Reseña – Service Games: The Rise and fall of SEGA

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Service Games: The rise and fall of SEGA
Sam Pettus
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Hubo una SEGA anterior a la desarrolladora resignada a producir juegos como mínimo solventes (y a menudo francamente meritorios) que conocemos hoy. Y antes de esa otra SEGA con las que muchos nos criamos, que sentó cátedra como gigante del hardware doméstico, contendiente habitual en las guerras eternas entre sistemas y símbolo de una manera muy concreta de entender el negocio, hubo todavía una tercera que no se apoyó en sistemas propios. Antes incluso de Master System, existió una SEGA primigenia muy parecida a la actual, que se hizo un nombre a fuerza de acumular juegos como mínimo solventes. De vez en cuando, alguno además meritorio.

Cuando se habla de la debacle de SEGA rara vez se discute la calidad de sus productos actuales, que no es en general poca. Donde antes había un Shenmue ahora hay un Yakuza, Virtua Tennis sigue acumulando entregas sin bajar el listón y Sonic… bueno, ahí a lo mejor sí se puede hablar de decadencia, pero lo que están haciendo con Sonic va a tener que venir otro a explicarlo. Sin embargo, no es un nuevo Shinobi lo que más echan de menos sus nostálgicos, sino esa época en que la posición de la compañía podía orientar a la industria en una dirección u otra. Los anuncios de nuevos aparatos que sacan los colores a la competencia, los piques de patio de colegio, la media sonrisa de condescendencia frente al vecino que se tiene que conformar con cualquier otra plataforma. Esos tiempos hace mucho que acabaron para SEGA, pero quizás nadie los eche tanto de menos como el pobre Sam Pettus, cuya rabia acumulada le ha empujado a escribir este mamotreto de más de cuatrocientas páginas.

Nintendo y Sony, caiga este ladrillo sobre vuestra conciencia.

Service Games: The rise and fall of SEGA es para bien y para mal un libro apasionado. Su repaso a la carrera empresarial de la compañía desde su fundación en los cincuenta hasta el desastre de Dreamcast ni siquiera disimula un mínimo de objetividad o rigor, y si no lo hace es porque para lo que interesa a Pettus están de más: alabar la etapa de esplendor con Megadrive y buscar culpables del descalabro de todo lo demás. Para lo primero va a encontrar rápido a un responsable (la buena gestión de SEGA of America), para lo último prepara una lista lo suficientemente surtida como para que cada uno pueda escoger al que le caiga menos simpático de entre varios sospechosos habituales. Así a Nintendo y Sony se unen las asociaciones de padres, Accolade, EA, la piratería, los mecanismos del sistema capitalista, los directivos japoneses de SEGA (incapaces de entender su propio producto y, peor aún, de dejarse aconsejar por los responsables de la rama americana)… llegados a cierto punto incluso los propios clientes que abandonan el barco o las nuevas generaciones que se dejan engatusar por los cantos de sirena de la Playstation original.

Con tanto enemigo enfrente, lo raro es que a SEGA le fuese bien alguna vez, y esa épica es la que persigue Pettus. Quiere que sientas indignación ante semejantes puñaladas traperas, que te levantes y aplaudas cada éxito arrancado de las fauces de la derrota. A menudo utiliza el boxeo como metáfora de los choques corporativos, y a quien encabece en ese momento la conspiración se le describe como un gorila de noventa kilos (sí, suele ser Nintendo). Al núcleo duro de seguidores se les llama “lealistas” y al comprador habitual se le describe como “el descerebrado medio americano”. Hasta al lector le puede caer de vez en cuando alguna colleja si se descuida (“Vale, vuestra consola ganó la guerra de los 16-bits, ¿y qué?). Solo por si acaso.

Toda esta épica de baratillo se sostiene principalmente sobre fuentes indirectas, publicaciones de la casa y notas de prensa. En algún momento se sugieren fuentes internas que nunca llegan a aportar información de enjundia, y las interpretaciones de Pettus por su cuenta y riesgo llegan a rozar lo estrambótico (¿realmente que Megadrive se llamase Genesis en USA pudo influir en las ventas entre el público religioso?) Hay un momento de verdadera vergüenza ajena en que se cansa de dar datos y sugiere que los busques tú en Internet porque, bueno, todo está en Internet. Pero lo cierto es que nada de esto importa. Tampoco su retórica apocalíptica, los giros incomprensibles (¿a santo de qué aclarará que las fechas corresponden al calendario gregoriano?) o que el día menos pensado se le puedan pedir explicaciones por crímenes contra la metáfora. No importa porque sus defectos realzan en lugar de empañar lo que puede hacer interesante el libro: la necesidad de su autor por comprender.

Pettus es un fanboy, pero un fanboy desamparado. Su libro es árido y a menudo caótico, pero es fácil encontrar en él la mano real de una persona que necesita saber cuándo se empezó a torcer todo. Hay una sección que se titula “veredicto final”, y párrafos encabezados por solemnísimos “admitámoslo”. Huérfano de su entidad multinacional corporativa favorita, a veces Pettus da la impresión de que no le importa parecer estúpido con tal de ser sincero, y al menos a mí eso me ha llevado al final del texto. Pettus no puede simplemente pasar página. Que SEGA haya vuelto en cierta medida a sus orígenes, que siga lanzando productos de calidad y sea una desarrolladora de prestigio nunca le parecerá suficiente, necesita además un hardware de referencia que le guíe en su afición. Y como ese hardware no va a existir jamás, prepara listas negras de culpables, toptenes de los mejores y los peores títulos de cada sistema, parrafadas interminables que se resumen en desquiciadísimos “todo esto antes era campo” El libro en sí no hay por dónde cogerlo, pero su desamparo es honesto y hasta cierto punto hipnótico. Pettus escudriña cascadas de datos y especificaciones técnicas en busca de algo que nunca podrá encontrar porque nunca estuvo ahí, en ningún momento parece ser consciente de estar corriendo en círculos. Y así le va al pobre.

Barcos que reman contra la corriente, eternamente empujados hacia el pasado y todo eso.

5 opiniones en “Reseña – Service Games: The Rise and fall of SEGA”

  1. Bravo! me dan ganas de leerme el libro!!! todo el mundo sabe los logros de Sega y su siempre prometida formula de renacer de las cenizas cual Sonic llameante… pero aun en mi memoria no encuentro el verdadero porqué del hundimiento de la todopoderosa. Yo Nintendero de pro echo de menos la pureza que había en la competencia entre Sega y Nintendo. Como disfrutaba demostrandole a mis amigos que mi Super Nintendo le daba mil patadas a su Megadrive, como con Goldeneye de N64 los atraje al lado oscuro de la Gran N… pero llegó Playstation y el mundo se volvió pirata, todos los colegas con miles de juegos a los que jugar pero sin acabar de disfrutar de ninguno… Yo seguí fiel a lo original lo que me proporcionaba tiempo entre que compraba un juego y ahorraba para el proximo a disfrutar al maximo de ese juego. Llegó Dreamcast y su fantasticos fuegos de artificios visuales me ganaron y me conquistaron, disfruté como un niño con Fur Figthers, SoulCalibur, Toy Comander… pero que pasó? no lo sé… La Dreamcast se había adelantado a su tiempo? era una máquina fantástica, tenía el primer mando con pantalla! todo era perfecto pero no sobrevivió… espero encontrar las respuestas en este libro. Mas tarde me compré la PS2 para buscar la razón de la debacle de Sega pero no lo encontré, Sony no me ha conquistado el corazón como Nintendo y ni siquiera a lo que sentí con la maravillosa Dreamcast. Los Nintenderos te añoramos Sega!!!

  2. La pega que le veo al libro es que, según algunos comentarios en amazon, tiene problemillas de redacción y de continuidad.

    ¿Son para tanto o aún así se puede disfrutar de su lectura?

  3. Yo cometí el error de comprarlo rápidamente en cuanto salió, pero rápidamente me desilusioné. Acostumbrado al rigor de otras publicaciones que no dudan en ofrecer una referencia bibliográfica para toda afirmación o al menos exponer con honestidad que tiran de memoria, impresión subjetiva o fuente no verificable, lees algunas cosas que te dejan un poco perplejo de que estén en un libro supuestamente serio y no en la tercera página de un hilo «Remember» de Sega en cualquier foro.

    Como señalan algunas reviews de amazon.com tiene algún error de puro bulto, como este desliz asegurando que fue Namco y no Takara quien programó Battle Arena Tohshinden:
    http://i.imgur.com/SYxF2lR.png

  4. Las críticas de Amazon son acertadas, el texto está plagado de errores de bulto, repeticiones y apriorismos. Yo lo he disfrutado dentro de un orden, pero no se lo recomiendo a ciegas, Davken

    Jaime, la explicación de lo del mando con pantalla no se la va a dar Pettus, me temo.

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