La música en «GTA V»: autos, moda y rock and roll (nuestra civilización)

Cara Delevingne, DJ en GTA V

La banda sonora de GTA V es, según adelantaba su responsable a la revista Rolling Stone, la más ambiciosa y completa de todas a las que se han enfrentado en Rockstar. Además de la habitual tonelada y media de temas que trabaja incansable como hilo musical (15 estaciones de radio, 240 canciones), se ha compuesto por primera vez un score dinámico que varía según las situaciones en el juego. A través de iTunes se ha editado un recopilatorio en tres volúmenes que resume la experiencia musical que supone jugar a GTA V y que vuelve a demostrar la pasión por el pop de una compañía de videojuegos cuyo espíritu, como decía Dan Houser hace unos años, siempre estará ligado al trabajo de Keith Moon en The Who.

1. El score: Chitty Chitty Bang Bang

«Rockstar Games quiere llevarte a cenar». Contaba en una entrevista John Famiglietti, bajista de HEALTH, que fue después de uno de sus conciertos en Nueva York, intuyo que a finales de 2011, cuando recibieron esta invitación. De aquella primera toma de contacto entre la banda y el estudio salió lo que posteriormente sería la música de Max Payne 3. Ninguno de los miembros del grupo estaba ni remotamente familiarizado con el medio, así que Famiglietti, que recuerda Streets of Rage 2 como ejemplo de un beat ‘em up cuyo ritmo viene marcado por su banda sonora, resultó ser el que más bagaje tenía. HEALTH compusieron en total unas seis horas a partir de capturas de vídeo del juego, inspirándose en su atmósfera y en reflejar «el estado mental de Max». Muchos de los fragmentos fueron pensados para sincronizarse con determinadas escenas: después de tocarlos y grabarlos, el grupo los insertaba en el metraje, «lo que era un indicador inmediato de si funcionaba o no». Otros fragmentos tuvieron que cambiarse a la vez que desde Rockstar se rediseñaban ciertos niveles.

Trabajaron así hasta dos semanas antes de la fecha del lanzamiento de Max Payne 3, con el gameplay siempre en mente. «Creo que lo más difícil fue adaptarnos al complicado sistema de cómo se utiliza la música en un videojuego. Ésta tiene que construirse a partir de loops que se puedan combinar entre ellos para influir en la atmósfera o para subir y bajar la intensidad. Además, debes hacer que conecte con los tiroteos que están sonando constantemente sobre ella». El resultado, incluido por la prensa en sus listas de lo mejor del año, fue un score poblado de noise espectral y un single glorioso, Tears, que encaja perfectamente en la tradición del grupo y, de paso, con una suerte de aplicación del bullet-time a la música: capas de ruido moviéndose a diferentes velocidades, texturas congeladas en el aire, épica y melancolía ralentizados. Para saber más sobre el proceso de creación puedes echar un ojo aquí.

http://youtu.be/qEM7XCbOYgU

GTA V, decíamos, es el primer título de la serie que incluye una partitura compuesta específicamente para el juego. Se trata de una colaboración a cuatro bandas que a priori puede parecer irreconciliable pero que se integra perfectamente en el juego (y también fuera de él), tanto si ponemos el foco en cada uno de sus fragmentos como si lo analizamos en totalidad como obra. A un lado, quizá el menos sorprendente en un GTA, tenemos a dos productores de hip hop, Oh No y The Alchemist, que en ocasiones operan como uno solo bajo el nombre de Gangrene. El amor por los videojuegos del primero es conocido, entre otras cosas, por su tema The Ride, construido a partir de samples ochobiteros. Al segundo también le presuponemos, por lo menos, fan de los GTA, a tenor de lo dicho en su Twitter:

Al otro lado tenemos al compositor Woody Jackson (al que se puede encontrar en los créditos de Red Dead Redemption y L.A. Noire) y los veteranos de la Kosmische Musik Tangerine Dream. El amor de la gente de Rockstar por el trabajo de Edgar Froese ya quedó reflejado en GTA IV, donde pudimos escuchar al grupo alemán dentro de la programación de la emisora de ambient The Journey. Por su capacidad evocadora y su uso pionero de los sintetizadores, el krautrock se ha vinculado frecuentemente con las bandas sonoras, así que nada de arrugar el gesto: ahí están desde el fenomenal Soundtracks de Can (1970) a los trabajos de Popol Vhu con Werner Herzog, sin olvidar la inspiración y la utilización que hizo William Friedkin de la música de los propios Tangerine Dream en Sorcerer (1977). A estos nombres sumen, en la versión editada por Rockstar en iTunes, a otro titán, el omnívoro DJ Shadow, que es el que se ha encargado de coger el material sonoro de unos y otros y darle el sentido y la forma de un álbum coherente que puede disfrutarse de principio a fin.

El score funciona muy bien cuando es desmenuzado e insertado en las diferentes situaciones propias de un GTA. Aquí comparten espacio el sudor trompetero (The Agency Heist, We Were Set Up), el hip hop policiaco a lo David Holmes (Chop the dog, Therapy and Other Hobbies) y los ritmos motorik (las maravillosas A Haze of Patriotic Fervor y Minor Turbulence), que resultan el acompañamiento sonoro perfecto para las persecuciones y los largos recorridos por carreteras y autopistas de Los Santos. La electrónica ambiental en general (Impotent Rage/ Am I Being Clear Now?, Mr. Trevor Philips) y esos sintetizadores que suenan como naves nodrizas en particular (You Forget a Thousand Things, North Yankton Memories), además de servir de suave colchón sonoro para menús y mapa, hacen lo propio con aquellas situaciones que requieren acentuar la tensión, como las misiones preparatorias para los grandes golpes, sin duda uno de los grandes aciertos de este GTA.

Sin necesidad de reducirlos en sus partes más pequeñas, temas como Hillbilly Crank Dealer’s Blues, Rich Man’s Plaything, A Legitimate Business Man o A Bit of an Awkward Situation ponen, ya desde sus títulos, música a situaciones muy concretas de la historia de GTA V, valiéndose elementos sonoros de aquí y de allá sin que se les corte la mezcla y permitiendo escuchas independientes de la propia experiencia de juego. Todo GTA es una batidora de extremos, y también en esta banda sonora es normal que lo cool (Los Santos At Night) vaya de la mano de lo directamente hortera (No Happy Endings). Y no pasa nada.

[Aunque para hortera esto y esto, puro espíritu GTA, incluidos entre los temas licenciados].

 

2. Emisoras de radio: dime qué escuchas y te diré cómo conduces

En otro texto que escribí sobre GTA V ya resalté un tuit de Stuart Braithwaite, guitarrista de Mogwai. Decía lo siguiente:

Cualquier banda sonora de cualquier GTA es una puerta para que las nuevas generaciones se introduzcan no solo en el rap de la vieja escuela: pueden funcionar como una enciclopedia resumida de la música negra (rap, funk, soul, r’n’b moderno, disco, reggae), con algunas entradas dedicadas al rock clásico y el hard rock, el punk, la new wave y el indie, además de puntuales guiños a los ritmos latinos. Y eso sin olvidar que cada entrega ha sabido contextualizar con música la época que refleja: las power ballads ochenteras en Vice City, el alt rock noventero en San Andreas, las músicas de Europa del Este en GTA IV.

El primer volumen de este triple recopilatorio recoge las canciones compuestas “en exclusiva” para el juego. A falta de un M83 que ilustre la luminosa vida nocturna de una urbe como Los Santos, se ha optado por tirar del Sleepwalking de The Chain Gang of 1974, que ha sido elegida por Rockstar para acompañar el tráiler y que no deja de ser un calco de Midnight City pero sin saxo ochentero. También como intro funciona requetebién Welcome to Los Santos, de Oh No, que podemos colocar en algún lugar entre los Air más cinematográficos y David Holmes. El protagonismo, sin embargo, se lo reparten el rap y el synth pop, que cargan con casi todo del peso. Entre los raperos hay variedad, desde su vertiente más buenista y buenrollista (ese Smokin’ and Ridin’ del que es fácil acabar hasta la coronilla) a la más sofisticada (Flying Lotus, que a la postre ha resultado ser otro gran amante de los videojuegos), con parada obligatoria en el gamberreo de Tyler, The Creator y, claro, en el ubicuo A$AP Rocky. Según contaba Ivan Pavlovich, supervisor de la banda sonora, fue el propio Tyler, The Creator el que, en el backstage de uno de los festivales de Pitchfork, le confesó su amor por San Andreas y se ofreció para colaborar en el próximo GTA. Así que a estas alturas debe de estar contentísimo.

Entre los segundos, los revivalistas del pop sintético, se pueden encontrar algunos de los nombres que no faltan en cualquier revista de tendencias: Twin Shadow (quien dirige su propia emisora y que en Old Love / New Love suena menos a romanticón y menos ochentero y más a eurobeat y más noventero), Neon Indian en plan ultrahortera con Change of Coast, Nite Jewel y Colours. Y como trasunto de Los Ángeles, en Los Santos no podía faltar ni surf rock (Wavves con la estupenda Nine is God) ni punk californiano (Off!). También repiten los chicos de HEALTH, que aprovechan la ocasión para ponerse bailongos.

El tercer volumen es una recopilación basada en la programación de las distintas emisoras de radio, con temas que basculan entre los clásicos y las novedades. GTA V se desarrolla en lo que podría ser el presente de cualquier gran ciudad. De ahí que no sea raro que podamos pasar de emisoras fundamentalmente nostálgicas, que funcionan según la filosofía de Kiss Fm de oldies y goldies —y obsesionadas especialmente con los eighties y los naughties—, a otras más especializadas. Lo mejor es que, una vez metido en el juego, echemos un vistazo a la programación y elegir muchas veces en función de quién ejerce de DJ.

Como en todo GTA, no podía faltar la ración de blaxploitation y sexy soul, de la mano de Pam Grier en The Low Down 91.1. Desde su nave espacial en Space 103.2, Bootsy Collins hace lo propio con el funk. Tenemos a Soulwax para el indie zapatillero a bordo de Soulwax FM, a Lee «Scratch» Perry en The Blue Ark para poner una sonrisa tonta a los jugadores que conducen fumados (y seguramente al pesado de Barry, que tanto empeño pone en recoger firmas para la legalización de la marihuana) y a Flying Lotus… programándose a sí mismo en FlyLo FM, especializada en ritmos bien triturados. Desde Vinewood Boulevard Radio, Nathan Williams y Stephen Pope de Wavves pretenden dar una visión rápida de parte de la música hecha en L.A. hoy, dedicada en general al rock añejo, oscurete y psicodélico. Y sin alejarse demasiado del indie rock, a Twin Shadow poniendo hits modernos en Radio Mirror Park.

Tanta música permite al jugador contextualizar los diferentes ambientes, culturas y situaciones que conviven en Los Santos. Y sirve, claro, para subrayar la personalidad de los personajes en determinadas situaciones. Por eso cuando Michael decide desconectar de su familia en la piscina lo hace escuchando a Phil Collins: porque es eso lo que escucharía cualquier blanco con chalet en plena midlife crisis. Trevor suele decantarse por el punk de Channel X o el bien el country peludo y borrachuzo que echan en Rebel Radio (salvo cuando sufre por Patricia: entonces se da lástima a sí mismo recreándose en el If You Leave Me Now de Chicago). Y a Franklin es complicado moverle de alguna de las dos emisoras especializadas en hip hop: West Coast Classics, centrada en gangsta, y Radio Los Santos, de programación más contemporánea. De la misma forma, si robamos un coche del FBI, lo más seguro es que suene el rock pureta de Los Santos Rock Radio, y si nos hacemos con un carro de la zona pija de la ciudad, lo hará Non Stop Pop FM, supervisada por la modelo Cara Delevingne y que en lo suyo gana por goleada: menudametralletaconstantedehitsratatatatá.

Es fácil que en una colección de tres volúmenes se queden muchos nombres fuera. En esta ocasión, la que peor parada sale es la música latina, cuya presencia en GTA V es especialmente relevante y de las que apenas hay rastro en este recopilatorio. Y es una pena. Desde Worldwide FM, dedicada más o menos a eso que llamamos “músicas del mundo”, Giles Peterson cuela un par de cosas muy molonas con coartada moderna, como son Mala y Tuccillo & Kiko Navarro, aunque son Camilo Lara (Instituto Mexicano del Sonido) y Don Cheto desde East Los FM los que hacen el mejor trabajo de arqueología musical en su jardín. Les cabe de todo: Los Tigres del Norte y otros narcocorridos como El Cocaíno de Los Buitres De Culiacan Sinaloa, cumbia, hip hop, ska, electrónica y otros soniditos, pero sobre todo, no paran de escupir temazos de ayer como Maldito de Jessy BulboEn la cama y en la cárcel se conoce a los amigos», canta) o de hoy, como Radio Capital de los venezolanos La Vida Bohème. Incluso de anteayer, como esa joya titulada El rey y yo de Los Ángeles Negros, que ya en su día fue recuperada por Beastie Boys y con la que merece acabar este artículo:

http://youtu.be/8U9PUHCt444

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