«Chariot» – Viaje alucinante de A a B

Chariot-01

Chariot
Frima Studios
WiiU
2015

Como en la misión de escolta menos imaginativa del primer shooter costroso que te venga a la cabeza, Chariot consiste en ir del punto A al punto B siempre pendiente de arrastrar un fardo. Lo de ir de un punto a otro nunca ha sido un problema, bien al contrario: está en el ADN de los clásicos incontestables de esto del jugar, tanto en la vertiente de los que se enchufan como de los que no. Otra cosa es la parte de tener que estar al quite de dónde hemos dejado las maletas, de proteger al científico que desactiva las alarmas mientras hordas de enemigos hacen cola para volarlo en pedazos. Eso ya gusta menos, y Chariot cree haber descubierto por qué.

Chariot dice contar el viaje de una princesa y su pretendiente en busca de un lugar adecuado donde enterrar el cadáver del padre, pero no tarda en revelarse como la historia del ataúd. En nuestro papel de porteadores lo arrastramos por cuevas interminables, lo protegemos de ataques, lo empujamos por carriles herrumbrosos. Más o menos. En realidad el ataúd es a menudo nuestra forma de desplazarnos, y la única de recoger ítems o llegar a ciertas plataformas. El ataúd es vehículo, en ocasiones arma, nunca un peso muerto. Al saltar de un saliente a otro hay que contar con el lastre, que puede arrastrarte colina abajo. Hay que decidir si tirar o dar cuerda, hay que calcular no solo la inercia del propio salto, sino el efecto añadido de la carga. Entre el nivel y el jugador hay un elemento extra que ya no es estorbo sino intermediario. Una herramienta que aprender a usar, y a usar en compañía.

Como en toda mudanza (y esta lo es. Una especialmente macabra realizada por monigotes achuchables) se agradece la ayuda, y Chariot debe ser jugado en cooperativo local, con pizza y cerveza para celebrar el éxito de la empresa. También hay opción para el francotirador solitario, que se deslomará en los puzzles y tendrá que trabajar el triple para conseguir la mitad de resultados. Él sabrá. Chariot pide otra cosa. Es una aventura en compañía, que trata sobre la muerte desde una perspectiva intrigante y que, enredando en mecánicas que parecían archiconocidas, introduce un elemento que lo cambia todo. La propuesta de Chariot, a fuerza de original, acaba empachando, pero enseguida vuelve a apetecer. Hay mucha miga en un viaje de A a B

Puede pasar de todo en un viaje así.

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