«City Connection» – El Pac-Car

City Connection

City Connection
1985
Arcade (versión comentada), MSX, NES, eShop para Nintendo 3DS
Jaleco

En los salones recreativos de los años ochenta era fácil distinguir los buenos de los malos jugadores. Normalmente uno jugaba y cinco miraban; el que jugaba agarraba con seguridad la palanca, aporreaba los botones con desdén y hacía brillar su deífica aureola de machote rompe-récords con cada uno de sus ensayados movimientos mientras absorbía como un vampiro de energía los «oooh» y «aaaah» que exclamaba la boquiabierta chiquillería que se agolpaba detrás de él.

Efectivamente, tras los grandes jugadores un pequeño grupito de seres inferiores estudiábamos la partida con atención. De esa manera, viendo cómo jugaban otros, memoricé el lugar donde estaba situado cada pedrusco del recorrido en Enduro Racer, así me enteré de dónde exactamente debía saltar para que apareciera el yashichi en el bosque de Ghosts ‘n Goblins. Una vez finalizaba el proceso de aprendizaje me temblaban las manos de pura impaciencia y atroz deseo de que quedara libre la máquina en la cual podría llevar a la práctica todo lo aprendido, amortizando mis estudios ahorrando cada vez más monedas y créditos.

City Connection era la excepción que confirmaba toda esta gran regla: una recreativa que siempre estaba ocupada pero en la que nunca había nadie observando cómo jugaban los demás. Porque City Connection era un juego muy fácil, tan fácil que no hacía falta mirar para aprender a jugar. City Connection era esa especie de comecocos en el que conducías tu coche alrededor del mundo disparando latas, pasando de pantalla cuando conseguías pintar de un color diferente al inicial cada plataforma del escenario mientras evitabas atropellar gatos e intentabas no golpear o ser golpeado por taxis, ambulancias y coches de policía. City Connection era, en definitiva, el juego ideal para pasar una tarde tranquila y placentera fuera de casa perdiendo nada más que cinco duros en el proceso.

Aún hoy día, City Connection es mi juego ideal para pasar una tarde tranquila y placentera. La única diferencia con respecto a lo que viví en los años ochenta estriba en que la tarde la paso en casa abrazado a mi recreativa, y en lugar de cinco duros, pierdo un euro en el proceso. Pero el placer sigue siendo el mismo.

1 opinión en “«City Connection» – El Pac-Car”

  1. Pues yo era de pensármelo dos veces y había ocasiones que prefería gastarme las 25 Pts en un Arcade fácil, que me dejaba disfrutar de las pesetas una a una, por más tiempo, que en uno que no conocía o era más difícil.

    Así que bienvenidos eran los Arcades sencillos y facilones 🙂

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