«Toki» – Toki gustar salto

Toki - Going Ape Spit

Toki
1989
Arcade (versión comentada), Sega Mega Drive
TAD Corporation

(Artículo publicado anteriormente el 20 de abril de 2011 en el blog de Mondo Píxel.)

Recuerdo Toki (JuJu Densetsu en su versión japonesa) como uno de los arcades más populares de mi época y en las salas recreativas de mi zona peninsular, mezclados en mi memoria, en una imposible amalgama neuronal, con Super Pang, Final Fight, Ghouls’n Ghosts, R-Type y Sunset Riders. Una popularidad que no se restringía a la murcianidad, vista la gran cantidad de ports domésticos que vivió en su día y el propósito reciente de un remake 3D. Los superpoderes de MAME se han ocupado de mantenerlo vibrando en mi stick casero durante buena parte de todos estos años (casi veinticinco, que no es precisamente poco), pero hasta hoy no me había planteado cuál podía ser el secreto de un éxito que siempre había achacado a su estética enloquecida y su sentido del humor netamente oriental.

La respuesta, sin embargo, ha venido del lado de la mecánica: Toki es un juego con un ritmo extraordinariamente lento, cosa que según las interwebs fue motivo de duras críticas en su día. Sin embargo, es un sello distintivo e impepinable de Toki: cada salto es perfectamente controlable tanto en ascenso como en caída, y debido a la saturación de enemigos que sufre este arcade plataformero, el jugador se pasará más tiempo desplazándose por el aire que con los pies en tierra. Los perezosos movimientos del simio protagonista, sumados a la precisión de los saltos, hacen que la zona aérea se convierta en una prolongación del espacio terrestre, como si el juego estuviera lleno de escalones invisibles, lo que potencia las estrategias y abre las posibilidades de un juego que sería sumamente limitado si se restringiera únicamente al empleo del salto como una maniobra evasiva.

Y entonces sí: con Toki volando por los aires, gracias a ese ritmo moroso y pausado, se puede disfrutar de su aberrante imaginería tribal: los power-ups caricaturescos (¡cascos de fútbol americano! ¡bambas!), el ridículamente cómico sistema de disparo, las hilarantes posiciones que asume el heroico monicaco, los casi freudianos final bosses (manos gigantes que agarran a tías: igualico que en la vida real)… todo un catálogo de tics del género durante los noventa que requiere un poco de paciencia para hacerse con su ritmo de vals con escupitajos. ¿O eran vómitos?

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