«Fez» – Indie TM

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Fez
2012
PS Vita (versión comentada), Xbox 360, PS3, PS4, Steam, Linux, OS X
Polytron

Decía hace poco en esta santa casa que de todas las equivalencias que pretendían definir la corriente de juegos independientes  (¿indie = humilde?, ¿indie =artístico?, ¿indie = desarrollo barato?, ¿indie = equipo de producción que puede ir a trabajar en el mismo taxi?) la más acertada de todas sería la de juegos con una marcada visión autoral. La más acertada pero no la ideal: es la única que permite meter en el mismo saco a Tearaway y a Hotline Miami, y eso está bien, porque es el saco que seguramente les corresponde, pero que permitiría  mezclar churras y merinas jugables haciendo sitio a su lado a GTA V o Dark Souls. A lo mejor los problemas para definir esta etiqueta tan resbaladiza vienen de que no existe tal cosa como lo indie, al menos no como a menudo nos empeñamos en describirlo desde prensa y distribuidoras. Nunca ha existido ese movimiento compacto con manifiestos claramente definidos, formado por visionarios románticos ajenos a esa picadora de carne que es la industria, preparados para abrirse paso (y por carambola al medio, bien agarrado de su mano) en catálogos de museos, libros de texto y futuros temarios de oposiciones. La Generación del 27. El impresionismo. Lo indie.

Críticos del mundo, taxonomistas del videojuego, comisarios de exposiciones culturales: me temo que por ahí no va a ser.

Fez salió a la venta hace solo un par de años, pero ya arrasaba con todo premio que se pusiera a tiro cuando aún estaba en desarrollo y esto de la revolución indie era todavía campo. No ha tenido herederos directos, no va a haber un Fez 2 (o sí, vaya usted a saber) y sin embargo su sombra es alargada hasta el punto de que parece que ha estado ahí desde siempre. Si esto es así no es porque lo hubiera construido un solo diseñador desde cero y prácticamente con sus propias manos, que a lo mejor también. Ni solo por sus valores plásticos, que desde luego son una pieza fundamental de la experiencia. Ni siquiera por su calidad, que no creo que alguien pueda poner en duda. Fez (como Braid, como Super Meat Boy… la fuerza combinada de los tres a la vez, en realidad) cambió la industria porque Phil Fish entendió que si él no hacía este juego no lo iba a hacer nadie. Y a pesar de que tuvo que pulir y redefinir su visión durante años, al final consiguió sacarla adelante, haciendo dinero en el proceso. Ahí hay que buscar el pistoletazo de salida de lo que hoy llamamos videojuego independiente.

Fez es un juego exigente que constantemente retuerce las expectativas del jugador. No hay enemigos, no hay muerte, no hay apenas marcadores en la pantalla. El mundo solo parece estar en 2D, el mapa es un sindiós incomprensible hasta que a fuerza de mirarlo acaba haciéndose de pronto evidente, las claves para leer el escenario están escondidos en acertijos de pajero, en un lenguaje de tetrónimos que hay que descifrar a las bravas. Hay que tener las cosas muy claras para desconcertar a tu público sin dejar nunca de ser coherente, para convertir esa dinámica de frustración-desconcierto-revelación en la fuerza motriz de tu producto. Para hacerte creer que has entendido el juego justo antes de quitarte el suelo bajo los pies y obligarte a mirarlo con ojos nuevos. A regresar a niveles que creía agotados y desvelartelos otra vez frescos, como si nunca hubiésemos pasado por ahí.

Llamamos independiente a algo que no tenemos muy claro qué es, pero aunque sea una etiqueta confusa la tenemos que seguir utilizando porque es la que abre las puertas del mercado para que títulos como Fez se puedan jugar hoy en casi cualquier cacharro que se enchufe a la red. Juegos de su padre y de su madre, de equipos grandes o pequeños, con dinero detrás o no, con vocación artística o sin ella… juegos que, con suerte, querrán hacerte mirar el medio como si lo descubrieras por primera vez. Esa, y no una secuela, es la herencia que deja Fez.

1 opinión en “«Fez» – Indie TM”

  1. Lo estoy jugando en Vita y lo estoy gozando cosa mala. Y eso que me siento totalmente vencido por este juego. Esto es así, Fez me ha derrotado. Y es que no he podido evitar mirar guías para muchas de sus salas,sobretodo al principio, cuando te asalta ese momento de «¿pero que coño está pasando aquí, por qué no entiendo nada?». Me hubiera gustado creer que al llegar a la Piedra Rosetta algo en mi cabeza habría hecho click. Aunque ahora que lo pienso, seguramente no.

    No me avergüenza decirlo: Fez me ha derrotado. Pero qué bien que me lo estoy pasando de todas maneras.

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