«OlliOlli» – El suelo puede esperar

OlliOlli

OlliOlli
2014
PlayStation Vita
Roll7

En OlliOlli sabes mucho antes de subirte a esa tabla que esta partida pronto tendrá un final. Puede que des con los dientes contra una escalera (en el segundo tres), que te rompas las rodillas en una barandilla (en el cinco), o que caigas de culo en un aterrizaje mal calculado ante tu afición (en el quince). Puede incluso que completes esa ronda (en el dieciséis) y una vez terminado veas que tu puntuación está a años luz por debajo del requisito mínimo para conseguir una estrellita y el derecho a pasar a otra ronda. En esos escasos segundos has tomado más de quinientas decisiones, microgestionadas décima a décima, y el marcador se ríe a carcajadas de tu hazaña y te dice que no es bastante. Que quinientas no son suficientes. Que estaban ejecutadas pésimamente. Así que tocas la pantalla en el botón de repetir, te subes a la tabla de nuevo sin rechistar y le das rienda suelta a los dedos y a la memoria física. A tocar de oído un improvisado de giros, agarres y grinds. Nos vemos en diez segundos.

«Y ahora qué vas a hacer». OlliOlli pide que se tome una decisión consciente a cada instante: mover el stick hacia abajo para preparar un salto o pulsar el botón para empujarse sobre la tabla. Pulsar una dirección para ejecutar un truco sencillo o marcar un hadouken con la tabla bajo los pies. Aderezarlo con un gatillo para girar en el aire o preparar una caída limpia. Ojo a esa barandilla a un metro de distancia: ¿vas a continuar tu combo marcando otro truco contra ella, o vas a asegurar lo ganado con un aterrizaje perfecto? Pulse el botón de cruz para tomar tierra. Tu memoria física te falla y aterrizas de cabeza. La próxima vez tu ambición te costará los huesos a mitad de giro. La próxima el salto se quedará a un milímetro de un banco. Y después de media hora aplicarás todo lo aprendido en un giro de 540 grados con un multiplicador de 50 y ese clavado en la meta sabrá a gloria.

Más allá de la estética ochobitera, del diseño limpísimo de interfaces, del sonido alejado del punk tan habitual en el género, la genialidad de OlliOlli radica en el enfrentamiento entre el botón de aterrizar, la seguridad de la puntuación alcanzada, el final del truco, al alcance del pulgar derecho, y el stick al lado del pulgar izquierdo, la promesa de un truco más, de un combo más, una bienvenida a lo bueno por conocer. Gracias a la magia de las dos dimensiones la barandilla y el asfalto están presentes simultáneamente, a tan solo un puñado de píxeles de distancia, y mientras vamos volviendo del salto los dos pulgares hormiguean pidiendo su sitio. Ese es el momento de la punzada de placer, uno que se produce cada tres o cuatro décimas: el momento en que decides ignorar ese botón y jugar un poquito más. El momento en que recuerdas que las tablas de puntuaciones no están llenas de cobardes. El momento en que decides que el suelo puede esperar.

3 opiniones en “«OlliOlli» – El suelo puede esperar”

  1. Vengo a decir que yo fui skater durante bastantes años, y lo primero que me llamó la atención de este tráiler es lo clavadas que están cada una de las posturas corporales durante cada truco. Hay mucho mimo detrás de esto, más de lo que parece.

  2. Gracias por comentar. Por lo que sé John Ribbins, el director creativo, también fue skater mucho tiempo, así que imagino que viene todo un poco de ahí.

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