«Wolfenstein: The New Order» – Hablemos de catedrales

Wolfenstein: The New Order

Wolfenstein: The New Order
2014
PC (Versión comentada), PS4, Xbox One, PS3, Xbox 360
MachineGames

Quiero visualizar Wolfenstein: The New Order como una catedral románica y admirar su sentido de la belleza y de la estructura, pero no estoy ante un edificio cualquiera, no. Se trata de uno levantado tarde, fuera de la etapa en la que encajaba, una iglesia románica acabada cuando el gótico está en pleno auge y que, pese a que su estructura es pura, ha tenido que adaptar algunos adornos nuevos. Aún así, todas sus partes encajan perfectamente y no tiene grandes ventanales, sus naves son pequeñas, y prefiere los arcos de medio punto a los apuntados. Eso no quita que sea un monumento de lo pretérito, un recuerdo de cómo se hacían las cosas antes.

Los videojuegos ya llevan algunos años echando la vista atrás, sobre todo en el mundo independiente, y no pasa absolutamente nada por rescatar viejas fórmulas y mezclarlas un poquito con las nuevas. Al fin y al cabo, es una forma de revisar las convenciones actuales y de tratar de encontrar un estética y una jugabilidad pura, de coger el referente auténtico y no el bastardizado. Que una gran empresa sea la responsable de hacer esto en un género como el FPS y en la época de los Battlefield y los Titanfall es digno de alabanza, sobre todo cuando el resultado es tan bueno.

Es verdad que Wolfenstein: The New Order no tiene escenarios laberínticos ni las llaves rojas, aunque seguramente esto le habría beneficiado una barbaridad; pero renuncia casi por completo a las curas automáticas tras una cobertura y al aguantar a pijos de Utah en un multijugador. En su lugar, pone un arma en cada mano al jugador y le propone como único objetivo el masacrar ejércitos distópicos e infinitos de robots y nazis sin dejarle tiempo a pensar en nada más. Tampoco es como si lo necesitara: como el propio juego dice, estamos aquí para matar nazis. Eso no significa que no entienda bien el presente e introduzca secciones de infiltración realmente entretenidas o un sistema de mejoras (de perks) por matar a la peña de una forma determinada. En su núcleo, en lo importante, no deja de ser un shooter a la antigua usanza, aunque tenga elementos contemporáneos que adornen ‘el edificio’.

MachineGames ha rescatado un nombre ya mítico como es Wolfenstein y le ha dado una misión fundamental: servir como mensajero de un pasado en la que la acción con un ritmo sin interrupciones, los escenarios bien construidos, las armaduras soldadas con los cascotes de tus enemigos, los botiquines de vida y la dificultad exigente eran lo más importante, y no unos gráficos de nueva generación o unas cinemáticas con famosos de Hollywood.

1 opinión en “«Wolfenstein: The New Order» – Hablemos de catedrales”

  1. Este Wolfestein es más hijo de Riddick y The Darkness que del Wolfestein original y eso es muy bueno. Un «soter puro» de lo más divertido. Y las versiones al alemán de temazos musicales anglosajones es bien.

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