«Battlefield 4» – Al César lo que es del César

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Battlefield 4
2013
DICE
PC/PS3/Xbox One (versiones comentadas)/PS4/XBOX360

Battlefield 4 está funcionando regular. Las únicas plataformas donde se puede jugar con cierta estabilidad ahora mismo son PS3 y las dos Xbox. Que ni la versión de la RAZA SUPREMA funcione como es debido, por mucho que en el fondo pueda ser algo secundario, es un mensaje de la industria a sus compradores: la nueva generación está aquí para fastidiarlos, porque está claro que sacar versiones para PS4 y Xbox One (cuya principal diferencia es el salto a los 60fps) ha perjudicado al resto de sistemas, y aquí hablo en general, no solo del juego de DICE. Con esto dicho a casi un mes y medio de su lanzamiento, es irónico que siga siendo el mejor FPS multijugador del año. Su campaña solo merece la pena ser comentada por la introducción de China como bando en un conflicto relativamente contemporáneo, y eso es interesante al margen del propio juego o su historia.

La gran innovación de este capítulo tenía que ser la destrucción de los niveles, que funciona bien según quién lo mire. La irrupción de un barco en medio de una isla o el colapso de un rascacielos en un entorno urbano es impactante a un nivel visual (como todo el juego, en realidad), pero no modifica el ritmo de las partidas tanto como se prometía, sobre todo porque al final uno se aprende esos cambios escriptados y porque van a tener siempre más mérito y valor estratégico las estructuras tumbadas por el jugador a medida que pasa la partida. Intentar meter elementos escriptados en un multijugador que siempre ha destacado por su jugabilidad y narrativa emergentes es algo accesorio. Estoy hablando, por supuesto, de lo que ocurre en los modos Conquista y Asalto, donde el Battlefield sigue siendo una mezcla de, por un lado, los ritmos impuestos por el jugador (aliado o enemigo) y por su clase (los francotiradores, gracias al cielo, están algo más limitados) y, por el otro, de la colaboración entre patrullas bien organizadas. El resto de modos son versiones reducidas que se aproximan a la fórmula de Call of Duty que, aunque funciona, no es a lo que uno viene a Battlefield, aunque Erradicación (que consiste en estallar tres puntos enemigos mientras se defienden los tres propios de la única bomba que hay que quitarse los unos a los otros en cada turno) es una propuesta fresca y ágil que funciona muy bien.

Lo realmente notable de este juego, y que lo pone por encima de su antecesor y casi a la altura del mejor Battlefield reciente, Bad Company 2, es la estructura y diseño de sus escenarios y que no haya ni uno solo (quizá la excepción es el nivel de la cárcel, por tener más espacios pasilleros que abiertos) que no resulte entretenido tanto para infantería como para vehículos. Esto no es algo que se pudiera decir de Battlefield 3. Así que, cuando funciona, Battlefield 4 es esa versión mejorada de una fórmula excelente, incluso cuando cede un par de modos a esos pobres jugadores del Call of Duty que no saben que la diversión pura es poder tumbar un helicóptero con un tanque hecho polvo que tus amigos intentan reparar mientras conquistan uno de los seis puntos que hay en ese mapa abierto de tropecientos kilómetros.

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