«Savant – Ascent» – Subir al Infierno

Savant

Savant – Ascent
2013
Android (versión comentada), iOS, Steam
D-Pad Studio

Ah, la moda de apreciar el pixel art mucho, muy fuerte, todo el rato, qué tiempos aquellos, ¿eh?… Aunque se suele tachar de moda para hipsters, o incluso para críos que sólo han tocado una Mega Drive  en forma de emulador («¿Y qué?», nos preguntamos algunos… A lo mejor el punto de vista de LA JUVENTUR me interesa más que las batallitas de un cuarentón malcarado), lo cierto es que es algo que ya forma parte del ecosistema del ocio electrónico de forma natural, lejos de la demonización en tiempos de PSOne, y del redescubrimiento masivo de la década pasada. Nada de moda, fuera de la ecuación. Dentro de esos estudios que prometen obras de arte que recuperan el look que tenían los juegos en los tiempos de los 16 bits destaca D-Pad Studio, que han creado juegos como… Bueno, lo cierto es que hasta hace apenas un par de meses sólo existía la promesa de un juego, el fastuoso OwlBoy, cuya demo podréis encontrar si os esforzáis un poco, y os hará maldecir al dichoso estudio por los años que llevan desarrollando el juego. OwlBoy estaba destinado a ser su primer título, y sin embargo se tomaron un año sabático (¡malditos!) para desarrollar el juego que hoy nos ocupa: Savant – Ascent.

Lo que os encontraréis tras pagar el módico precio que piden por él es un sencillo arcade con gráficos preciosistas, referenciando la estética de los Castlevania noventeros, pero planteando una mecánica de juego muy distinta y propia del espíritu «una monedita a cambio de unos minutos de diversión». En Savant – Ascent te ves obligado a retomar el control de tu torre, que ha sido dominada por un malvado orbe mágico. El dichoso orbe ha convertido cada cacharro de la torre en mortales enemigos. Así pues ahí te plantas, en la base de la torre, matando a todo lo que se te acerque. Después la base resulta ser un ascensor, y empieza la segunda fase, en la que sigues matando a todo lo que se acerque. Y finalmente llegas a la tercera fase, donde te enfrentas al orbe y la misteriosa entidad que lo posee (y que no oculta el hecho de ser un homenaje a ciertos personajes bigotudos). Todo esto sucede en un formato de shoot’em up sencillo y rápido no exento de cierta profundidad gracias a la limitada capacidad de movimiento (puedes moverte entre izquierda y derecha de un salto), necesaria para evitar ataques. También puede mejorarse la capacidad de ataque recogiendo los fragmentos de disco que sueltan ciertos enemigos, y por supuesto hay un ataque especial para los enemigos más resistentes. La gracia, como suele pasar en esta clase de shooters, está en lograr una puntuación de proporciones astronómicas, acumular multiplicadores, etc, etc, etc. Es decir: la clase de juego que te sorbe la vida. Por fortuna el juego sabe ofrecer novedades una vez lo completas, con otros modos de juego y un nuevo personaje jugable con sus propias características. Este además es uno de esos juegos que se juegan igual de bien en un móvil (con controles adaptados para la ocasión que funcionan como la seda) que en un ordenador con un pad, siendo ambas versiones idénticas en cuanto a contenido.

Cuando alguien dice «Tal juego es un vicio» se refiere a esta clase de juego, que además cuida de vuestros ojos con gráficos preciosistas y animación suprema. Lo más de lo más. Y ahora… ¿Cuándo sale OwlBoy?

1 opinión en “«Savant – Ascent» – Subir al Infierno”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.