«Gaurodan» – Kaiju-eiga canario

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Gaurodan
PC, Mac, Ubuntu (Linux), Ouya
Locomalito
2013

Juan Becerra, diseñador gráfico, conduce sus dedos hacia las Termópilas. Después de un día de trabajo forzando la marcha sus dedos caminan ahora por placer, asumido su destino. Juan no pide más que un ratito diario para jugar a Contra. Cansado, sabe que aún tendrá que repasar unos cuantos emails antes de dormir, la mayoría dedicados a su más fresca obra: Maldita Castilla, Ghosts´n Goblins españolizado.

Locomalito posa sus ojos cansados en su televisión, que aún no tiene conectada la Ouya que comprará meses más tarde gracias a las donaciones. Baja la mirada y contempla una serie de películas de Godzilla. Los kaiju-eiga desfilan. Aún agotado por el esfuerzo de su última gran creación decide darse el capricho de canalizar la destrucción urbana.

El nuevo juego se alimenta, al igual que lo hacía Maldita Castilla, de la poco explorada mitología hispánica. Un huevo brota del monte Teide. En su interior yace el pájaro del trueno, y tras derruir un poblado colmado de inocentes eclosiona. Es Gaurodan, y sus graznidos siderúrgicos prometen muerte.

Al final del juego, geográficamente situado en las Islas Canarias, espera el duelo inmortal Guayota, la bestia de fuego. Los edificios humean, los soldados han muerto, los acorazados se han herrumbrado. Gaurodan come power-ups de potencia, de vida, de tiempo y de puntuación para el jugador más hambriento. No se puede guardar la partida; juegas todo a una lanzada, hoplita.

La partida puede durar media hora. Justo lo que le dedica de media Juan Becerra a jugar cada día, con suerte. Gaurodan refleja en su ave protagonista, quizá mejor que cualquier otro título del desarrollador malagueño, la naturaleza de éste: imposible un estado de quietud.

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