«Call of Duty: Ghosts» – La muerte sigue igual

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Call of Duty: Ghosts
2013
Infinity Ward
PS3 (versión comentada)/PS4/XBOX360/XBOX One/WiiU/PC

El gran atractivo y a la vez el gran misterio de la serie Call of Duty es su propia existencia: sus juegos suelen ser tratados de repetitivos de una entrega a la otra, pasilleros en su desarrollo, con argumentos que parecen escupidos por un adolescente de Texas que ha crecido abrazado al Smith & Wesson que le regalaron antes de que lo destetaran, y con un multijugador pensado para acomodar al mayor número de jugadores posibles, casuales o no. Cero riesgos con el #1. La guinda del pastel es un motor gráfico que van parcheando sin renovar de verdad desde hace ya más de seis años. Y aun siendo todo ello cierto, no lo es menos que cada título es recibido con gozo por la prensa especializada (con más o menos reservas, con críticas puntuales expresadas con la boca pequeña, pero gozo al fin y al cabo), y comprado a millones por los jugadores, con la periódica noticia de «¡Los videojuegos ya superan a la industria del cine!». Lo peor que se ha dicho de la entrega de este año, Call of Duty: Ghosts, es que es «una entrega de transición». Y mira tú por dónde, esa es una afirmación falsa. Despista el hecho de que el juego salga a la vez en dos generaciones de consolas que hoy por hoy conviven, pero Infinity Ward ha creado OTRO Call of Duty, sin consideraciones del tipo «Bueno, gastaremos X millones en un juego de transición, y ya nos esforzaremos de verdad dentro de dos años, cuando vuelvan a darnos la vez». Argumentalmente abre una nueva serie, con cliffhanger final incluido, dando carpetazo a la trilogía Modern Warfare. En todo lo demás… Bueno, la vida sigue igual, con el mismo tipo de esfuerzo, y resultados a la par.

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Crítica – «Call of Duty: Black Ops II»

Call of Duty: Black Ops II
Treyarch
PC, PlayStation 3, WiiU, Xbox 360 (versión comentada)

Decid lo que queráis de Nicolas Cage, pero el tío sabe como conquistarnos una y otra vez. Yo encontré particularmente cautivador su discurso acerca de su personal e intransferible método de actuación, que él mismo ha bautizado como Nouveau Shamanic. Sus explicaciones son vagas y confusas, y pasan por actos tan peregrinos como pintarse la cara y utilizar antiquísimos objetos egipcios, pero uno puede intuir que The Cage actúa siguiendo corrientes energéticas que solo él puede ver gracias al permanente estado de conciencia alterada a nivel Petarlo en el que vive. Todo esto viene porque jugando a la campaña de Call of Duty Black Ops II me ha parecido detectar una sanísima y muy necesaria deriva hacia el caos que he decidido bautizar como Karma Shooting.

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«Call of Duty: Modern Warfare 3» – Crítica

Call Of Duty: Modern Warfare 3
Infinity Ward / Activision
Xbox 360 / PS3 / PC
Versión comentada: Xbox 360

Vamos a contar mentiras, como decía la canción: Call of Duty es un juego en el que prima el juego emergente, la libertad de acción, basada en una visión abierta de las mecánicas del first-person-shooter y en el que todo puede pasar. No, ¿verdad? Entonces, permitidme el exabrupto: ¿por qué narices se sigue juzgando a este juego, entre los aficionados a este hiper-poblado género, por lo que no es ni, demonios, pretende ser?

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«Call of Duty 4: Modern Warfare» – Revisión

Call Of Duty 4: Modern Warfare

Infinity Ward/ Activision

Playstation 3, Xbox 360, Wii, Mac, Windows

2007

Uno de los momentos más recordados del primer Modern Warfare ocurre más o menos a mitad de la campaña principal cuando nuestro avatar abre los ojos completamente grogui dentro de un Black Hawk derribado después de una explosión termonuclear. La imagen en pantalla se enfoca y desenfoca sola y, al contrario de lo que ha ocurrido durante el resto del juego, nadie nos acompaña gritándonos al oído qué debemos hacer. Son momentos de gran confusión que aumentan cuando nos damos cuenta de que ninguno de los controles, que a esas alturas ya teníamos bien dominados, responde como debería hacerlo: si empujamos el stick analógico a fondo el personaje gime y repta con dificultad por el suelo en lugar de salir corriendo mientras que el resto de botones del pad, sencillamente, no funcionan. Así las cosas, lo único que se nos permite controlar es el stick derecho para mirar alrededor y el izquierdo para arrastrarnos hasta el exterior donde durante unos instantes tendremos asientos de primera fila para contemplar las consecuencias de la detonación: una tormenta de fuego y destrucción con un hongo nuclear presidiendo la apocalíptica postal que, sin embargo, solo dura el tiempo que tardamos en dar un par de pasos más, pues después el juego funde a blanco indicándonos que nuestro personaje ha muerto en medio de los cascotes y del viento radiactivo. Durante todo este tiempo nuestras posibilidades de interacción han sido muy limitadas y sin embargo su efecto dramático y la contundencia de su narrativa son impecables. Continuar leyendo ««Call of Duty 4: Modern Warfare» – Revisión»