«NES Remix» – Todo lo viejo vuelve a ser nuevo

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NES Remix
2013
Nintendo
WiiU (e-shop)

Como no tuve consolas hasta ya mayor, recuerdo quedar con mis amigos para jugar en sus casas después de los deberes. Porque el dueño del cartucho ya lo habría terminado, porque eran caros y había pocos o simplemente porque éramos una panda de tarados que lo entendía todo al revés, las partidas casi nunca consistieron en llegar al final del juego sino en maratones de retos que nosotros mismos nos poníamos. Termina el nivel sin matar a nadie, vence un combate sin cubrirte, no te detengas hasta el banderín… retos desquiciados, muchos de ellos seguramente imposibles, todos ajenos al juego en sí, que nos tenían sudando sangre el tiempo que tardaban nuestros padres en venir a recogernos. Alguna vez he contado esta anécdota de pobre-niño-pobre a mis alumnos adolescentes, les suele recordar a los sistemas de logros y trofeos modernos. Puede ser, pero hay otra conclusión más importante que no siempre consigo hacer entender: lo bueno de jugar a Mario, lo que nos hacía volver al mismo juego una tarde tras otra, es que no hay una sola manera de jugar a Mario.

Youtube anda sobrada de gente dispuesta a inmortalizar cómo es empujarse los ocho castillos en cinco minutos, acumular puntuaciones vertiginosas, estirar la invulnerabilidad hasta límites disparatados. Partidas perfectas que tienen que ver lo justo con encontrar a la princesa, y que son posibles no solo porque el juego lo permita, sino porque (pese a su aparente linealidad) desde el principio fueron pensados para que cada uno buscase la manera de hacer suya su partida. Al que le guste correr que corra, el que prefiera explorar que explore, quien sea muy de multiplicadores que no se prive. NES Remix parece nacer de ese espíritu de consola jugada a ocho manos, toma niveles reconocibles de la primera y segunda división del catálogo ochobitero de Nintendo y los deconstruye mecánica a mecánica dando por sentado que aquí se ha venido a echar la tarde, no a ver la pantalla de fin. Enseña a jugarlos y justo a continuación los desmantela por piezas, invirtiendo el recorrido, planteando nuevos objetivos, pantallas fractales, cruces sacrílegos, escenarios que se pixelan, cronómetros a traición. Entrar en el juego es a menudo desaprender mecánicas que costó años dominar, obliga a mirar con otros ojos algo que sigue siendo familiar, pero que ahora es otra cosa. Algo mejor. Y una vez que se supera un reto saltar a otro completamente distinto, aún más marciano y delirante. Y luego a otro, y otro, y otro, para después volver al primero hasta desbloquear tarde o temprano un nuevo pedazo de tu infancia que reescribir de arriba abajo.

NES Remix recupera la herencia de Nintendo sin suavizar sus aristas. La dificultad y la abstracción de los 8-bits se cargan de nuevos significados en ese salto constante de título a título, en el pique on-line con gente que ha encontrado nuevos retos en una prueba que parecía no dar más de sí. No entiende el pasado como ese-tiempo-siempre-mejor de los fetichistas de lo rancio, celebra su caudal de viejas ideas dándoles nueva vida a base de ponerlas patas arriba. Presumiendo de canas sin tirar de nostalgia. De sabiduría acumulada y no de arrugas.

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