«Lumines» – Puzzles y sinfonías electrónicas

lumines

Lumines
PSP
Q Entertainment
2004

Tetsuya Mizuguchi es uno de esos genios a los que nos gusta tanto nombrar aquí en Mondo Pixel. No es que fuese sólo el artífice de Sega Rally (y por ende, de alguna forma, de tantos y tantos juegos de rallies), sino que también se paseó por la Dreamcast con esa maravilla llamada REZ, nos deleitó con Space Channel 5 y luego se pasó de rosca un poquito con Child of Eden. Pero curiosamente es Lumines el juego que ha conformado con el tiempo la espina dorsal del creativo japonés hasta su última entrega en Vita, demostrando que los conceptos sencillos tienden a sobrevivir mejor al paso de los años.

Lumines se hizo famoso por algo muy tontorrón: su UMD poseía el firmware original de la PSP y era perfecto para piratear la consola. Resulta que tras este hecho tan poco digno habitaba uno de los juegos de puzzles más interesantes de los últimos años. Si Tetris era un sistema ultraingenioso que nos introducía en un trance mental a través de una estructura muy cerebral, Lumines consigue elevarnos a ese mismo trance pero mediante la fusión entre lo lógico y lo sensorial. Las piezas con las que jugamos en Lumines constan de cuatro minicuadrados (que forman a su vez un cuadrado mayor) con sus diferentes combinaciones en dos colores, que debemos girar y colocar con el fin de unir elementos del mismo color y que desaparezcan de la pantalla. Esta desaparición está asociada a un “barrido” de pantalla que aparece con una cadencia constante y acelerándose inexorablemente conforme avanzamos en el juego. Pero no es este planteamiento el realmente interesante (que lo es y mucho) sino que éste no puede disociarse de la skin de cada una de las fases. Cada skin conlleva un diseño integral de música, ritmo, efectos sonoros, diseño de la propia pieza y por tanto influye decisivamente en el estado de ánimo del jugador, su ritmo de juego y la capacidad para interactuar inconscientemente con el devenir de las propias piezas y sus efectos asociados.

Quizá nunca encontremos un puzzle tan genial como Tetris, que era concepto sobre todo. El Tetris de PC, su espartana primera versión, seguía siendo un tetris pese a la ausencia total de sentido de la estética. Pero Lumines no se entiende sin su aparato de sonido y color, sin ese invento sinestésico del amigo Tetsuya. Y cualquiera que se haya dejado seducir por Lumines puede dar fe de que ninguno de sus juegos consigue como éste ese estado de absoluta evasión, de automatismo rítmico e hipnótico que lo hace tan irrepetible.

1 opinión en “«Lumines» – Puzzles y sinfonías electrónicas”

  1. La iteración para PSVita ocupa ahora todas mis noches. Creo que se me mete en la cabeza y duermo peor, porque dormido sigo tarareando y encajando piezas luminosas de colores. Siempre me gustó más Meteos, porque cada planeta cambiaba tanto las condiciones de juego que a veces se convertía en un juego nuevo. Pero cada Skin de Lumines es un camino distinto al insomnio lisérgico al que empiezo a ser adicto.

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