«Grow Home» – De cimas y hombres


Grow Home

Ubisoft Reflections
PC
2015

Cine del tedio es la etiqueta con que se conoce a cierto tipo de películas con las que, aunque no seas especialmente cinéfilo, seguro te has topado alguna vez. Se trata de un tipo de cine con predominancia de interés en los circuitos de festivales, hechas sin mucho presupuesto, y popularmente definidas por quienes no las disfrutan como «esas películas en las que no pasa nada». Directores como Jim Jarmusch, Béla Tarr o Apichatpong Weerasethakul son algunos directores memorables que han llevado a la gran pantalla películas de este estilo, de pretensiones contemplativas, con tomas largas y (en teoría) absorbentes, donde si conectas te acabas imbuyendo de la atmósfera que rodea el día a día de sus protagonistas y que son especialmente aborrecidas por una gran parte del público, incluso dentro del mundo de los espectadores empedernidos. Esto funciona de forma similar en el mundo de los videojuegos pero, como es normal al hablar de distintos medios, este género tiene aquí sus propias peculiaridades.

Corríjanme si me equivoco, pero de momento no tenemos en consolas ninguna obra que haya explorado las andanzas de una mujer húngara sufriendo las tierra esteparias en plano secuencia blanco y negro y cuya rutina sea ir a sacar pozo del agua y comer patata cocida una vez por día. Tampoco el observar el paseo de 300 metros de un monje budista por las calles de la Marsella actual con la lentitud propia de un oso perezoso herido de 200 millones de años. Sí lo hemos hecho, sin embargo, entrando en el universo compartimentado por habitaciones de una adolescente embebida del movimiento Riot Grrrl y también hemos seguido un tour por una isla-hombre en acto de introspección emocional. Pero tengamos esto claro: aunque para el videojuego el paisaje, por dibujado, es casi siempre mucho más hermoso y apetecible, lo que hacemos siempre en todos los citados casos es buscar respuestas más allá del horizonte. Grow Home, como Dear Esther, Dear Home o Journey, es un videojuego del tedio. Tedio espectacular, tedio del preciosismo pero murria vital a fin de cuentas con esa asombrosa capacidad para incitar a la reflexión y también al mismo tiempo para invitarnos al lanzamiento de mando o teclado contra pantalla.

Pero Grow Home al menos intenta poner remedio al hastío con una idea del sense of wonder muy particular: dotar de significado a la verticalidad. Los chicos de Ubisoft Reflections saben que un simple cambio de perspectiva puede convertir la historia de siempre en una maravilla atractiva para el ojo, y la horizontalidad, defecto del ser terrestre, ha privado a la humanidad del acceso a esa absoluta virtud que cuanto más alto subimos más se nos despierta el espíritu. El ático es el cosmos, el cosmos es Dios. Y por eso cuando el pelele robot más carismático después de Wall-E consigue dejar a un lado su slapstick físico y se sujeta adecuadamente a las ramas infinitas observamos la inmensidad a nuestro alrededor y sentimos conquistada la naturaleza, subyugada bajo nuestros pies. Y ahí estamos, suspendidos en una épica armonía cibersintoísta y pastoral en la que nuestro intelecto se está santificando vía bocanadas de aire limpio como el que tiene que beber cristo hasta que, de repente, un simple gesto nos ha llevado al más absoluto fracaso, demostrándonos que, como vamos a hacer en cuestión de segundos, Ícaro tampoco cayó de pie. Luego, escalada y lento progreso de brazadas verticales una izquierda y una derecha, a modo de penitencia con las cuentas del rosario. Ya no hay alternativa. Ya no somos libres de hacer lo que queramos. El tedio es un simple intervalo de tiempo donde gobierna la indeterminación.

Pero si hay algo en lo que se le reconoce el mérito a Grow Home es en la modestia de sus pretensiones. No se jacta de la gloria de su pixel, más allá que de aquel propio al bucolismo que irradia su ambiente (el cual, por cierto, reflexiona sobre si la hostilidad en el campo se produce sólo en caso de intervención humana). Tampoco lo hace del vacuo trasfondo de su historia ni, sobre todo, de una supuesta inteligencia en el minimalismo de las mecánicas, cosa que sí sentimos hacen otros juegos del estilo. Pero una no puede dejar de jugar al Grow Home pensando en lo frustrante del accésit, en lo que podía haber sido y al final no es. En que, aunque lo importante es lo que te lleves tú a casa, es cierto que lo sugerente puede ser un caldo de cultivo para los somatismos y que es sólo la voluntad personal la que infiere un valor estético en el sentido artístico del término. No lo sé, añádeme algo a esa mecánica, apórtame algo más de valor en tu idea. Genérame un contenido que tenga algo de autoral. Son mis quejas, las de una persona amargada. Somos muchos y lo bonito no nos basta.

2 opiniones en “«Grow Home» – De cimas y hombres”

  1. Dear Home no lo conozco, mucha curiosidad 😉

    Me quedo con la idea de que es un juego que invita a la reflexión comntemplativa, pero que a la vez, te puede hacer sentir esa necesidad de tirar el mando y apagar la consola por un rato.

  2. Hasta ahora tenía bastantes ganas de jugarlo pero esta crítica las ha atemperado. Y es que cualquier comparación con Dear Esther me escama mucho ya queme aburrió como una ostra, fue una hora y media de tedio que solo terminé porque sabía que era corto y quizás el final mereciese la pena. No fue así.

    Me esperaré a una buena rebaja para darle una oportunidad.

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