«World of Warplanes» – El «Counter-Strike» aéreo de nuestro tiempo

WoWP_Artwork_Release_ENG

World of Warplanes
2013
PC
Wargaming.net

Una de las víctimas que nos dejó esta generación de consolas fue la caída de ciertos géneros, abandonado en pos del pegatiros militarista, los mundos abiertos y la acción-aventura con olor a machorro.  Entre los perjudicados se encuentra el arcade aéreo, relegado al cajón de los pochos Blazing Angels y los muy germanos Air Conflicts. Un mundo sin Rogue Squadron ni Secret Weapons Over Normandy. El caladero perfecto para que Wargaming grite su particular «Sí, se puede» con un multijugador gratuito que es puro pornoacero bélico: World of Warplanes.

A los exsoviéticos hay que reconocerles cierta audacia: con World of Tanks ya cogieron un nicho aparente -busca en tu juegoteca y dime cuántos juegos de tanques tienes. Te espero aquí- y lo convirtieron en un juggernaut donde millones de jugadores se parten las orugas cada minuto del día. Warplanes es una propuesta similar en lo aparente (el hangar/taller, el árbol tecnológico, la fidelidad histórica convenientemente pasada por la Turmix del ritmo arcade… Todo ya ajustado desde la experiencia de WoT), pero un cambio drástico respecto a su predecesor: donde Tanks recompensa cierta táctica y sigilo, Warplanes te pide que partas en dos las nubes con el motor Leroy-Merlin de tu Spitfire buscando la cola de ese Me 109 boche para preñarla de plomo. Una nueva dimensión que otorga tal ritmo al juego que las teóricas partidas de 15 minutos se convierten en infiernos frenéticos. Si Tanks quería ser el Counter-Strike de nuestra generación, Warplanes le pone alas al espíritu del viejo mod para convertirlo en la partida rápida perfecta.

Es cierto que la curva de aprendizaje de Warplanes es más elevada, pero su espíritu instantáneo se ve traducido a cada modo del juego, incluyendo un bienvenido entrenamiento donde poder dominar su control -abierto a gamepads, donde resulta más natural que en su contrapartida terrestre-. Una vez traspasada la frontera de volar y disparar al mismo tiempo todo lo que queda es entrar en su compulsivo mundo de coleccionar aviones, maquearlos a placer y echar ronda tras ronda, descubriendo poco a poco su profundidad mecánica. Este free-to-play (cuyo modelo de negocio está en las antípodas del paga y gana)  desmiente los cada día más desfasados prejuicios hacia estos juegos con una desnudez tan sincera como aplastante: aviones -deliciosamente modelados- que se disparan entre cielos abiertos, desfiladeros y acantilados, bancos de nubes y una variedad de entornos pensada para exprimir épica de lo que en manos de cualquier otro estudio, con menos tino, serían simples escaramuzas instantáneas divididas en tres tipo de partidas.

Por lo demás, lo que ves es lo que hay: un arcadazo de aviones de la Segunda Guerra Mundial zurrándose el metal. Una propuesta directísima, con la sutileza de un par de tetas gratis en la cara del jugador. Puede que no sea tu rollo; puede que toparte de golpe con ellas no tenga la picardía del sugerente estriptis que da un modo campaña; pero eh: tetas. Gratis.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.