Lo mejor y lo peor de 2012: las decepciones

No hay paciencia que aguante esta época de mil tumultos, donde si no le toman a uno le por tonto en los noticiarios lo harán cuando reciba la nómina, al recoger las facturas o, peor, en ese comunicado de empresa que todos tememos que puede llegar en cualquier momento. Quizás algún día salgamos de esta época de irritación y vergüenza transformados en ciudadanos más críticos y responsables, pero entre que eso llega, lo que es seguro es que nos estamos convirtiendo en consumidores exigentes, a lo mejor sin mucho criterio pero desde luego poco dispuestos a pasar por alto cosas que se disculpaban mejor cuando uno tenía tiempo y dinero para invertir en este medio al que al final acabamos perdonando todo.

Y por eso, porque la cabra tira al monte y al final se recuerdan con nostalgia tremendos churros en cuanto dejan de picar los sesenta pavos gastados, en su repaso del año Mondo Píxel saca hueco para dejar constancia de todo aquello que no ha sabido estar a la altura. O a algo de aquello, al menos. O los cuatro que más me han molestado, qué demonios. Compañías, distribuidoras, jugadores, así nos las gastamos aquí.

Never forget.

Moralina jugable: Catherine (Atlus. PS3, XBox 360).

Mi título favorito de este año es también el que más me ha decepcionado, pero solo cuando se empeñaba en no dejarme jugar. A mí un juego construido sobre puzzles frenéticos solo me puede parecer bien, y más si encima lo aliñan con sangre y un final boss con forma de ex-novia castradora. ¿Monstruos compuestos por la fusión de mil culos? Cualquier lista de lo mejor del año que no encabece Catherine será una lista mal hecha.

Otra cosa son los tramos de andar tirado en el bar pontificando sobre la verdadera naturaleza del amor. O ese simulacro de cursillo prematrimonial en que se debe responder a preguntas personales para avanzar en la acción. Catherine quiere ser un juego donde la moralidad pese, es su manera de mostrarse profundo sin darse cuenta de que ya lo es en lo que importa: el mapa, el reto siempre a la vista, la necesidad de mantener la cabeza fría en mitad de un rompecabezas en erupción.

Catherine, ese perdonavidas esquizofrénico donde la ética acaba siendo un peaje. Avergüénzate, Atlus.

 

El subrayado hipócrita: Spec Ops the line(Yager. PS3, Xbox 360, PC)

A diferencia de Catherine, donde la moral es un pegote, en Spec ops se integra en la mecánica por la vía de la referencia. ¿Has jugado a shooters bélicos? Yager quiere que los tengas en mente durante tu partida y que vuelvas sobre ellos para reflexionar sobre las consecuencias de las decisiones que se toman en un pegatiros. El problema, sin embargo, es que Spec Ops es un pegatiros. Uno especialmente intenso y, a su manera, divertido.

Spec Ops refleja el impacto que tendrían las mecánicas de, pongamos, Call of Duty en una campaña realista, pero mientras señala a otros con el dedo parece haber perdido de vista que lo hace desde esos mismos recursos, y que por una cuestión de puro talento, al utilizarlos con habilidad se convierte en exponente de aquello que critica. Si es cierto que propone al jugador que renuncie a la partida, también es verdad que lo hace después de empujarle a masacrar todo lo que se mueva. No seré yo quien defienda Call of Duty, una serie que conjuga prácticamente todo lo que no me gusta de este medio, pero ¿sabes qué, Yager? Con todo lo malo, es más honesta que la tuya.

 

El cambio a medias: New Super Mario Bros 2 (Nintendo. Nintendo 3DS)

A pesar de que se le recibió con quejas por dar dos tazas de más de lo mismo, probablemente NSMB 2 es el juego más raro de entre los Marios plataformeros desde Super Mario Sunshine. Poner las coordenadas habituales de la serie al servicio de los marcadores altos puede parecer poca cosa, pero era una idea llamada a revolucionar una franquicia dominada por lo contrario: descubrir atajos, mejorar los tiempos, recorrer el mapa en un youtube que se ve en lo que tardas en calentarte una taza de café.

Y sin embargo, esta vez los críticos tienen razón: si NSMB 2 no termina de ser un juego revolucionario es porque no se lanza en plancha y el cambio queda a medio cocinar. ¿Es demasiado pedir que una compañía se arriesgue a experimentar con sus series estrella? A lo mejor sí, pero lo que tampoco es de recibo es que a uno le pongan la miel en los labios para luego rajarse de esta manera vergonzosa.

 

El jugador manazas: Zombie U (Ubisoft. WiiU)

No se sobrevive a un apocalipsis zombie. Tampoco a las balaseras que suelen aparecer en los videojuegos, pero mientras que Max Payne 3 consigue hacerme sentir bien por ser gordo, barbudo y hortera, Zombie U disfruta poniéndome los pies en el suelo. Con sus mecánicas de muerte definitiva, el inventario limitadísimo y la cantidad de zombies repartidos por un Londres apocalíptico, la experiencia de juego busca provocar lo contrario a una fantasía de poder. Sentado delante de la pantalla, viendo morir a un avatar tras otro, uno se siente indefenso, constantemente en el filo mismo de la catástrofe.

A diferencia de los otros títulos de la lista, a Zombie U no se le pueden achacar pegas en control o diseño, y si tuve que abandonar la partida a medias (a pesar de lo mucho que la estaba disfrutando) fue por culpa de mi propia torpeza.  Ubisoft ha construido un juego impecable donde todos los problemas que sufren los protagonistas (no-muertos aparte) nacen de haber sido construidos como reflejos fieles del jugador medio: flojuchos, vulnerables… algo acojonados cuando llega la hora de la verdad. Zombie U es un juego articulado alrededor de la decepción, pero la decepción que genera la propia incapacidad. La que cuenta. La que pica. La que solo se explica desde la incompetencia del jugador.

La única que no se va a perdonar de un año para otro.

3 opiniones en “Lo mejor y lo peor de 2012: las decepciones”

  1. Hombre, el AVGN no es un hombre feliz, y esa cara de la foto la he tenido que poner yo un par de veces este año.

    Dicho esto, sí, a lo mejor no hubieran estado de más un par de referencias a la diarrea

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