«Quartet» – Dos son compañía, cuatro multitud

Quartet

Quartet
Probe Software
Arcade, Sega Master System, Amstrad CPC, Commodore 64 (versión comentada), ZX Spectrum
1987

Nunca conocí (en vivo y en directo, digo: la he jugado en MAME a efectos historiográficos) la máquina original de Quartet. No me perdí nada: es un shooter lateral que extirpa cuidadosamente varios elementos diferenciadores de Gauntlet, creyendo que el secreto del clásico estaba meramente en la interacción entre cuatro jugadores. El resultado es un follón considerable, pero bastante anodino, y cuyo mayor atractivo en su día, es de suponer, sería armar con tres amigos mostrencos el mayor escándalo posible en una sala de recreativos.

Las adaptaciones domésticas, en el mejor de los casos, redujeron la participación de cuatro a dos jugadores («ajá, Quartet, ¿eh?», debieron decir aquellos que, como yo, se toparon con el juego sin saber que en el original se podía controlar a cuatro personajes simultáneamente), cuando no se eliminó el multijugador por completo. Una de las peores adaptaciones, en todo caso, es la de Commodore 64, de la que solo puede salvarse lo de siempre (lo de siempre es la banda sonora: con «lo de siempre» nos referimos estrictamente a eso): los gráficos son ridículos hasta para los habitualmente microscópicos estándares de los juegos de Commodore, y esa estética relamida, brillante, que tanto contrastaba con la apasionante mugre monocroma del Spectrum es más irritante que nunca. Los jefes finales (el único que hay, vamos) son sencillamente intolerables, y el sistema de control, errático y muy poco fiel al espíritu arcade que se le supone a un juego de este tipo.

Y sin embargo, y aseguro que la nostalgia no habla por mí, Quartet tiene algo misteriosamente encantador, precisamente, en esos robóticos gráficos de mierda. La sonrojante ineptitud en el diseño de los niveles laterales, la sorprendente gracia con la que algunos enemigos imitan las familiares formas de aliens cabezones o robots asesinos, la ridícula carátula, que trae de un trompazo a la mente lo peor de los comics de ciencia-ficción de los ochenta, el curioso carisma poético de la pantalla de presentación (que presenta al grupo justo antes de ponerse a tope), los detalles esquinados, en fin, y que no tienen nada que ver con el paupérrimo sistema de juego y que, sin embargo, son los que cuando echamos la vista atrás hacen que recordemos a veces la carátula de mierda, los moñecos de mierda y los disparitos de mierda con cierta condescendencia.

Y bueno, luego la banda sonora. Lo de siempre.

 

1 opinión en “«Quartet» – Dos son compañía, cuatro multitud”

  1. En su día jugué a la versión de Amstrad CPC y me pasó lo mismo: nula jugabilidad, movimientos desesperantes y un diseño de niveles deleznable. La portada, menesterosa, sí consiguió engañar al niño que era entonces, pero tras dos partidas lo mandé todo al carajo. ¿Por qué recordamos estas primeras experiencias tan desilusionantes? Por mi parte, aún tengo pendiente el asesinato de aquel compañero de clase con el que intercambié mi Bruce Lee de Datasoft por la ñorda ininteligible de Uchi Mata, acaso el peor juego de la historia de los ordenadores incompatibles.

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