«Donkey Kong Country – Tropical Freeze» – Furia tropical

Donkey-Kong-Country-Tropical-Freeze

Donkey Kong Country – Tropical Freeze
2014
Wii U
Nintendo

Aquí vamos todos por rachas, y yo no voy a ser menos. La racha del online, que te parece que ahora sí que sí lo dejas todo por ponerle el culo fino a un teenager de Wisconsin durante semanas. La racha del Retro, que antes sí que molaba todo y dejadme en paz especificaciones punta. La racha del pecero de jajajaja pringaos con vuestras consolas ESTO ES EL FUTURO. La racha de esto no tiene sentido, soy un palurdo, debería estar leyendo a Dostoievsky. Ahora mismo estoy en una racha bastante fuerte de dejadme en paz con vuestros gráficos de última generación que quieren imitar los buenos viejos tiempos. La culpa la ha tenido el remake del Strider, una actualización bastante interesante (que nunca me gustó demasiado el original, de hecho; el juego de Capcom presume de categoría de clásico con bastante injusticia, y este remake se me antoja muy superior a su modelo) del lineal arcade original, dándole un empuje metroidvania y un componente de exploración, además de unas batallas con jefes muy notables, y todo bien. Pero por algíun modo ha sido la gota que ha colmado el vaso en toda esta tendencia que desde el éxito de Shadow Complex vivimos y que viene a decir que con gráficos poligonales, HD, todo fino, se pueden gestar arcades de desarrollo clásico y sabor vetusto. Y no. El arcade (de plataformas, de exploración, de tiros, de Lo Clásico) es algo más que plantar la cámara a este lado del teatrillo y que sea lo que la cuarta pared quiera.

Y así nos encontramos con juegos que sí, la cámara está ahí en el punto de las 2D, bien plantada, pero los gráficos tridimensionales nos traen consigo todo el horror del Mondo Polígono que tan mal casa con las mecánicas de juego retro: saltos con gravedad inmanejable, detección de proyectiles enemigos churrigueresca, complicación innecesaria de controles para las tareas relacionadas con la exploración. Bah, cosas de viejo, dirán ustedes. Nonono: imaginen un Metal Slug con gráficos poligonales. Lo que tiene el píxel es que donde está, está, y donde no está, no está. Eso no pasa con los gráficos 3D con esos degradados imprecisos, que no se sabe dónde empiezan y dónde acaban. Por no hablar de la estética, que es lo de menos (no es lo de menos en Strider, empero; lo mejor con mucha diferencia del juego original era la estética, que ahora queda aguada entre colores apagados y almacenes medio vacíos y diseñados con la herramienta de copiar y pegar). EN CUALQUIER CASO: ¿siempre es así? ¿Siempre son los gráficos 3D, el horror poligonal por muy de última generación que sea, una impedimenta para disfrutar de mecánicas retro? ¿Todo el mundo a comprarse una recreativa? Bueno, sí, es así o no estaríamos hablando de ello. Pero sí, también hay un par de excepciones.

Las dos han llegado a través de Wii U, y ahí ya me sacan las conclusiones que quieran ustedes, porque generalizar con el hardware está feo, pero el dato está impoluto. Una son las nuevas aventuras de Rayman (que arrancaron en Wii) y otra es este Tropical Freeze de la franquicia Donkey Kong Country, que también fue revitalizada recientemente en Wii. Ambas son prolongaciones de lo que ya se vio en la malograda consola blanca de Nintendo, y si les parece vamos a dejar de lado Rayman, porque sus gráficos, aunque carecen del toque artesanal del píxel, se aproximan más a un dibujo analógico que los de Tropical Freeze, y hay que tratarlos de otra manera. Pero los monetes, los pingüinos, las lechuzas, las morsas, toda la fauna bella y/o maléfica de Tropical Freeze es puro 3D inmerso en mecánica 2D, ¿y saben qué? No importa. No nos vamos a entretener aquí en todo lo que ya ha sido elogiado del monumental Tropical Freeze (pero a grandes rasgos: niveles inventivos, controles fenomenales, dificultad adecuada para todos los jugadores, diversión por arrobas, colorismo bien entendido), pero sí que quería subrayar cómo todo lo que he contado durante tres párrafos… no sucede aquí. Hay algo en la precisión de los gráficos 3D de Tropical Freeze, en su perfecta integración con los escenarios pero, al mismo tiempo, ese nunca confundirse con ellos, que hace que este 2’5D sea, definitivamente, un 2’5D que tiene mis dos pulgares de simio arriba. Porque si el juego necesita el empuje gráfico para recibir atención mediática, por mí perfecto, pero no olvida en ningún momento que ese 0’5 está sumado a un 2D previo, y tiene siempre presente lo que hay que exigirle a los gráficos de un buen juego de plataformas: exactitud, matemática exactitud. Y de eso, gráficos poligonales o no, integrismos de viejo o no, Tropical Freeze anda sobradísimo.

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