«PICROSS E5» – Hundir los píxeles

TM_3DSDS_PICROSSe5

Picross E5
3DS
Jupiter
2014

No quiero yo ofender. Hay cosas en este mundo que levantan pasiones, y comparar una cosa con otra a veces puede herir sensibilidades. Ya saben, es como decirle a un aficionado de Star Wars que en el fondo Star Trek es muy parecido: naves espaciales, alienígenas, espacio exterior… Iba yo a decir que Picross se me antoja una variante del Sudoku. Probablemente los yonkies de los Sudokus inmediatamente se levantarán en armas y los que se han aficionado a Picross como ejemplo de innovación dentro del manido género de puzzles numéricos me harán un unfollow.

Bueno, es una variante de Sudoku mezclado con el Hundir la Flota… Bien, creo que me estoy metiendo en otro jardín. Verán, utilizando las pistas numéricas que hay en cada fila y columna, uno tiene que averiguar dónde están los barquitos ocultos de la mencionada fila o columna. Solo que no son barquitos sino pixelotes. Vamos a irnos poniendo más sesudos: si por ejemplo en una fila se nos señala un 1 y un 3, significa que tendremos que localizar dónde se halla un pixelote, que estará separado al menos por un recuadro vacío de la siguiente serie de tres pixelotes. A partir de estas premisas, habrá situaciones en las que localicemos necesariamente determinados submarinos o acorazados o fragatas, que a su vez nos darán pistas de la localización de otros pixelotes en otras tantas filas o columnas. Cuantos más recuadros desvelemos (tanto ocupados como vacíos) más sencilla será nuestra labor de deducción. La 3DS se revela fiel compañera (cualquier cacharrito táctil cumpliría con esa función) para ir anotando en la cuadrícula nuestros descubrimientos. Existe una gracieta cuando completamos un nivel, y es que en nuestra cuadrícula de juego se desvelará un dibujín compuesto por los píxeles desvelados. Muy bonito y enternecedor aunque anecdótico.

Van ya 5 entregas de este Sudoku Batlleshipizado que incorpora modos de juego variados para hacer la experiencia más exigente (tiempos límite o penalizaciones cada vez que nuestro puntero marca una casilla incorrectamente). Y debo afirmarlo: Picross (da igual el número) engancha tanto y es tan placentero que resulta muy complicado no enamorarse de este concepto de juego a primera vista. Aunque el hecho de revelar la imagen final no tiene mucha trascendencia no deja de ser un hito visual que rubrica el éxito del nivel y proporciona un simpático gesto de recompensa. No me resisto a acordarme de cierta semejanza conceptual en este sentido con otro juego de puzzles, el Gals Panic, que ya en los noventa proponía desvelar una imagen de…

Maldita sea, acabo de ver otro unfollow.

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