Especial Luigi (II) – «New Super Luigi U». Una crítica, y otra sartenada de disquisiciones sobre si los juegos clásicos esto o aquello

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New Super Luigi U
Nintendo
Wii U

La industria del videojuego actual se asienta sobre un túmulo ardiente erigido a base de formulismo, medidas de chorra, críticas implacables y topicazos. Sobre estos últimos, hay uno muy arraigado que invalidaremos a lo largo de este texto, y que reza más o menos así: cuando Luigi interviene en un videojuego lo hace como el olvidable escudero de un caballero legendario, siendo el plan B de una idea estupenda que funciona de primeras, o la escalera de un bloque vecinal que cuenta con un flamante ascensor. Pero antes de pasar a la práctica, un poco de teoría.

Adoro los juegos clásicos porque su diagrama cerrado de mecánicas sencillas ejecutadas con precisión casi matemática, me permite tener la situación lúdica bajo férreo control, desplegando mi habilidad o falta de la misma en un universo completo disfrutado y dominado en un único vistazo.

Así es: en los juegos clásicos, todo cuanto importa se muestra de sola una vez ante nuestros ojos. Los juegos clásicos posibilitan que el usuario evalúe / calcule / reaccione ante la información global, centrada y concentrada pero exhaustiva que se le muestra; son títulos que en la mayoría de las ocasiones hacen coincidir la práctica totalidad de su mapeado con los bordes del televisor. El detalle de poner puertas al campo visual es importante. Como también lo es —cuando procede—, el scroll, siendo este un recurso necesario que resitúa y traslada la acción a otro punto más o menos cercano del entorno limitado en cuestión. Ejemplos: Pac-Man, Popeye, Donkey Kong, Manic Miner o Bomb Jack son títulos en los que cualquiera que cultive y potencie debidamente sus habilidades como jugador, puede sentirse ilimitado en un mundo limitado, ya que en estos juegos podremos llevar a término acciones que se perciben como infinitas en un campo finito de actuación.

Insistiré sobre lo último apuntado, tal es su relevancia: el jugador y sus habilidades pueden —y desde mi gusto, opinión y querencia personal, deben— ser ilimitadas en un mundo limitado. En un entorno limitado me siento cómodo, ya que esto permite que me enfrente al desafío propuesto sin distracciones. Es por ese motivo que no aguanto los sandbox: lo peor que puede sucederme como usuario de videojuegos es que el aburrimiento haga su aparición. La falta de contención estética y dinámica, escudriñar los extremos aparentes de la pantalla y que se sobrepasen las acotaciones de diseño me conduce a la dispersión lúdica, y esta al aburrimiento; un mundo abierto en canal desangra al juego y socava su potencial, disemina posibilidades mecánicas y el jugador, huérfano de reto y objetivo, aparta sus ojos de la meta y se dedica a la triste tarea de procrastinar a lo largo y ancho del gameplay.

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El banquetazo está servido: que nadie se quede sin su porción de diversión

Así pues, en la limitación está la diversión para el jugador clásico. Otro ejemplo. Un (buen) matamarcianos muestra toda la información necesaria en pantalla (proyectiles propios y ajenos, sus trayectorias, decorados destructibles o no, arma activa, puntos de impacto) dejando al jugador solo con sus habilidades para que, interactuando con la información mostrada, pueda superar el reto propuesto. Piensen por un momento en esto: todos aquellos títulos con los que nos sentimos cómodos, a los que volvemos una y otra vez y que siempre divierten, se basan en la premisa del entorno limitado en el cual gozamos (intentando batir un récord, superando un nivel, simplemente evitando que la partida termine) rompiendo nuestras restricciones y las del juego: Ghosts’n Goblins, Tetris, Double Dragon, Virtua Tennis, Terra Cresta, Puzzle Bobble, Rygar, el primer Mario Bros, New Super Luigi U.

De todo esto, entiendan y quédense con la importancia de la concreción mecánica y visual para generar el reto y que desde este, empiece el pique, arranque la adicción y florezca la diversión. Ahí radica el éxito de la fórmula propuesta por tantos juegos creados para dispositivos móviles: una única, llamémosla, «pantalla» (o «fase» o «nivel» maquillado para parecer otra fase o nivel distinto cada vez), y unas sencillas reglas de gameplay que se aprenden y ponen en práctica desde el primer momento, un objetivo claro en cuyo intento de cumplimiento se engancha irremisiblemente al jugador con el juego. Leyes universales que, en definitiva, se aplican al usuario universal, independientemente de factores (que deberían ser) irrelevantes como la edad o el sexo. Las cosas claras, y los juegos poco espesos. Así es New Super Luigi U: un título brillante, fundamentalmente, porque recupera y actualiza todas las constantes del juego clásico arriba apuntadas. Pero también por otras muchas razones.

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New Super Luigi U: limita y vencerás

New Super Luigi U se concibe como DLC, nace como expansión de un juego existente (New Super Mario Bros. U, puesto a la venta en noviembre de 2012 para Wii U), y finalmente obtiene la condición de título completamente nuevo debido a lo muchísimo que se aparta del original al cual (supuestamente) amplía. Las circunstancias que rodean al doble lanzamiento de New Super Luigi U aclaran muchas cosas: desde el 20 de junio, el juego puede adquirirse en la eShop de Wii U como accesorio digital complementario a New Super Mario Bros. U (y, tras descargarse, NSLU será accesible desde el propio menú de NSMBU). Aunque a partir del 26 de julio, también es posible comprarlo como copia física completa a un precio que varía según el comercio en el cual se adquiera, entre los 30 y los 40 €. New Super Luigi U utiliza los mundos que ya se habían creado para New Super Mario Bros. U, y redefine completamente estos según las bases arriba descritas que hicieron y hacen funcionar los juegos clásicos: la mecánica y el mapeado de NSMBU se centra y concreta para hacer sentir al jugador que el poder de avanzar o no conseguirlo está en sus manos. Todo lo que en New Super Luigi U suceda, dependerá única y exclusivamente de lo que haga el usuario, aunque y valga la comparación para que se entienda lo que queremos explicar, este título es un potro encabritado y salvaje que deberás domar si quieres dirigirlo en la dirección deseada a lo largo y ancho de una bulliciosa cordillera multicolor, mientras que New Super Mario Bros. U es un jamelgo viejo, sonriente y tranquilón que te lleva de paseo predefinido por una llanura amigable y silenciosa.

Porque, sí, Luigi en NSLU salta y frena de una forma muy distinta a como lo hace Mario en NSMBU, y ya ahí se establece una diferencia mecánica bestial entre ambos juegos. Nada que no esperemos quienes estamos acostumbrados a disfrutar los títulos protagonizados por los alegres fontaneros de Nintendo, vaya… Pero eh, limitaciones: no será esta la única distinción que hará variar radicalmente el gameplay de New Super Luigi U con respecto a lo jugado en New Super Mario Bros. U, y lo que hará de aquel un título grandioso. Desde el primer momento solo contaremos con 100 segundos para acabar cada nivel, con lo que habrá que olvidarse de avanzar despacito e investigando mansamente cada rincón del escenario. Todo lo contrario: correremos velozmente a través de unos cortos, concentradísimos e imaginativos niveles, mucho más que aquellos por los cuales andorreamos en New Super Mario Bros. U. La eliminación de tantísimos metros de mapeado, auténtica y muy necesaria supresión de inútil paja digital, unido a un brutal aumento del nivel de dificultad, transformará y modificará la natural habilidad del jugador en un intuitivo estado de reacción instantánea: en New Super Luigi U saltaremos en lugar de medir el salto. Las fases se sucederán según consigan ser superadas, y cada partida se convertirá en una intensa experiencia que deberá ser inevitablemente repetida, por apetencia y necesidad: la rejugabilidad del título aumentará ostensiblemente desde el momento en que, sí, se superarán niveles simplemente jugando, pero ni de coña podrán encontrarse todas las monedas estrella. Para conseguir esto habrá que entrar una, dos, tres y muchas veces a cada nivel… Y en cada ocasión trotaremos raudos, buscando las monedas, con el tiempo como enemigo permanente y una agradabilísima sensación de urgencia empapándonos en todo momento como rejuvenecedor sudor helado.

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Un juego estructurado en base a fogonazos de gameplay

New Super Luigi U es, pues, un juego de retos, y con cada reto propuesto cambia radicalmente el título.
Terminar New Super Luigi U. Terminarlo con todas las monedas estrella. Aceptar el jodidísimo desafío recientemente lanzado en Miiverse por Masataka Takemoto, director del juego, en el que nos insta a gozarlo NO recogiendo monedas. Y luego está el multi, el cual merece capítulo aparte; siempre he pensado que donde esté un buen multijugador competitivo, que se quite cualquier cooperativo. Sin ir más lejos, New Super Mario Bros. (el primero de la serie New, y que salió para NDS en 2006), tiene uno de los mejores competitivos de toda la historia en un título Nintendo, con ese locurón Vs. entre dos jugadores intentando conseguir las monedas estrella antes de que lo haga el otro, ejerciendo el derecho a robo de la forma más violenta posible. El cooperativo de New Super Luigi U es un reto más, y como tal y según comentaba arriba, otra forma radicalmente diferente de enfrentarse al juego; hasta cinco personas (GamePad, mando Pro o wiimote en mano) pueden cooperar intentando no competir —he ahí el reto—, tratando de no estorbarse mucho entre ellos para superar los niveles de NSLU… Cosa imposible; aunque cada uno pueda elegir personaje según quiera ponerse las cosas más o menos difíciles (Caco Gazapo, novedad en este juego, es prácticamente invulnerable. No así los Toad o el propio Luigi, siendo estas el resto de opciones disponibles), al final chocar, golpearse, o que empujemos sin querer (provocando en bastantes ocasiones su muerte sin realmente desearlo) a nuestros compañeros de aventura será inevitable, muchísimo más de lo que fue intentar cumplir con este mismo objetivo en New Super Mario Bros. U… Ya que en New Super Luigi U, la amenaza del tiempo no permitirá que pensemos una estrategia de ataque tipo «salta tú primero, apártate y deja sitio en la plataforma para mí que voy». Tras todo lo positivo apuntado y con un nivel de dificultad a la altura, si además el multi cooperativo es casi más estimulante que el mejor competitivo imaginable, se habrá cerrado un círculo perfecto.

¿Pretendemos decir con cuanto aquí se ha comentado, en definitiva, que New Super Luigi U es mejor que New Super Mario Bros. U? No. Son simplemente títulos diferentes enfocados a públicos diferentes, especies distintas de usuario que elegirán y amarán incondicionalmente uno de los dos juegos, exactamente al mismo tiempo que es posible que rechacen (con cierta animadversión, muy probablemente) la opción descartada. Lo que sí podemos tener claro es que las limitaciones vuelven ilimitados los juegos clásicos… Y aquellos que siguen sus cánones, como New Super Luigi U.

2 opiniones en “Especial Luigi (II) – «New Super Luigi U». Una crítica, y otra sartenada de disquisiciones sobre si los juegos clásicos esto o aquello”

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