«Gods Will Be Watching» – In pain we believe

Gods Will Be Watching
Deconstructeam
PC, iOS, Android
2014

Apadrinados por la editora indie Devolver, los chicos de Deconstructeam que triunfaron en Ludum Dare 26, una de las jams de programación más apreciadas por la comunidad, han llevado el proyecto que allí crearon en 72 horas de improvisación (y que, por cierto, les granjeó el oro) a su máxima expresión, energizándolo en año y pico de trabajo de la manera particular que requería lo que se ideó en aquellos días. Para ello, los españoles se han preocupado en darle mayor forma y volumen a ese mundo de contiendas interestelares y apocalipsis terrorista en pleno punto de inflexión, contagio vírico mediante, y que esconde en sus mecánicas un ecosistema aritmético mezcla de una dosis de previsión numeral y otra de pura suerte. Como la vida misma.

Cierto es que a algunos pueda interesarles esta historia sólida pero previsible de dilemas humanos en tiempos de guerra, pero lo que se nos descubre realmente como revelación es un parque de recreo del funambulismo en el manejo de recursos que, maldita sea, hará que te cueste Dios y ayuda superar cada prueba (ocho partidas, sus buenas dos horas en modo normal, hasta que me di cuenta que o modo fácil o lamentarnos por lustros) mientras los días avanzan, la moral baja, a tu personaje no hacen más que arrancarle dientes y esa estúpida pared llena de escombros no termina de evacuarse y, oye, todo este sufrimiento al final… ¿para qué? Para saber que estás en un atolladero interminable del que, toda la pinta tiene, nadie saldrá airoso. Hay un momento precioso en el juego, cuando te están torturando (a tu personaje y también al del otro lado de la pantalla) en el que un carismático psicópata te apunta con una pistola y a todos los recursos que estás ponderando hasta el momento se le añade ahora que también tienes que aguantar una ruleta rusa. El disparo ha fallado. 1 bala de 7 huecos en el tambor. 35% de probabilidades de que se crea tu mentira. El disparo vuelve a fallar. 1 bala de 6. 43%. 1 de 5. 67%. Donde el esfuerzo mental y moral se tocan, cuando suprimimos ese factor de felicidad en los automatismos prensiles y le añadimos un minimalismo que es pura ausencia de estímulos visuales (esos planos fijos durante cincuenta minutos de partida), es ahí cuando empezamos a rozar la excelencia o lo nefasto. Y no, nunca llega a quedar del todo claro.

Otro juego más, como por ejemplo Don’t Starve, Papers Please o Super Meat Boy, que experimenta con el castigo y la ponderación de tu resistencia moral (¿están los videojuegos redescubriendo la mística cristiana del castigo?) junto con la frustración de un avance tortuoso sin recompensas, ni durante el proceso ni tampoco al final de cada nivel. A simple vista, un drama de supervivencia point n’ click de manejo del tiempo, pixel art cuidado, brillante banda sonora que ha dado que hablar a cargo de Fingerspit, pero también algunos puzzles interesantes que no llegan a funcionar en ciertos niveles (porque no se acoplan de una forma del todo lógica al escenario planteado) y tickets abundantes para adentrarse en la reflexión sobre la importancia del tedio. Sin embargo, esa danza sobre los recursos, ese cálculo que aprendemos a hacer sobre el tiempo que le queda a este personaje para no volverse loco o esa rápida deducción sobre si es ya el momento de matar a aquel rehén es una garantía de trascendencia. Si has leído este texto, si te has topado con palabras como sufrimiento, hastío o tedio y aún así tienes ganas de jugarlo entonces sí, no lo dudes ni por un segundo, Gods Will Be Watching no te defraudará.

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