«GTA V», esclavos del hype

¡¡Paren las máquinas!! ¡¡GTA V estará protagonizado por criminales encallecidos que arrastran un calvario personal!! ¡¡Extra, extra!! ¡¡El escenario será ridículamente gigantesco, se podrá hacer casi de todo y montar en casi cualquier vehículo imaginable!!  Y no queremos que cunda el pánico, pero es nuestro deber informar a la población que aún no lo sepa que en algún momento del juego cabrá la posibilidad de que te persigan/pilotes/veas pasar a lo lejos un caza del ejército. Reserva hoy siete copias en la tienda más cercana o tus amigos se reirán de ti. Yo desde luego lo haré.

¿Qué nos pasa a los periodistas de videojuegos con según qué títulos que cada brizna de información lanzada al viento nos tiene corriendo durante semanas como pollos sin cabeza? ¿Tan importante nos parece cubrir cada irrelevancia que se anuncie, o es el público lector el que pide  que exprimamos al detalle títulos a los que aún quedan meses de correcciones y ajustes? Dejando de lado el interés legítimo de productora y distribuidores por mantener su producto visible cuanto más tiempo mejor, ¿merece la pena perder el oremus hasta este punto por festejar cada dato que asome sobre un título que de todos modos nos vamos a comprar el mismo día que salga a la calle? Mi respuesta es sí, si ese título es un GTA.

Desde su anuncio oficial hace poco más de un año, esto es lo que sabemos de GTA V: saldrá en algún momento de 2012, seguramente en primavera, para PS3, XBox360 y, aunque no se ha confirmado nada, es de suponer que también para PC (si no en el lanzamiento, al poco. Aunque después de Red dead redemption fíate). Estará ambientado en un Los Santos tamaño King-size y protagonizado por tres personajes a cuál más torturado, Michael, Trevor y Franklin. Además, se habla sin mucho mojarse de un sistema económico divertido, de que habrá más teléfono, gimnasio, nuevas mecánicas para todo y que se podrá pilotar lo que a uno se le antoje. Bueno, además de todo esto hemos confirmado otra cosa que ya se sabía, pero que en un medio tan cambiante tampoco se puede dar por supuesta: hay hambre de GTA. Un hambre voraz, abrasadora, que lleva a considerar aperitivo lo que  en justicia es solo aroma que llega desde la cocina. Aroma de algo que solo puede ser sabroso, pero que ni sacia ni alimenta, solo genera más ansiedad. Y visto que es una sensación conocida, que sentimos a cada nueva entrega de la serie, la pregunta que hay que plantearse es ¿por qué nos hacemos esto a nosotros mismos?

Personalmente, estoy escribiendo sobre esta tanda de anuncios (que sí es más enjundiosa que las anteriores, pero tampoco nos volvamos locos)  por el mismo motivo por el que hubiera podido hablar de las anteriores: porque independientemente de su carga indisimulada de propaganda, toda información tangencial sobre Grand Theft Auto me parece relevante.  Y esto es así porque entiendo que la grandeza de la serie no está en ver a Nico Bellic lloriqueando por los rincones al descubrir que el sueño americano no estaba a la altura del hype, ni en CJ atracando un casino en pleno corazón de Las Venturas, ni siquiera en Tommy Vercetti persiguiendo a sus víctimas en un carrito de golf . GTA es ante todo contexto. Un puñado de emisoras de radio, transeuntes anónimos con quienes uno tropieza en la calle, tiendas, una lista de coches de la que estar al quite porque hay quien paga buen dinero por ellos… y la seguridad de que en algún punto del mapa hay siempre alguien esperando para encargarte una misión desquiciada. Prepararse para una nueva entrega no es tanto esperar una revolución en las mecánica o el argumento (por lo general excepcionalmente bien escritos), como un entorno jugable donde ningún detalle tiene por qué ser irrelevante.

Una captura de un caza del ejército, por frívola que pueda parecer, anunció con trompetas el fin de un protagonista criminal de perfil bajo que a su manera definió el modo historia de GTA IV y que tan buenos resultados dio en Chinatown wars. Y ahora que sabemos de los tres personajes, puede que ese espíritu conviva con la destrucción a gran escala, tan agradecida después de un día largo en la oficina. Cada elemento tangencial que se da a conocer sobre un GTA es susceptible de cambiar mi experiencia de juego, de convertirse en lo más memorable de mi partida. Y mientras Rockstar trabaje así, cada chorrada que tengan a bien filtrar en Mondo Píxel se la tratará como lo que es: la noticia más importante de nuestras vidas. Por lo menos hasta que se filtre la siguiente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.