«Kane and Lynch» – Machos en el abismo

Kane and Lynch: Dead Men
2007
Xbox 360 (versión comentada), PS3, PC
IO Interactive

 

La polémica primero, o vamos a empezar ligero
Si fuera una persona, Kane and Lynch: Dead men sería el tipo que llega a un bar y tiene a todo el mundo cuchicheando sobre él. Es feo, violento en cuanto tiene oportunidad y parece que aprendió a hablar sólo para conjugar el verbo joderse, en segunda persona del imperativo. Pero además, acarrea una mala fama que repele a la gente: no obstante, provocó el despido de una persona, Jeff Gertsmann, un redactor de esos que suplen talento con polémica. Cuando publicó una mala reseña en Gamespot, justo cuando la página estaba empapelada con publicidad del mismo, provocó que la dirección se pusiera Lynch-a-tope y le despidiera ante las amenazas de Eidos, distribuidora del juego, de retirar los anuncios.

No fue la primera polémica en torno al periodismo de los videojuegos, ni será la última, pero bastó para condenar a Kane and Lynch a un recorrido comercial lastrado por los prejuicios. Como si no fuera bastante con que sus principales cualidades pasaran desapercibidas ante el redactor de videojuegos medio, que se conforma con una hoja de ruta de gráficos, jugabilidad, sonido y conclusión…

Macho men
Cuando salió el primer tráiler del juego, una de las inmediatas comparaciones que se hicieron fue con las películas de Michael Mann, sólo porque los protagonistas aparecían vestidos de traje en mitad de una discoteca. ¿Se acordó alguien de esta comparación cuando se puso a la venta? Peor aún, ¿se molestaron en profundizar en las semejanzas? La respuesta generalizada: no.

Oh, tío, es todo tan Michael Mann...
Oh, tío, es todo tan Michael Mann…

Vayamos a uno de los juegos más valorados por los aficionados y la crítica: Metal Gear Solid (MGS en adelante), referente de la simbiosis entre videojuego y cine. Es indudable la inteligencia de Hideo Kojima para potenciar la puesta en escena y hacer creer a los jugadores que están dentro de una película, pero de camino trasciende el medio. Y lo consigue no por añadir cinemáticas a cada paso, sino porque la historia conecta con el jugador de una forma profunda mientras le exige una participación activa. MGS habla sobre el legado de los genes y nuestra propia naturaleza, y todo, desde las cutscenes hasta la jugabilidad, está orientado a sustentar dicha tesis. Lo maravilloso es que esa forma de narrar es exclusiva de los videojuegos.

Pero la prensa, los gamers y las desarrolladoras se quedaron sólo con que tenía buenas y abundantes cinemáticas y, como pasa con el cine, la tendencia general fue aceptar lo que salía por la pantalla sin plantearse qué había querido decir su autor con ello. Por tanto es descorazonador, pero lógico, que se tache a Kane and Lynch de tener una historia simple y unos personajes planos cuando aborda, de forma única, la crisis de masculinidad de dos hombres maduros cuya vida es violenta e irresponsable. La conexión con Michael Mann no está sólo en los trajes o en el apartado estético, tiene que ver con el tema y, volveremos a ello, con la forma en la que el jugador supera el modo historia.

Adam “Kane” Marcus, a pesar de su actitud de macho dominante, es de todo menos un referente de masculinidad: después de fracasar como padre cuando su hijo se dispara por accidente con su propia arma, fracasa como marido al abandonar a su familia y enrolarse en un grupo de mercenarios llamado Los 7. Años después, durante una misión que sale muy mal, abandona a sus compañeros de armas con un botín y es capturado por la policía, momento en el que se rinde y afronta la pena de muerte con un mínimo de dignidad. Empezamos en el traslado a nuestra ejecución, que culmina con una sangrienta fuga y la revelación de que Los 7 siguen vivos, quieren el dinero en un plazo y, si no, matarán a nuestra ex mujer y a nuestra hija.

Llego 8 años tarde para comparar a Lynch con Santiago Segura.
Lynch, sobrecompensando.

Por el otro lado, no es ninguna casualidad que Lynch matara a su mujer en un brote psicótico, y que al principio de la historia quiera ingresar en Los 7, convirtiéndose en el enlace entre estos y Kane. De nuevo, ha fallado en el papel que la sociedad espera de un hombre, y espera reafirmar su masculinidad al entrar en un grupo de mercenarios. Si no puede tener una familia, tendrá una pistola.

Oda al perdedor
Ambos niegan en todo momento que merezcan estar en el papel que el juego les tiene reservado, cuando todas y cada una de sus acciones les han llevado a ese punto. Y es esa incapacidad de reconocer sus errores la que conduce la historia hasta un final que no puede ser, de ningún modo, feliz. Uno puede superar las fases, pero Kane está condenado a perder lo poco que le queda.

Primero, su mujer es ejecutada cuando los planes para recuperar el dinero y vengarse fracasan. Luego, reúne a un banda de mercenarios, que estaban amenazados por Los 7, con la promesa de acabar con el infame grupo, pero les deja a su suerte en cuanto puede. Nuestro protagonista salva a su hija mientras oye cómo sus compañeros mueren cagándose en sus muertos, y el jugador se enfrenta a una decisión: si les abandona de forma definitiva, pierde el respeto de su hija, que le tacha de traidor; si corre en su auxilio en una misión extra, no sólo llega demasiado tarde, sino que su hija es alcanzada en un tiroteo. Son los dos únicos finales y están recompensados respectivamente con unos elocuentes logros: Maldito seas si lo haces y Maldito seas si no lo haces.

Men, men, men, men, manly men, men, men...
Men, men, men, men, manly men, men, men…

Esto es, que el jugador es castigado si decide exprimir a fondo Kane and Lynch, entrelazando la narrativa de la historia con la narrativa del videojuego y dejando con un sabor de boca agridulce al usuario, que para «ganar» tiene que pasárselo. Y que si quiere los logros, esa recompensa tan reconfortante como inútil, tiene que alcanzar el peor final.

Puede que el control no esté muy depurado, el sistema de coberturas flojee y las cajas de impacto de los enemigos sean algo caprichosas, pero tratamos de un diamante bruto que, además, tuvo los redaños de hacer de sus protagonistas unos viejos malhablados, cuando la tónica popular es crear avatares atractivos con los que es fácil simpatizar: ¡si en Mass Effect utilizaron para el protagonista el aspecto de un súper modelo!

Kane and Lynch: Dead Men es una experiencia incómoda, por desgracia tanto en lo jugable como en lo personal, pero es indudable que es casi una experiencia única. Su secuela, superior en casi todo, ya la comentamos aquí, pero creo que cualquier aficionado que se precie debería olvidarse de ideas preconcebidas y darle una oportunidad. Y quizás llorar un poco, porque el fracaso económico de la saga no sólo ha bloqueado más secuelas (que se sepa), sino también juegos de gran presupuesto con la voluntad de ser tan feos.

1 opinión en “«Kane and Lynch» – Machos en el abismo”

  1. Uno de mis juegos favoritos, aunque hay que reconocer, que el tema del control falla mucho en muchas ocasiones críticas… ojalá saquen otro y mejoren los controles ondie ya!

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