«Castlevania: Portrait of ruin» – Selfievania

Nintendo DS Castlevania Portrait of Ruin Front Cover

Castlevania: Portrait of ruin
Konami
Nintendo DS
2007

Como cada verano, Herasmus se juega un Castlevania y luego se pasa por aquí a contarlo. Puede que una vez cada cien años el castillo de Drácula emerja de entre sus ruinas para amenazar a la humanidad, pero si esa resurrección pilla en agosto no tendremos nada que temer.

Uno de los factores que colocan al videojuego un peldaño por encima del cine moderno (al menos en cuanto a cómo su público hemos decidido tomarnos a uno y a otro) es que secuelas y derivados se consideran en general síntoma de buena salud en el primero y de decadencia y desgana en el segundo. Yo no sé en qué momento los cuñados del mundo se pusieron de acuerdo en que un personaje, una simbología, una visión, se tenía que agotar en una única obra, pero, una vez convencidos todos de que segundas partes nunca fueron buenas, es difícil encontrar un comentario sobre continuaciones en medios de comunicación o en cenas de amigos que no las mire por encima del hombro aunque sea de refilón. Esa condescendencia es más difícil de rastrear en la Historia de la Literatura, y no se encuentra en el estudio de la Música, de la Pintura ni (gracias a Dios) de los videojuegos, que a la primera de cambio sacan pecho de sus raíces. Mucho se habla de los problemas que arrastra el medio por ser un arte joven y considerado en general como  menor, pero quizás debería valorarse más el que un poco por eso también nos hemos librado de un buen montón de milongas.

Portrait of ruin difícilmente se puede entender como un juego independiente: se mira en la ristra inabarcable de títulos anteriores y homenajea sus éxitos y traspiés, apuntalando la no muy sólida mitología de la serie y estableciendo mecánicas que abran la fórmula a nuevos escenarios. Los cuadros del título son portales a otros castillos, cada uno de su padre y de su madre (no tanto los últimos, pero hay ganas de darle un aire característico incluso en la repetición), barajando tanta almena y tanto salón con desiertos o un circo ambulante. Sí que es verdad que entre semejante despliegue se echa de menos la profundidad de escenarios anteriores (la piscina subterránea de Dawn of sorrow), pero el conjunto es apañado y, sobre todo, amplio. Si es usted un espacio geográfico vagamente siniestro, lo más probable es que tenga representación en Portrait of ruin.

Y si es importante añadir, más lo es recuperar. Para quienes recuerdan el castillo invertido de Symphony of the night hay castillos boca abajo y hasta de medio lado, a quienes les gustó alternar personajes en Rondo of blood y Dawn of sorrow aquí tienen la posibilidad de controlar a dos cazavampiros simultáneamente. Si echas de menos los porcentajes locos solo diré que terminé mi partida con un 892% sin molestarme en rebañar demasiado.

Portrait of ruin es el retrato de dos figuras con castillo al fondo: una, claramente definida, la de la herencia de la serie; la otra, abocetada pero fácilmente distinguible, una insinuación de lo que mucho todavía le queda por dar. Menos completo que anteriores entregas portátiles, más abierto a otras influencias, le afea un poco el tirar a veces la piedra para luego esconder la mano. Se ambienta en la Segunda Guerra Mundial y se hace referencia a la Primera, pero nada de esto tiene impacto en el juego. Entre tanto cuadro y visto el partido que se saca a los poderes pictóricos del villano en los combates, es una lástima que no se aproveche la pantalla táctil para trazar magias. Pero los juegos, como todo, se deben valorar por lo que son más que por lo que se echa en falta, y Portrait of ruin es ágil, ambicioso y variado. Sobre todo, y esto no se le puede negar, es que es un agosto cojonudo.


 

4 opiniones en “«Castlevania: Portrait of ruin» – Selfievania”

  1. Fue el primer Castlevania que terminé (todos tenemos cadáveres putrefactos en algún armario) y me gustó mucho. Es de los más fáciles de la saga pero sigue teniendo su aquel y sobre todo es como usted dice, ágil, variado y divertido además de poder durarnos gran partedel mes de agosto o el mes entero.

  2. Hombre, fácil tampoco, eh, que lo de purgar a las hermanas o la parte de la sombra de Richter son como para echarles un rato.

    Ecclesia el mejor? Oigo cosas muy buenas y muy malas. Será mi Castlevania 2015

  3. A ver, fácil fácil no. Pero como Castlevania es de los menos complicados aunque yo no fui capaz de pasarme completa la zona secreta. Desde luego es el más sencillo del trío de la consola.

    El Order of Ecclesia sí que es todo un reto y de lo que llevo jugado puedo decir que es otro juego estupendo.

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