«Hundra» – Los años bárbaros

Hundra2

Hundra
1988
ZX Spectrum (versión comentada), Amstrad CPC, MSX
Zeus Software

Lejos de la brusquedad de forma y fondo transmitida gráfica, acústica y mecánicamente por otros títulos de la época, Hundra ofreció suavidad, perfección modal y una experiencia de juego limpia y depurada, directa y sin estorbos mecánicos ni complicaciones estéticas, aunque plenamente capacitada para dejar un poso lúdico en el alma conseguido por muchos más motivos y elementos que aquellos únicamente perceptibles a través de los sentidos.

Y es que resulta fácil dejarse engañar y, como última, inesperada y afortunada consecuencia, seducir por Hundra; en un primer momento, el título impecablemente desarrollado por Zeus Software se presenta ante nosotros como una versión visualmente mejorada de Camelot Warriors, tal es la postura y presencia general del bellísimo sprite que en el juego controlaremos, así como la composición de elementos amigos y enemigos distribuidos por el escenario. Es en el momento en que empecemos a mover a esa lozana vikinga, el digitalmente somático aunque eminentemente conectivo avatar que vestiremos en la aventura, cuando comprobaremos que bajo la preciosista capa gráfica que enlustra Hundra hay muchísimo más de lo que tus ojos ven: el —ya desde el manual de instrucciones destacado— «movimiento sincronizado con el haz de electrones de la pantalla», se plasma en lo práctico con una inusitada manejabilidad en el salto de la protagonista, que permitirá sincronicemos inmediatamente nuestra etérea ánima de jugador con cuanto físicamente sucede en pantalla. Y esa es la palabra que mejor define a Hundra: sincronización, la cual posibilitará que conectemos brutal e inevitablemente con el juego. Según antes señalaba, al contrario de lo que en otros coetáneos software de este título sucede —mayormente toscos en esencia, intendencia y apariencia—, en Hundra sintonizaremos rutilancia con prestancia, enfrentamientos, movimientos y acontecimientos, dinámica procedural y programación formal.

El resultado no solo salta a la vista sino, como arriba apuntaba, también a los sentidos: Hundra es una videoaventura que en virtud de su medidísimo y equilibrado gameplay, se juega —y, por tanto, transmite— lo mismo que un arcade ochentero de salón recreativo. Justo lo que por aquel entonces muchos ansiábamos gozar en casa, y eso lo consiguieron muy pocos programas de aquella admirable y añorada época.

1 opinión en “«Hundra» – Los años bárbaros”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.