Especial Luigi (y III) – «Mario & Luigi: Dream Team Bros.» – Crítica

Mario & Luigi: Dream Team Bros.
AlphaDream / Nintendo
Nintendo 3DS

Miren cómo le lucen los ojillos a Adonías Jr. al hablar de Mario & Luigi: Dream Team Bros. Yo apenas había iniciado mi viaje por dicho juego cuando grabamos este vídeo, pero él ya se lo había terminado; por eso el pobre se corta tanto a la hora de avanzarme información sobre la historia que Dream Team Bros. tan animosamente relata. Querido mío.

El caso es que aunque no se le note, en el momento de la grabación Adonías Jr. estaba cabreado. Muy cabreado, de hecho, porque intentando acabarse Dream Team Bros, el voluntarioso muchacho se quedó atascado en varios puzles del programa, y como no encontró la solución a estos en YouTube, rápidamente decidió: «papá, quiero subir a internet mis propios vídeos de Dream Team Bros. para ayudar a la gente a completar el juego».

Al final la cosa no fue más allá de dos improvisadas pruebas de cámara que, todo sea dicho, nos divertimos mucho grabando. Aunque bien nos viene la que arriba les dejo para presentar nuestra crítica de este título, en la que ya Adonías Jr. resume perfectamente todo cuanto debe saberse sobre Mario & Luigi: Dream Team Bros.

«Largo. Está muy bien. Enemigos difíciles. Pensar. Subes de nivel. Muy guay. Risas».

Sí, amigos y amigas, en las atinadísimas palabras pronunciadas por un niño de ocho años emocionado con su juego, están todas las claves de Mario & Luigi: Dream Team Bros. Permítanme que, en un intento de extender la información que mi amado vástago ya les ha anticipado, suelte cuatro aclaratorios párrafos sobre este certero torrente de ilusión desbordada.

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En el país de los sueños, el de verde es el rey

Ciertamente, los seguidores de la serie Mario & Luigi ya sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en este Dream Team Bros… O no, porque fíjense en, por ejemplo, la brutal extirpación de imprescindibles señas de identidad rolera que los de Intelligent Systems practicaron a Paper Mario: Sticker Star. No puedes fiarte. Afortunadamente y como viene siendo costumbre, la saga RPG más nintendera de Nintendo sigue presentando apreciables novedades en cada entrega, sin dejar de ser el chorreo de acción y humor que ya fuera Mario & Luigi: Superstar Saga, lanzado como bien saben en 2003 para Game Boy Advance.

Ojo: «nintendero», «Nintendo». Que nadie se asuste, que nadie se llame a engaño. Son las que mencionaré a continuación algunas de las mayores bazas que juega Dream Team Bros, y nadie debería dejar de gozarlo por los posibles prejuicios que le ocasionen estas palabras. Es decir: este nuevo Mario & Luigi está protagonizado por los alegres fontaneros de Nintendo, sí, pero por favor: no se queden sin disfrutarlo por el simple empuñar muy fuerte y sin saber de qué hablan, el (dañino, infundamentado y tantas veces repetido) mantra «bah, otro juego de Mario más». Y tampoco vale aquí aquello de «los de combates por turnos no me gustan». Yo me aburro mortalmente con la mayoría de juegos en los que se combate por turnos, y además estoy ciertamente saturado de tanto «New» Mario, salvo excepciones… Y puedo afirmar con la cabeza bien alta y totalmente seguro de lo que estoy diciendo, que Mario & Luigi: Dream Team Bros. no solo es uno de los mejores juegos de 3DS, sino una de las mejores adquisiciones que en la actualidad pueden hacerse para sistema alguno.

Por qué. Fundamentalmente, por lo que digo siempre: cuando un título es divertido de jugar, con independencia de los objetivos que en el mismo haya que cumplir, ya tiene mucho terreno lúdico ganado. Pero no es solo eso: Dream Team Bros. cita de manera magistral muchas fuentes jugables conocidas, la primera de ellas, imprescindible, la dictada por la propia saga desde sus inicios: la forma de encarar los Mario & Luigi, manejando a dos personajes a la vez y cada uno con su propio botón de salto, ya fue en 2003 y tal cual lo vivimos en Superstar Saga un originalísimo apunte mecánico que hoy día se mantiene como dinámica de juego fresca, pura y saludable (cambiar eso a estas alturas —les recuerdo que Dream Team Bros. es la cuarta entrega de la serie— habría sido como ofrecer polvorones de gameplay al jugador sediento). Y además, como extenderé más adelante, dicha mecánica se expande ad infinitum en Dream Team Bros.

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Mario & Luigi: Dream Team Bros. El amor verdadero, entra por el agujero.

Por otra parte, podría decirse que este título tiene dos tipos de potenciales compradores: quienes conocen la saga y los que no. A los primeros, directamente les diré que corran a por él, ya que los muchachos de AlphaDream vuelven a regalarnos lo mejor de lo mejor —y mucho más de lo que cabría esperar— en todos los sentidos: por ejemplo, Yoko Shimomura, compositora habitual de la serie (quien ya en Superstar Saga escribió vertiginosas frases acústicas que respiran un crescendo instrumental inagotable, para Compañeros en el tiempo desarrolló himnos saltarines cargados de extravagante belleza contextualizadora, y vistió Viaje al Centro de Bowser con hermosas descripciones de ambiente, tan integradas en el juego que funcionan casi como música diegética), trae a Dream Team Bros. temas que van esculpiendo progresivamente su portentosa narración melódica y gráciles armonías que se columpian inocentemente entre el impulso orquestal y la reflexión tintineante, además de la viveza y tenacidad sonora que ya transportara consigo Superstar Saga. Parece como si musicalmente la serie hubiera cerrado un círculo, y con el resto de apartados (gráfico, diseño de escenarios, gameplay, etcétera) sucede otro tanto… Junto a una brutal ampliación de los mismos.

Es a aquellos que no han disfrutado ningún capítulo de la serie Mario & Luigi, no simpatizan con los títulos «de Nintendo» en general, «de Mario» en particular o no se sienten cómodos con los juegos en los que se combate por turnos, a quienes muy especialmente quiero dirigirme desde las siguientes líneas. Porque, queridísimos amigos y amigas, recordemos algo: antes que cualquier otra cosa, la mecánica es lo más importante en un videojuego. Por encima del atavío estético o la indumentaria sonora con que este se haya engalanado, independientemente de si el título en cuestión es parte o no de una saga, de quien lo protagonice, la compañía que lo haya desarrollado, al margen de manías o preferencias personales. Y lo que sucede fundamentalmente en Dream Team Bros. es que hay otros mundos, pero están en este: puzles, constantes pruebas de reflejos, plataformeo, combates por turnos sin aburrimiento, elementos de RPG con fundamento. Los factores de siempre, en definitiva, que al ser añadidos inteligentemente a la vieja fórmula hacen que esta arroje nuevos y sabrosos datos. Incluso la sabia (y muy dosificada) nintendización de todos esos elementos, ejecutada con infinita simpatía por Mario, Luigi y demás personajes de la compañía nipona, le sienta estupendamente a un titulazo desenfadado, adictivísimo, de gameplay locuaz y guasón, muy cuidado y tremendamente imaginativo. La rueda clásica, girando en el sentido habitual, pero haciéndolo con tanta gracia y acierto que ofrece la sensación de hacerlo en una dirección totalmente diferente.

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Torres más altas han caído… Pero claro, esas no estaban conformadas por decenas de Luigis.

Resumiendo: en Dream Team Bros. aprendemos a defendernos y atacar desde los movimientos básicos (saltos y martillazos). Desde ahí, todo es un deleitarse paladeando el juego, enfrentando enemigos más grandes y poderosos, aumentando la experiencia, subiendo de nivel, consiguiendo monedas y demás objetos útiles. En ningún momento de la partida dejarán de aparecer distintas amenazas, cesaremos de visitar parajes extremadamente diferentes unos de otros, y continuaremos constantemente aprendiendo nuevas técnicas, con el aliciente de que el arranque argumental del programa posibilitará la eliminación directa de cualquier límite mecánico concebible en el mismo: en Dream Team Bros. recorremos el mundo de los sueños, donde cualquier cosa puede suceder y en el que todo es posible, lo cual se traslada al entorno interactivo que el juego despereza ante nuestros ojos de un modo absolutamente ejemplar —impresiona cuanto puede hacerse en este bendito título, todo sorprendente, todo placentero de llevar a término— y permanentemente dinámico: el gameplay varía de forma continua, los cambios de perspectiva (tridimensional a bidimensional y viceversa) son constantes, en el transcurso de los combates seremos golpeados desde la derecha, izquierda, arriba, el fondo (por fortuna, el efecto 3D de la consola en este caso es una auténtica ayuda para la orientación espacial tanto en la defensa como en el ataque, y no un mero añadido estético), etcétera. Y todo lo que aquí contamos y en Dream Team Bros. sucede viene enmarcado en un ámbito glorioso, llamémoslo juego, de diversión sin frustración… Ya que el imparable avance narrativo, unido al premiado gradual y a la plena transmisión al usuario de que continuamente evoluciona y progresa, hace que habitar por unas cuantas horas en el accesibilísimo universo irisado de Mario & Luigi: Dream Team Bros. se convierta en una experiencia increíblemente lúcida, estimulante y motivadora.

Eh, que no lo digo yo solo; también lo dice Adonías Jr. Y los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

5 opiniones en “Especial Luigi (y III) – «Mario & Luigi: Dream Team Bros.» – Crítica”

  1. Si solo pudiese jugar un M&L, ¿cuál sería? Los que más me atraen son este y Viaje al centro de Bowser pero estoy abierto a sugerencias.

    Gracias.

  2. Víctor, ¡y usted que lo diga! Es apasionante observar a un joven jugador como Adonías Jr. desenvolverse con su (corta pero ya intensa) experiencia en el mundo lúdico de ahora, con juegos actuales y clásicos, cómo se enfrenta a retos nuevos y antiguos, y comprobar que lo resuelve todo de la forma más natural, inteligente y espontánea posible. Todo esto me ofrece la sensación general de que quienes presumimos de tener unos añitos tuvimos que aprender a jugar, mientras que estos jovenzuelos de ahora han nacido sabiendo jugar, con una intuición innata brutal para resolver cualquier situación mecánica que se les presente.

    Juan, ¿por qué tiene que jugar solo un Mario & Luigi? Mi consejo es que si puede, disfrute todos, a ser posible en orden. Así, gozará muchísimo cuando vaya desgranando el sutil entramado dinámico y narrativo de personajes, cruces de gameplay y referencias humorísticas varias que hay entre todos ellos. Aunque, respondiendo a su pregunta: si solo pudiera jugar uno quizá este sería Superstar Saga, deliciosísimo y fresco sorpresón que vivifica brutalmente el -en ocasiones- estacionario y tostonesco esquema mecánico de los RPG videojueguiles… O, en todo caso, Dream Team Bros, con lo que a las palabras que he vertido en mi crítica me remito; de cualquier modo no es necesario que haya jugado al resto de capítulos de la saga para pasarlo bomba con DTB, aunque si lo hace así le garantizo deleite extra en un buen puñado de ocasiones. 🙂

    De verdad, si puede, juegue todos ellos; cada uno tiene su especial cachondeazo, historiaca, combatoncios, originalidad específica y personalidad propia como para merecer muchísimo la pena, independientemente de su pertenencia a esa maravillosísima saga que es Mario & Luigi.

  3. Yo he jugado todos los título Mario & Luigi pero sólo me faltó el primero. El segundo me quedé estancado en el jefe final y en los dos últimos tengo el nivel 50. Creo que me vicio demasiado.

  4. Paquito el chocolatero, esa es una de las características que hacen especiales a los Mario & Luigi: el «vicio». Como digo en la crítica, es MUY difícil que yo me enganche a este tipo de juegos, pero cada título de esta serie está diseñado de manera prodigiosa: cada paso dado es un avance, una constante progresión, y así lo siente el jugador quien, irremisiblemente, es apretado más fuerte por las garras expertas de un gameplay variado y siempre sorpresivo. Por ejemplo, es flipante comprobar cómo en Dream Team Bros. te están enseñando técnicas nuevas y mostrándote distintas mecánicas hasta casi-casi cuando estás a punto de finalizar el juego. Y piensas: «esto, si hubieran querido, todo este TRABAJAZO invertido en crear esas (hasta ese momento, desconocidas) animaciones maravillosas, los nuevos ataques de esos enemigos (¡a estas alturas del juego!) recién presentados, ese giro de tuerca armónico a la música… Todo eso se lo podrían haber ahorrado si hubieran querido, si los desarrolladores hubieran sido unos puñeteros vagos.

    Pero no lo son. Obviamente, la gente de AlphaDream ha invertido horas y horas en pulir hasta el mínimo detalle mecánico, gráfico y sonoro, en hacer que el jugador se divierta, disfrute, no se aburra y goce cada título de esta gran saga. Qué quieren que les diga, es imposible no responder con mucho amor a juegos tan bien hechos, tan trabajados y que comunican tantísimo amor.

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