«Underwurlde» – Exploración claustrofóbica

Underwurlde

Underwurlde
Ultimate
ZX Spectrum
1984

Parapetado tras una de las carátulas más bellas y sugerentes que jamás han iluminado mis ojos, en la cual el mismísimo Diablo nos recibe con los brazos abiertos en su guarida («El Gran Palacio Oscuro», según las instrucciones del juego), se oculta Underwurlde, un plataformas bidimensional de planteamiento rotundamente clásico: esto podremos comprobarlo fácilmente acudiendo de nuevo al manual de instrucciones, en el cual podremos leer «salga del laberinto eliminando a los guardianes que intenten oponerse a su camino con las armas que ha ido recogiendo». La dinámica clásica de encontrar determinados objetos y llevarlos a donde corresponda, vaya. Es decir: aquí solo podremos avanzar si ubicamos y liquidamos con un arma específica —que habremos tenido que localizar con anterioridad— tres imponentes bicharracos que nos bloquean el paso. Ya lo leen, imposible enfrentarnos a una mecánica más tradicional… Aunque justo ahí acaban los parecidos con otros juegos, y empieza aquello que hace especial a Underwurlde.

La diferencia fundamental entre este título y otros de su especie es que quienes nos atacan no nos hieren o matan al tocarnos, únicamente nos empujan. Normalmente, en dirección al abismo más cercano. Y la segunda gran distinción vendrá dada porque comenzaremos nuestra aventura sepultados en mitad de un (muchísimo más gigantesco de lo que venía siendo habitual) mapa. Realmente, sería deseable ignorar lo desmedido del mundo en el que estamos inmersos cuando comencemos a jugar para que podamos vivir a tope las sensaciones que el programa nos provoque, ya que habrá un momento en el cual intentaremos ascender a salto limpio, pantalla por pantalla, a los niveles más elevados del mapeado. Y por mucho que lo intentemos, en un principio no lo conseguiremos porque un (muy típico de la época) batiburrillo de enemigos conformado por gárgolas, plantas venenosas, arpías y medusas voladoras nos empujarán. Y caeremos, continuamente, cada vez más y más abajo. Y comprenderemos entonces que ese «medidor de profundidad» que luce la pantalla no será algo que haya sido colocado por los programadores del juego como una mera curiosidad, sino que será una de las maneras que tendrá Underwurlde de mandarnos sensaciones, de decirnos que aunque subamos o bajemos estaremos rodeados —por todas partes— de cientos de pantallas. Que acabar con éxito esta aventura será algo posible pero que resultará complicado, y que en los próximos minutos y quizá horas que pasemos ante el juego, nos encontraremos muy jodidos pero muy contentos ante la perspectiva de saber que gozaremos con un programa difícil de completar pero muy especial. Uno que para nada es otro clon de Abu Simbel Profanation.

Porque si así fuera, los enemigos en Underwurlde nos matarían o herirían si nos tocaran, y en ese caso finalizar el juego sería más un ejercicio de paciencia y habilidad que lo que es realmente: un firme y constante intento de cumplir nuestro objetivo al mismo tiempo que disfrutamos / mantenemos a raya las sensaciones de opresión, asfixia, claustrofobia, angustia e impotencia que el programa nos provoca. Sensaciones jodidas de por sí, pero gozosas en este fantástico contexto.

1 opinión en “«Underwurlde» – Exploración claustrofóbica”

  1. Como no puedo comentar en la otra review lo digo aca, el Metro 2033, junto con el Bioshock Infinite, es uno de los mejores juegos que se hayan hecho en la historia del medio, verdaderas obras de arte

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