Gunman Clive 2 – Barril de monos

Gunman-Clive-2

Gunman Clive 2
Hörberg Productions
3DS
2015

Piensa en Gunman Clive 2 como en el bidón donde guardabas tus juguetes cuando eras crío. Un juego que funciona como un contenedor de cosas dispares: muñecos de plásticucho de los Pitufos, superhéroes de PVC, una Tortuga Ninja, el brazo de un GIJoe, una figura descolorida de algo muy feo que no sabes bien qué demonios es. Cosas que solo tienen en común el ser tuyas, los materiales baratos, que como tu madre las encuentre por medio las tira a la basura, es la millonésima vez que te lo dice.

Jugar a Gunman Clive 2 se parece a volcar el bidón una tarde de sábado, elegir una figura desparejada y construir algo con ella. Un par de Masters del Universo, Han Solo y un Transformer desguazado tienen que servir para levantar una escena de Golpe en la Pequeña China, que viste el otro día en la tele y recuerdas regular. Vas echando mano al bidón, descartas una Barriguitas de tu hermana y un perro de plástico. Espera no, el perro vale. Media docena de Clics y un surtido de soldados salidos de un Sobre Sorpresa pueden hacer de villanos. El ejército del tipo que buscaba a una china de ojos verdes. El Vietcong. Una división de Terminators. Los Cien Mil Hijos de San Luis, pero con telepatía. Y que respiren bajo el agua.

En Gunman Clive 2 controlas a un pistolero (o quizás a un jefe indio o a una corista, cada uno con sus propios ataques y limitaciones) que lucha contra dinosaurios que escupen cráneos, samuráis, patos, arañas robot. Planea en un deslizador camino de lo que parece el Palacio de Invierno de Moscú, otras veces dirige un carrito por el cuello de un brontosaurio. Todas las localizaciones, todos los personajes, todas las situaciones pueden convivir en la alfombra donde Gunman Clive 2 reconstruye a su manera escenas de Megaman y Super Mario Galaxy. No hay el más mínimo asomo de sarcasmo en la mezcla, ni ojos guiñándose ni codazos cómplices. Un cowboy cabalgando un oso panda no es una figura irónica, es una imagen potentísima que el juego toma completamente en serio, y que funciona, porque resulta que yo, sin saberlo, tenía muchísimas ganas de que alguien me enseñara algo así. Como tú, supongo. La clase de misil conceptual que solo genera un niño jugando, mitad por una cuestión de imaginación mitad porque los juguetes a mano son los que son y la necesidad obliga.

Lo que sea que Gunman Clive 2 tiene que decir sobre lo que significa el hecho de jugar (y a menudo parece que algo quiere decir) lo dice jugando. No da discursos sobre diversión, simplemente es divertido. Como juguete humilde que es, cuesta 2,5 euros en la e-shop, lo mismo que un tigre de plástico en la tienda de al lado de mi casa. Su mérito mayor como videojuego es entender que la parte de vídeo está muy bien y es importante, pero que la que cuenta es la otra.

Gunman Clive cree sobre todo en la otra.

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