«Theme Hospital» – Inflatoterapia a mitad de precio

Theme Hospital

Theme Hospital
1997
PC (Versión comentada), PlayStation, PlayStation Network en PS3 y PSP
Electronic Arts, Bullfrog,

Bullfrog viene de una satisfactoria relación con Electronic Arts. Molyneux ha jugado —y seguirá jugando— a ser Dios con sus god games —Virus, Populous— pero también es capaz de ofrecer productos de calidad y bien distintos como Syndicate. Si David Cage basa sus Heavy Rain y sus Beyond: Dos Almas en experiencias personales, Peter Molyneux hace lo propio plasmando sus recuerdos infantiles en Theme Park. El juego, simulador de gestor de parques temáticos, nos permite construir atracciones, contratar a mascotas y ejercer la villanía incrementando la cantidad de sal en las patatas fritas y reduciendo la cantidad de hielo en los refrescos en un mefistofélico combo. No nos quejemos de lo caro que está el cine español; la próxima vez saboreen las palomitas.

Theme Park, que en su versión de PC nos deja incluso administrar el stock y tirar los dados en el tablero de lo bursátil, se convierte en el soporte de los futuros rollercoasters, centrados ya en lo más chulo que te permite hacer un gestor de este tipo: montar la montaña rusa más gorda y más tocha y más enrevesada del mundo.

EA compra Bullfrog y Molyneux asciende, esta vez sí, a los cielos. Los proyectos salen como churros y en el mismo año en el que se saca otra joya de microgestiones —Dungeon Keeper— aparece Theme Hospital, traslación del modelo de negocio del parque de atracciones al hospital, en una vuelta de tuerca de humor negrísimo. Recordemos que estamos en tierras de Britania, donde lo montypythoniano es lo mínimo. Rarísimas enfermedades. «¡Inflatoterapia a mitad de precio!» gritan por megafonía, consistiendo la oferta en resolver tu problema —resulta que SÍ tenías la cabeza como un bombo— inflando tu cabeza hasta que ésta estalle, volviendo a su forma habitual. El primo Eso de la familia Addams aparece aquí, quizá esperando que un buen chute eléctrico le permita terminar de trajinarse a Margaret. La Invisibilitis nos trae a un enfermo distinto al que nos pronosticaba H.G. Wells: éste no quiere cotillear desnudeces, sólo curarse. Con el Síndrome del Rey tendremos la oportunidad, esta vez sí y definitivamente, de matar a Elvis. La Arguiñanitis, cuya descripción médica refleja un abuso televisivo en el consumo de programas de cocina, nos recuerda que el doblaje existe.

Avanzada la partida surgen las epidemias, decidiendo el jugador si debe hacerlas públicas con su consecuente bajada de reputación —ay, la transparencia— y las emergencias, resoluciones exprés de enfermos en las últimas. Añádanle a la ecuación terribles terremotos, suciedad, visitantes VIP, empleados inapetentes y cansados a los que tendremos que motivar con máquinas recreativas, ratas, vómitos en ráfagas y un sinfín de pequeños detalles: extintores, papeleras, máquinas de refrescos y radiadores.

Tras Theme Hospital Molyneux abandonaría Bullfrog, que acabaría con el tiempo cerrado no sin antes dejarnos un Theme Park World con tan solo cuatro posibles escenarios y centrado ya en lo social, prolegómeno de lo que estaría por venir. Qué más da, siempre nos quedará esa fase de matanza de ratas con la que Bullfrog nos recompensaba si lográbamos matarlas en buen número, siempre nos quedará la lenta espera en el médico como videojueguil jeringa proustiana.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.