«Lumines» – Tetris Místico

lumines

Lumines
Q Entertainment
PlayStation Portable

2004

En la representación del mundo siempre podemos asumir dos posibles caminos: figurar una existencia a través del materialismo o del psiquismo. En el primero de los casos sólo tendremos que aceptar que sólo existe como tal aquello que sabemos en su fisicalidad, en el segundo de los casos para saber de su existencia necesitaremos poder hacer una síntesis de como se configura en nuestra mente. Esta segunda posición parece ser asumida con mucha naturalidad en los juegos de Tetsuya Mizuguchi, especialmente en Lumines.

Lo que en principio nace como un juego de gravedad, al más puro estilo Tetris, no tarda en desafiar las convenciones del género de puzzles que invade; es un juego de ritmo. En cierto modo más próximo a cualquier juego musical, como Dance Dance Revolution o Rock Band, éste no nos premia por despejar la pantalla de figuras con la mayor rapidez y precisión posible, nos premia por hacerlo con la mayor constancia y ritmo posible. Obligándonos a proyectarnos en la música, una electrónica de club deliciosa, además de en el cambio constante de ritmo y estética nos va definiendo diferentes paisajes a través de los cuales debemos transitar. De este modo produce un cambio de paradigma: lo que en Tetris era la búsqueda de la arquitectura perfecta, de la destrucción cada vez más veloz de la materia, en Lumines es una exigencia de una consciencia geográfica, destruir en un espacio y en un tiempo regular; devenido. Al cambiar de este modo las reglas de juego se produce un sorprendente salto singular del cartesianismo a la fenomenología del videojuego.

En Lumines el yo-jugador no puede guiarse sólo por lo que ve, sino que tiene que ajustar los ritmos de su conciencia a cada paisaje propuesto en el juego: sólo podemos ganar a través de las sensaciones, nunca de la estrategia; la derrota no se da en no saber ver las conmutaciones de piezas, sino en no saber sentir el orden de estas. Y es ahí donde se encuentra su mayor logro, es el primer videojuego plenamente consciente de no ser un juego lógico, como Tetris sino un juego estrictamente noético. En la comprensión profunda de los flujos del juego se esconde su diversión.

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