«MirrorMoon EP» — De mapas y territorios

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MirronMoon EP
2013
PC
Santa Ragione

Si son asiduos al blog ya nos habrán escuchado hablar en varias ocasiones de una de las contradicciones más llamativas de los juegos tridimensionales, especialmente aquellos mejor dotados en lo técnico: el minimapa. Casi dos décadas desde la aparición de la primera PlayStation parece que no han sido suficientes para inventar un truco más sofisticado que dé a conocer al jugador su situación dentro del mundo del juego. Un recurso que a medida que se avanzamos en esta atropellada carrera hacia el fotorrealismo gráfico se le ven más las costuras: mientras se nos muestran fieles recreaciones de ciudades californianas, puertos espaciales o islas tropicales con sus briznas de hierba, sus motas de polvo y sus texturas de materiales, nosotros, sin embargo, nos pasamos más rato mirando las esquinas de la pantalla, a un laberinto bidimensional con gráficos no más elaborados que los de un Atari 2800.

Aunque es muy posible que exista algún juego que ya haya abordado este problema de manera distinta, el que esto escribe nunca se ha topado con él. Al menos no hasta ahora.

Hace muy pocos meses se publicó en Steam MirronMoon EP, un pequeño título independiente italiano que con una estética y jugabilidad minimalista nos hablaba sobre la exploración espacial desde una perspectiva poco acostumbrada en el mundo de los videojuegos. Es decir, alejándose de las emociones derivadas de confrontaciones alienígenas, batallas de naves espaciales o contrabandistas intergalácticos e intentando estimular sentimientos sobrecogedores de infinitud, soledad cósmica y confusión existencial. Preguntas como «¿Qué hago yo aquí?», «¿Cuál es el sentido de todo esto?» y «¿Tiene mi presencia en este universo (virtual) un propósito?» funcionaba como piedra angular de un juego cuyo mayor acierto se encontraba en no utilizar estas cuestiones como un mero telón de fondo, como bonito papel de pared para su juego de puzles, sino por el contrario presentarlas y articularlas a través de interesantes ideas interactivas.

Una de estas genialidades, la que me tiene más enamorado, es la forma en la que MirronMoon EP agarra el concepto de minimapa por las solapas y después de zarandearlo un rato nos lo presenta completamente nuevo. Cada nivel (por decir algo) del juego se desarrolla en un pequeño planetoide que debemos explorar al milímetro para resolver sus misterios. En el cielo orbita siempre un satélite hermano, una luna-espejo que cumple dos funciones: por una lado nos ayuda a orientarnos por un espacio esférico de apariencia infinita, pues sólo mirando hacia arriba podremos conocer nuestra posición en relación a los accidentes del terreno y los puntos de interés; por otro lado es un objeto clave para resolver los rompecabezas. Gracias a un dispositivo futurista podemos desplazar su órbita, hacer girar su eje de rotación, posicionarlo frente al sol para conseguir eclipses y hacerle «marcas» con rayos de luz. Cada una de estas acciones encuentra su respuesta en el terreno que pisamos y suelen poner en marcha vistosas reacciones en cadena.

MirrorMoon EP consigue así hacer atractivo el investigar escenarios casi desiertos, pone en cuestión aquello de que el mapa no es el territorio y demuestra que no siempre hace falta dar giros de 180º para sorprendernos, pues en ocasiones es suficiente con darle un meneo a las convenciones, hacernos dudar de aquellas cosas que pensábamos que no podrían ser de otra forma.

 

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