que Nico propone tumbar a tiros un helicóptero de la policía y sus compañeros le hacen callar entre gritos de incredulidad. Las voces que se oyen en ese momento no son las de tus compañeros reclamando sensatez, es la de Dan Hauser pidiéndote que madures. Que sientes la cabeza como ya lo ha hecho la serie. Es GTA queriendo que te conviertas en tu padre, o, al menos, en la versión criminal-de-medio-pelo-escapado-de-la-guerra-de-los-Balcanes de tu padre.

Un poco desencantado acabé probando su segundo DLC, The Ballad of Gay Tony, a destiempo, durante unas vacaciones de verano en Madrid. En la primera misión el jugador puede elegir entre follar con perfectas desconocidas o echarse a perder en un concurso de chupitos con las amigas uncaneyvallizadas de Carmen Lomana, y eso es solo el principio, porque lo que viene a continuación pasa por ametralladoras de oro macizo, duelos a vida o muerte en la cima del Empire State, saltos en paracaídas sobre tanquetas del ejército en pleno distrito económico. Durante dos intensas semanas, The Ballad of Gay Tony y yo nos exprimimos el uno al otro: yo recorrí cada centímetro de la ciudad agotando misiones y oficios y a cambio él me dejó hacerlo disparando bazocazos. Nuestra relación fue furiosa, obsesiva, rabiosamente infantil. No estaba pensada para durar, al contrario, y por eso disfrutábamos más cuanto más descerebrados e irracionales nos volvíamos. Al cabo de un tiempo las misiones acabaron y las pocas opciones que quedaban abiertas se volvieron repentinamente predecibles. Nuestra relación empezó a hacerse rutinaria, pronto me di cuenta de que ya solo cargaba el disco para trabajar –en misiones de chulo y asesino, pero para trabajar al fin y al cabo– y después de ese descubrimiento fue cosa de pocos días que dejáramos definitivamente de vernos. Lo nuestro fue un arrebato, una fiebre, un calentón. Pero no siempre una cosa tiene que ser muy seria para acabar pareciéndote importante.

 

5 opiniones en “Amores de verano (I)”

  1. ‘The Walking Dead’ ha sido toda una sorpresa semi-casual de temporada, y una sorpresa además por el tipo de juego que hasta ahora venía ofreciendo Telltale, cosas bastante más ‘pasivas’. Su sistema de elecciones a mí también me tuvo enganchado y hasta me planteé rejugarlo para explorar hasta dónde lo habían llevado… cosa que no hice finalmente, claro. Creo que su precio está amortizado y que te deja con ganas de más, lo cual es un triunfo. A ver el segundo episodio qué tal.

  2. Yo aproveché la opción de «rebobinar» hasta el antepenúltimo capítulo porque pensaba ver «qué ocurriría si…» y al final, llegado el momento y con esa elección delante, tomé exactamente el mismo camino que la primera vez. Para mí no había otra opción, y estoy seguro de que eso dice algo muy muy bueno de este juego. Creo que el regusto que te deja da para un debate muy interesante.

    Y el pase de la temporada completa a precio reducido es imprescindible.

  3. Esa misma sensación es la que me transmitió el juego, y así intenté expresarlo. Es toda una sorpresa que aún en mitad de esa búsqueda en la que se encuentra la industria por representar la moralidad, el bien y el mal y demás con complejos sistemas, llegue Telltale y te haga involucrarte de una manera tan sencilla como efectiva, dando más importancia al hecho de tener que dedicir que a la acción decidida en si misma. Y a la reflexión posterior, claro.

    1. Qué le puedo decir, nos debemos a nuestros lectores. Bueno, y que es una gozada hablar del «The Walking Dead» de Telltale. Me temo que tendremos que hablar largo y tendido sobre los nuevos capítulos una vez haya terminado la serie completa o si no reventaremos.

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