«Alien Isolation: Crew Expendable» – Un paseo por la Nostromo

Alien Isolation: Crew Expendable

Alien Isolation: Crew Expendable
2014
PC (versión comentada), PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox One, Xbox 360
The Creative Assembly, Sega

Lo reconozco: no he jugado aún el juego principal. Me he lanzado como loco a uno de sus DLC. Soy padre de familia, tengo bebés que reptan por mis piernas y me absorben todo el tiempo disponible. Y qué demonios, quería meterme de cabeza en la Nostromo. Un juego de Alien como es debido no puede olvidar de dónde viene, así que con muy buen criterio los chicos de The Creative Assembly nos han regalado este regreso inigualable al lugar donde todo empezó. Utilizando (supongo) la dinámica de juego del título “madre”, nos ponemos en la piel de un miembro de la mítica tripulación justo antes de que comiencen los correteos por los conductos de ventilación. Sí, adivina quién se va a encargar del papelón.

Aún recuerdo aquel Alien: Trilogy, que en una de sus fases nos permitía visitar brevemente la cámara con el alienígena fosilizado (el Space Jockey o «Pitufo Azul Prometheus»). Era la primera vez que podíamos experimentar en tres dimensiones un escenario mítico de la primera parte de la película. Mucho tiempo después llegamos a un punto en el que la tecnología nos permite recrear con una fidelidad sobrecogedora cada estancia de la Nostromo: la cámara para hablar con «Madre», el laboratorio, las cabinas de hipersueño… Todo está ahí y curiosamente todo parece minúsculo si rebuscamos en los rincones de la memoria y los cotejamos con la realidad que nos muestra el juego. No obstante seguro que todo ha sido medido correctamente y la Nostromo es como debe ser: estrecha y claustrofóbica. Experimentar estas sensaciones (creedme que merece la pena) cuesta 3,99 €, y es cierto que en una hora podréis completar la misión propuesta (pegarle una patada en el culo al Alien) pero parece bien calibrado si damos por bueno que un juego de 60 euros pueda ofrecernos unas 15 horas de diversión.

Armado con tu lanzallamas y un sensor de movimiento te tocará atravesar estancias laberínticas casi en penumbra esquivando constantemente al Alien para cerrar compuertas e ir arrinconando poco a poco a la criatura.  La mecánica es ocultarte, no hacer ruido, y si tienes la mala suerte de que el Alien te vea o escuche (no se le escapa ningún ruido al jodío) recurrir al fuego para ahuyentarlo unos preciosos segundos. Por supuesto esta mecánica no es «pura»: la ambientación es tan creíble que resulta chocante que puedas esquivar al Alien moviéndote agachado alrededor de una mesa, que no vea aparentemente el resplandor de tu lanzallamas en modo standby o que al final resulte mucho más práctico no ocultarte en absoluto e irte quitando de en medio al bicho a base de estratégicas ráfagas. Pero todo funciona razonablemente y el Alien genera tanta inquietud como uno pueda suponer. Jugar con cascos se antoja imprescindible, y la experiencia se acerca bastante a algo ATERRADOR. El Alien, incluso si me pongo purista, se acerca mucho a la versión primigenia: grande, pesado, con un grado de tosquedad e incluso de movimientos torpes. Cuando camina parece un elefante en una cacharrería, lo cual (por descontado, no creerías que es casual) viene bien para equilibrar el desigual enfrentamiento. Pero no quiero ponerme quisquilloso. ¡Eh, he estado en la Nostromo! ¿Qué tal si volamos la maldita nave?

A modo de postdata, deciros que existe un círculo que se ha cerrado. El primer juego de Alien (la primera) lo editó Mind Games para ordenadores de 8 bits en 1984. Era en concepto sorprendentemente parecido a este DLC que tenemos entre manos. De hecho son los mimbres conceptuales para el juego. Si sois amantes del videojuego por encima de sus formas o edades, es obligado visitar aquel olvidado y excelente programa, de una profundidad mucho mayor de lo que aparenta a simple vista.

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