«The Novelist» — Taller de escritura de los horrores

the-novelist

The Novelist
2013
PC
Orthogonal Games

La comparación engrandece y envilece, pero al margen de ello, es el único método de valoración en el que podemos apoyarnos con algo de confianza subjetiva. Comparamos con lo anterior, con nuestras experiencias, con lo que dice el vecino y con las posibilidades futuras. Gone Home salió y era algo nuevo, pero no totalmente nuevo: era un shooter sin disparos, como Portal, pero sin pistola, sin puzles complicados; era un juego contemplativo, como Dear Esther, pero con algo de interacción, con algo de laberíntico; era sentimental y nostálgico, pero no tanto como otros productos abusivos, suficiente para emocionarnos como lo habían hecho otros títulos. Si no pudiéramos comparar el título de Fullbright con nuestro contexto, no podríamos haber dicho de él más que que lo hemos jugado; por la misma razón, todo lo nuevo que tiene Gone Home, todo lo que contribuye a forjar una experiencia única, no podemos explicarlo y nada más que sentirlo mientras lo jugamos.

Entonces unos meses después aparece The Novelist, y surgen comparaciones más evidentes ahora, y podemos añadir sobre Gone Home que donde este mostraba una sensibilidad asentada en el descubrimiento, en la exploración de uno mismo a través de los otros (lo cuál no es nuevo, ya digo, sino más visible gracias a la comparación) y de sus pertenencias, cargadas de profundidad por simples que fueran, The Novelist escupe a la cara lo que debes sentir en cada momento por medio de otra casa a explorar, pero esta vacía de contenido pese a llena de gente, ausente de personalidad e intercambiable, iconos sin aristas a los que el juego endosa los problemas a tratar en los que parece tener menos interés aún que nosotros (y como resultado, la toma de decisiones sobre las que pretende construir se derrumba y pierde el sentido, la narrativa habla con la pared). Comparamos y Gone Home se hace grande en el recuerdo e incluso lo haría en calidad, en virtudes, si no fuera porque The Novelist no da ni un poco de pelea, y su burda escritura, tanto mecánica como literal, su diseño esquemático y plano, carente  de calidez, su incapacidad para dialogar con el jugador, con el lector, son defectos por sí mismos que no convierten en mayor acierto lo que Gone Home alcanzaba con simple sentido común, con una mínima coherencia aplicada.

Se podría achacar que el resultado desfavorable para The Novelist en este enfrentamiento es por las características de su rival, pero si buscamos un contendiente con los rasgos más similares a lo que The Novelist es finalmente (pese a lo que pretendiera ser), un pasearse y recoger los coleccionables y no una exploración hacia ningún sitio, deberíamos situarlo frente a Pac-Man, que tiene incluso, como The Novelist, los fantasmas de cada uno atormentándote, solo que evidentemente la mecánica de Pac-Man está pulida hasta dejarla convenientemente brillante y adictiva, mientras que el barniz de seriedad que le han dado a The Novelist, antes de lijar, lo deja pegajoso e inservible hasta para ser transitado.

 

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