«King Arthur» – Resacón en Camelot

King Arthur

King Arthur
2009

PC
Neocore Games

(Artículo publicado anteriormente el 7 de abril de 2011 en el blog de Mondo Píxel.)

Lo mejor de King Arthur es que me costó 3 pavos en Steam un fin de semana. Aunque de esto me enteré más tarde, dado que mi ordenador aún no tiene un filtro que detecte el alcohol y me impida comprar cosas estando borracho. No, me levanté esa tarde de domingo, y allí estaba, un nuevo icono en el escritorio, bien pixelado, como en tiempos de antiguos Windows. Pero eh, me sonaba, era esa especie de Total War con inventario y rolazo y criaturas fomorianas. Es decir, lo que ya era Warhammer: Shadow of the Horned Rat mucho antes de que existiera Total War.

Ojalá. El juego me ha servido para disfrutar aún más mi tercer asalto al shogunato en su serie referencial y, sí, es digno de que lo compren borracho por tres pavos. Gustará a esa subespecie de parnasianistas del PC, ávidos de que todo título tenga más botones que un Office porque sí, porque para eso es un PC, que no se plantearán ni un sólo momento si las cámaras las diseñó el amigo lerdo de Matt Murdock, o por qué tiene un ritmo de campaña que convierte a Hearts of Iron en un Need for Speed. Porque hay que esperar, y después esperar: a tener más tropas; a que se recuperen las dañadas en esos campos de batalla donde se echan ideas y más ideas de otros juegos de estrategia, por si alguna funciona, que eso de equilibrar es muy jodido; a que pase el invierno, que es un turno perdido… Ésa es la brillantez conceptual de King Arthur: un juego de batallas por turnos donde sus creadores decidieron que en uno de cada cuatro no se pueda hacer nada. Y de ahí a peor.

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