«The Legend of Zelda: The Wind Waker» – Volver a empezar

WW

The Legend of Zelda: The Wind Waker HD
Nintendo
WiiU
2013

Aunque luego soy el primero que se tira en plancha sobre cada nueva entrega, sé que cuando se trata de Zelda hay que tomarse las cosas con calma. La serie guiña el ojo al jugador que lleva toda la vida al otro lado del pad, juega a parecer algo que ya se conoce mientras baraja sus mimbres encarnación tras encarnación. A lo mejor nunca se toca del todo el meollo de la fórmula, pero se remezcla hasta que coge un nuevo sabor. Más a menudo de lo que parece, uno del todo inesperado. Por eso hay que enfrentarse a cada título con la mirada limpia, distanciarse como se pueda de hypes, lloriqueos o arrebatos de fan que necesita ver gongoros porque, bueno, esto es un Zelda o qué cojones es. En la medida de lo posible hay que respirar hondo, contar hasta mil y hacer el esfuerzo de sentarse de nuevas a descubrir Hyrule como si te lo acabasen de presentar. No te lo bebas de un trago. No le retes a estar a la altura de la entrega que te gustó cuando eras un crío: puede parecer similar pero siempre es otra cosa. Cada entrega es otra cosa.

Quedamos entonces en que hay que llegar dispuestos a lo que venga. Pero como son juegos enormes hay que llegar además sin prisa, es importante que lo dejes respirar. Con el tiempo seguramente recordarás las mazmorras y los jefes finales, pero un Zelda solo se gana ese nombre si te anima a recorrer el mapa para entrar en una cueva donde no te espera más que un jarrón con cinco rupias. Si el escenario está vivo, y te enteras que a la heladera de la villa le mola el empleado de la carnicería, pero el amor necesita collares boboklin para triunfar. También confianza y comunicación, pero sobre todo collares boboklin. Que la niña de los del quinto se va a perder la graduación, pero vaya, que si te pasas por la gruta que hay a la salida de la Mazmorra del Viento con una bolsa llena de bombas y flechas de hielo lo mismo encuentras con qué hacerle un vestido de noche. Siempre hay un recodo por explorar, pero te tiene que apetecer ir. Te tiene que apetecer esperar quizás diez horas largas de juego para poder ir.

Creo firmemente que Wind Waker cayó tan mal en su día porque su público no estuvo a su altura. Por su estética se le acusó de infantil, a pesar de ser francamente crudo por lo menos en su tramo final. De continuista cuando propone nuevas razas y escenarios, cuando pone patas arriba toda la mecánica de desplazamientos. Que tampoco gustaron porque se podían hacer monótonos y farragosos. Tuvieron que pasar años para que se recuperasen prácticamente tal cual en Red Dead Redemption, ese juego que consistía en un noventa por ciento en mirarle el culo a un caballo mientras se cabalga por un desierto que tanto recuerda a la Hyrule anegada por las aguas. Solo que ahí ya no pareció tan mal. A Wind Waker, como a Majora´s Mask, se le negó el pan y la sal no por ser Zeldas raros, no por su ritmo ni por ninguna de las vaguedades que entonces se dijeron, sino por pura y llana pereza. Porque sus propuestas pedían una relación con el jugador que los jugadores no se vieron dando. Escondidos tras un “no es por mí, es por ti” defendieron un retorno a las esencias en cierta medida hipócrita, porque todo Zelda exige, junto a la inversión de tiempo, ese dejar las expectativas en la puerta para poder funcionar en condiciones.

Wind Waker y Majora´s Mask se reeditan en un intervalo de dos años, ambos con fama de raritos y de alguna manera infravalorados, ambos con la cara lavada en una conversión HD que, al menos en el caso de Wind Waker, ni quita ni pone al conjunto. Bendita sea se sirve para ponerlos en el sitio que merecen, pero dudo que suponga alguna diferencia. A la hora de la verdad, no va a haber alta definición mejor que la del jugador que se acerca con la mirada limpia.

2 opiniones en “«The Legend of Zelda: The Wind Waker» – Volver a empezar”

  1. siempre fui de sonic (un erizo con zapatillas) porque mario era para niños…sigh!!…vaya machote estaba yo hecho hasta que por casualidad me di de bruces con marioland 2 de gameboy y el susodicho fontanero me dejó el culo como un bebedero de patos!! a partir de ese instante mis chorradas perjuicios varios y conceptos estúpidos sobre el medio ( esos putos polígonos…ese fotorrealismo de mierda…etc) desaparecieron y yo fuí más feliz!!!
    wind waker ya lo vi desde el burladero… como la masa descontrolada apedreó hasta la saciedad el título sin siquiera haberlo probado…
    la miel no esta hecha para la boca del asno…y con sus pequeños fallos, que los tiene, se erige como una maravilla que rezuma saber hacer , respeto y mimo hacia el jugador y un halo de verdad que más de uno mataría por conseguir….
    y el tiempo ya lo pone en su lugar…como ese iceberg en el cual el titánico barco de los AAA algún día va a embarrancar…

  2. Mi imparcialidad con Wind Waker debe ponerse en entredicho. Fue el primer juego de The Legend of Zelda que pude disfrutar, y por ello la primera vez que degusté todas sus convenciones.
    Una saga en la que crece en habilidad el jugador y no el personaje. Concepto éste que no entendí en su momento porque mis hábitos se relacionaban mucho más con el rol made in USA. Una saga con pocos personajes pero en la que no se descuida la caracterización del reparto, y en la que toda prueba (incluso el combate) es realmente un rompecabezas que exige mover los engranajes cerebrales.
    Este capítulo de reinos bajo el océano y especies que evolucionaron y se adaptaron al entorno siempre fue el más bello y singular, con imágenes que recrean la vista en cada esquina del mapeado. Presentaba ciertos problemas de ritmo ajenos a la tradición de un Zelda (mucho se ha dicho ya de su tramo final). Otros, relacionados con la comodidad de ejecución de ciertas acciones (manipulación del inventario) son irremediablemente heredados. Esta remasterización lima todas las asperezas gráficas y jugables de un material que ya de por sí poseía un brillo característico.
    De la familia The Legend of Zelda se ha dicho que peca de repetitiva. Varios capítulos recientes son los principales responsables. Sin embargo, resulta ser una rara avis del ocio electrónico la saga que consigue lanzar cuatro capítulos consecutivos con tanta identidad propia (de A Link to the Past a Wind Waker). Cada uno de ellos es, a su manera, fuente de inspiración para las otras entregas de la serie, enseñándoles cómo sintetizar sus dinámicas bi o tridimensionales, cómo desordenarlas o cómo imprimirles encanto. Ésto realmente significa, teniendo en cuenta la relevancia de los Zelda, enseñar esas mismas lecciones a toda la industria.

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