«TxK» – Magia de cerca

TxK

TxK
2014
PlayStation Vita
Llamasoft

Ya saben aquello que dicen de que lo que percibimos como mágico solo es la manifestación de una tecnología que no acabamos de entender. Esta no es solo la base de la ciencia ficción tal y como la conocemos ahora, sino la razón por la que nos cuesta maravillarnos con prácticamente cualquier cosa. Nos hemos vuelto insensibles a las imágenes que puedes tocar, a hablar con tus seres queridos (y tus odiados editores) desde el otro lado del mundo, a volar a ese otro lado en apenas horas. Sin embargo, hay otro tipo de magia que solo necesita objetos comunes, una baraja de póker de 52 cartas como esta, puede tocarla usted mismo para comprobarlo, que en las manos adecuadas y con unas mínimas ganas de dejarse engañar pueden volarnos la cabeza una y otra vez. Jeff Minter se considera a sí mismo como un diseñador de videojuegos, pero puedo asegurarles que es un mago de primera categoría. Porque solo con brujería puede explicarse que el último título que ha parido convierta esa Vita que sostiene en las manos en una máquina del tiempo a 1994.

El 1994 al que nos lleva TxK es ese en el que Sony lo tiene todo por delante, es un Reino Unido en el que PlayStation es sinónimo de technoWipeout, es la generación para la que Minter concibió su remake de Tempest para Atari Jaguar, ese Tempest 2000 al que vuelve justo ahora para sorpresa y regocijo de la afición. Ahora, según explica él mismo en su diario de desarrollo, es el momento en el que la tecnología le permite hacer esa revisión tal y como él la ideó. Ahí está ese espacio negro absoluto que da la pantalla AMOLED de Vita, contra el que se recortan vectores de neón representados en píxeles invisibles, y en los que se rompe cada enemigo entre excesos cromáticos. Ahí está ese sonido techno que atrona en los auriculares (siempre, siempre con auriculares, por favor) con voces sintetizadas que leen cada mensaje que salta en pantalla en tonos brillantes, un power up, una vida extra, un «yes, yes, yes» extasiado al final de cada nivel. Un ataque a los sentidos lanzado desde medio metro de distancia que absorberá todo el tiempo que se le quiera dar sin ningún remordimiento.

Quizá estos elementos pierdan algo de lustro si se juegan en un televisor desde un cómodo sofá, sin auriculares o directamente sin sonido, pero componen una baraja de póker de 100 niveles honestos, sin trampa ni cartón, todos brillantes y perfectamente ejecutados. Y si se sienta bien cerca de Minter y pone esa baraja en sus manos, TxK conseguirá dejarle con la boca abierta preguntándose cómo demonios lo ha hecho. Todo depende de si a usted le gusta la magia de cerca.

Y espero por su bien que sí.

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