«Alone in the Dark» – Extrañeza poligonal

aloneinthedark

Alone in the Dark
Infogrames
PC (Versión comentada), 3DO, Mac
1992

En el último número de Retro Gamer tengo una columnilla acerca de las maquiavélicas aristas gráficas de los primeros juegos poligonales. Un canto de dolor por las tetas puntiagudas de Lara Croft o los inexpresivos maniquíes sin alma de los luchadores de Virtua Fighter, ambos juegos históricos… a pesar de sus gráficos. Me hace gracia esa frase tan chiflada e ignorante de «un juego clásico a pesar de sus anticuados gráficos» y que siempre se aplica a títulos de acabado visual impecable como un Black Tiger o un Wonder Boy, por decir un par, pero nunca a estas ensaladillas de ángulos inertes y sin capacidad para comunicar.

Por eso… el zombi de Alone in the Dark. Grotesco y antipático, imbatible y lentísimo, con movimientos que, capacidades técnicas mandan, le asemejan más a un robot fungoso que a un muerto viviente, es un peculiar caso de personaje en el que la chusta humeante que son los primeros gráficos poligonales encajan bien con su idiosincrasia. La característica principal de aquellos tiempos es la falta total de calidez humana, la rampante extrañeza que provocaba un grafismo radicalmente distinto a todo lo que se había visto hasta entonces. El polígono era una representación forzada por las circustancias tecnológicas, como los primeros píxeles, pero donde aquellos se esforzaban por crear códigos representativos nuevos, los polígonos primigenios querían aproximarse a la carne y hueso del jugador. Querían ser humanos. Por eso el primer zombi de Alone in the Dark es tan incómodo de contemplar y, a la vez, efectivo en su grotesca torpeza, su triangular morfología: ni queriendo habría conseguido Infogrames crear un monstruo que imitara con tanta torpeza y patético entusiasmo a sus contrapartidas humanas.

 

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