«Mario & Sonic en los JJOO de invierno: Sochi 2014» – Patinazo a la gloria

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Mario & Sonic en los JJOO de invierno: Sochi 2014
2013
WiiU
Nintendo, SEGA

Top 5 de cosas que en tu infancia noventera parecía que molaban pero NO: Wynona Ryder, los tebeos de mutantes, Radiohead, la rivalidad entre Mario y Sonic, los 90 en general. El tiempo ha puesto en su sitio gran parte de las tendencias culturales de la década en la que el mundo perdió el buen gusto, pero a casi todos los que fuimos jóvenes en esa época nos han quedado todavía taras mal curadas, algún reflejo nunca superado y siempre listo para dejarte en evidencia cuando menos lo esperas. Sin ir más lejos, basta el anuncio de que Mario y Sonic coprotagonizarán un videojuego (ya van cinco) para que se resquebraje la fachada de adulto funcional y se abra paso el fan de patio de colegio, medio curioso medio engorilado ante semejante sacrilegio. De este rosario emocional también llevamos cinco.

A Mario & Sonic hay que llegar habiendo jugado antes a una cantidad generosa de marios, sonics y cuantas más mejor de esas pachangas en que Nintendo y SEGA mezclan cada poco a sus buques insignia. No para comparar, porque esto de las olimpiadas es otra cosa más pensada para la partida rápida en compañía, más inmediata y desde luego menos profunda, sino porque el juego brilla cuando en este nuevo estilo, con su ritmo propio y unos objetivos tan diferentes, se filtran ideas de los Karts, de los Tennis, de los plataformas clásicos. No son Mario y Sonic los que van a Sochi, sino los Juegos Olímpicos los que visitan el mundo de los 16 y 64 bits, con su circo de referencias, su colección de power ups, sus pruebas disparatadas (¡carreras de trineos tirados por Bullet Bills! ¡montañas rusas-bosleigh!) M&S es tanto mejor cuanto más subraya sus orígenes, no solo en el reparto de personajes sino en el reciclaje de las mecánicas que los hacen funcionar, y si digo que es mejor cuando lo hace es porque no siempre se molesta en intentarlo. A menudo las disciplinas se plantean de manera excesivamente literal, pocas veces aprovechan la capacidad del GamePad, en ocasiones las pruebas se parecen demasiado entre sí. Pero también están los momentos en los que el juego acierta, y cuando eso pasa todo lo demás se olvida.

Mario & Sonic en los JJOO Sochi 2014 no se recordará dentro de veinte años como uno de los grandes juegos de esta década. Demasiados fallos corregibles, demasiada pereza mal disimulada. Pero cuando quiere demuestra que hay ideas tan vitales a pesar del peso de los años, tan versátiles, que aún pueden infectar géneros hasta reencauzarlos hacia terrenos inesperados. Teniendo en cuenta el buen gusto que deja incluso funcionando a medio gas, cabe preguntarse hasta dónde podría llegar la cosa si alguna vez sus productores se esforzaran en serio.

 

4 opiniones en “«Mario & Sonic en los JJOO de invierno: Sochi 2014» – Patinazo a la gloria”

  1. Yo pensaba que la década en la que se perdió el buen gusto fueron los 80 (colores fosforitos, esas hombreras, baterías electrónicas, guitarras teclado…). Supongo que en los 90 se perdió el poco buen gusto que quedaba.

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