«Gunman Clive» – Raíces profundas

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Gunman Clive
2012
Nintendo 3DS eShop
Bertil Hörberg

Cuando el todo vale se convierte en videojuego, cuando un desarrollador vuelca en sus obras cuanto le viene en gana (arrebatos artísticos, iluminaciones constructivas temporales y/o permanentes, imborrables influencias y utilísimas experiencias), tiene lugar lo mejor que podría pasarnos a los jugadores: que aún en estos tiempos mierderos de contención por parte del departamento de producción, bellísimas inspiraciones amordazadas y soflamas autorales en la garganta de un creador ahogadas, suceden pequeños milagros. Gunman Clive es uno de ellos.

Juegos pequeños que son enormes, grandiosa reciedumbre software contenida entre las reducidas paredes hardware de una consola menuda. Código explosivo, desencadenado, como el Django aquel de la peli de Tarantino. Y como en esta, el prota de Gunman Clive es un cowboy movido a la acción por las circunstancias; las excusas argumentales son prescindibles, los enamorados de los títulos de disparos —plataformas mediante— nunca las hemos necesitado. Y eso es exactamente Gunman Clive: un caballo viejo ensillado con montura nueva, aspecto moderno (que a su tridimensional modo, captura perfectamente el regusto polvoriento de cualquier western movie default) y mecánica clásica para un juegazo de los de quitarse el stetson. Efectivamente, la vía que ha seguido Bertil Hörberg —el Supremo Hacedor de Gunman Clive— para erigir esta encantadora maravilla (tipi rebonico que brilla en una reserva india portátil resistiendo, ahora y siempre, al invasor next-gen) ha sido la de contemporizar con el gameplay aportando personalidad propia en lo estético, y salpicándolo todo con mil y un detalles ochobiteros encandiladores que son simplemente AMOR al primer vistazo: desde el (deliciosamente brusco) redibujado de pantalla mostrado en determinadas ocasiones —normalmente, al dar comienzo o finalizar cada sesión de partida—, fiel imitación del cual lucen títulos pitecantrópicos que convirtieron la precariedad tecnológica en adorable marca de fábrica… Al simple saltar abismos esquivando enemigos adecuadamente descontextualizados (aunque en congruencia con el contexto emulador de dinámicas juegoviejunas en Gunman Clive exhibidas) que mete en el mismo (e imposiblemente amenazador) saco patos, robots, bolas de pinchos y rodillos asesinos.

Aunque como arriba apuntaba, Clive crece y crece hasta devenir gigantesco en sabiduría y bondad jugable cuanto más efusivo, chiflado, excesivo e inesperado se vuelve: tras cambiar de género (y variar su mecánica, por consiguiente), girar argumentalmente un hipermegalón de grados (insisto: es este un detalle despreciable, pero joder, qué risas cuando sucede aquello) y ocurren ciertas donkeykongadas, bionic-commandeces y demás menciones y referencias (gráficas y dinámicas) a otros títulos, que para nada son encubiertas sino que chillan lo suficiente porque desean ser descubiertas, pasa lo peor que podía pasar: que se acaba. Esa es su única pega, que disfrutar Gunman Clive es un placer efimerísimo. Afortunadamente también es como esos libros baratos y pequeños que huelen a goce antiguo; los empiezas, te atrapan y hasta que no los terminas, es imposible parar.

http://www.youtube.com/watch?v=RzqEzd_tFgs

5 opiniones en “«Gunman Clive» – Raíces profundas”

  1. Y encima eso: lo que Juan comenta, el precio. Menos de dos pavos, que se amortizan de súper-sobra con lo mucho y bien hecho que el juego ofrece.

    ¡Gracias por comentar, Juan! 🙂

  2. No hay de qué 🙂
    Me encantan estas críticas de Mondo Pixel y que encima los autores se molesten en responder.

    En cuanto al juego, ¿sabe que si se pasan los niveles lo suficientemente rápido te dan una medalla? Pero solo están al alcance de robots con dedos de hierro y nervios de acero (yo no las he olido).

  3. Juan, ¡muchas gracias por sus palabras y comentarios, una vez más!

    Sobre lo que dice de pasar los niveles rápido, ese es otra de las muchas virtudes de Gunman Clive: nada más terminarlo solo tienes ganas de volvértelo a pasar intentando superar nuevos retos. Y OJOCUIDAO, SPOILERAZO: con nuevos personajes. Y no digo más. 🙂

  4. El personaje secreto es la hostia. Pensar en él todavía me pone una sonrisa en la boca.

    Me gusta mucho que cada personaje te haga cambiar un poco (o mucho XD) la forma de jugar. Se agradece.

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