Se venden lágrimas de unicornio

Me han asaltado muchas dudas a la hora de elegir la imagen que encabeza este texto. La continuación de Robot Unicorn Attack, surgida por sorpresa en el App Store este jueves, presenta una cara mucho más lucida que el original, con mejores efectos visuales, monstruos rocosos que embestir con auras arcoiris y robóticos cachalotes unicornio jaleando nuestro éxito. Se merece, en consecuencia, una captura de pantalla que muestre todo eso. Esa captura la encontrarán en la descripción del juego en el bazar, ilustrando el flamante y gratuito nuevo título de la factoría Adult Swim. Siempre, siempre en la humilde opinión de un servidor, la imagen del encabezado captura mucho mejor la auténtica esencia de Robot Unicorn Attack 2: la de una máquina de recaudar micropagos. Y espero que me perdonen por habérsela mostrado.

La estrategia comercial de Robot Unicorn Attack 2 no es nueva ni mucho menos. Ya se habló en su día de que la explotación comercial de los títulos gratuitos mediante micropagos era una opción viable, de que el dichoso freemium había venido para quedarse. El excelente Jetpack Joyride conjugaba con gracia el género del endless runner con los sistemas de logros y los atajos económicos, ese «te vendo cinco mil monedas a cambio de unos céntimos» que los jugadores encallecidos ignoran y sortean jugando más y más horas. Y ese es quizá el problema, ese «con gracia», porque el título que nos ocupa intenta lo mismo de forma más torpe: las misiones que plantea para alargar el juego son poco imaginativas y apenas obligan a probar estrategias distintas, y en muchas ocasiones se centran en personalizar nuestro unicornio con determinadas mejoras. Mejoras que obligan a jugar varias veces para acumular suficientes lágrimas de unicornio, o a pagar por ellas en paquetes de a mil. A pagar por poder escuchar Always como banda sonora, inseparable ya de este unicornio robot. Tal vez no se trate de que el freemium de Robot Unicorn Attack 2 parezca mucho más abusivo que el del título de Halfbrick, sino de que nos hacemos mayores y nuestro tiempo cada vez nos resulta más preciado. O de que el original era una broma de un dólar que no daba para más, pero que aún así era imprescindible. O de que no había tanta gente dispuesta a pagar ¡un dólar! por un juego que era tan corto como honesto y brillante. Si son de estos últimos, sepan que les han escuchado: descarguen esta segunda parte y disfrútenla. Porque yo ya no tengo tiempo para hacerlo.

1 opinión en “Se venden lágrimas de unicornio”

  1. Se supone que pusieron las canciones pagadas para poder ponerlo gratis (no pueden andar por ahí regalando canciones registradas sin permiso de los autores). Aunque la verdad no le veo mucho el caso a comprar las canciones en el juego… Cuestan igual que al comprarlas en iTunes.

    Si es cierto que los objetivos son menos imaginativos, pero tampoco es para que sea imposible de jugar sin pagar por lágrimas de unicornio (no sabía lo que eran hasta que lo mencionaste, una vez en el juego hasta decía algo de unas «monedas rojas» y resultó que eran las lágrimas).

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