«Divinity II: Ego Draconis» – La soportable levedad del ser dragón

Divinity-II-Ego-Draconis

Divinity II: Ego Draconis
Xbox 360 (versión comentada), PC
Larian Studios
2009

Unos cuantos años antes de que el movimiento  “Jugadores Airados por el Final de Mass Effect: Bioware, Cámbialo” hiciera estallar la burbuja de la idiotez allende los mares de la esfera social del gamer Internet, (concretamente en el 2009), se produjeron las primeras reacciones, los primeros brotes verdes, ante tamaña injusticia de nuestro mundo moderno. Larian Studios, una modesta compañía belga dedicada al desarrollo de juegos de rol y educativos,  lanzó Divinity II: Ego Draconis (la secuela de Divine Divinity) con irregular recepción, especialmente por el, para muchos, irritante final. Un juego con carácter penalizado precisamente por ofrecer ideas frescas pero con sobrios recursos, que hoy día reposa en la categoría de “Juego Humble Bundle al que nunca jugaré” en el imaginario colectivo del gamer.

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«Dragon’s Dogma» – El barrio de los monstruos

dragonsDragon’s Dogma
Capcom
PS3 (versión comentada) y Xbox 360
2012

Dragon’s Dogma es ese juego que parecía que no pero al final sí, fruto de una Capcom como sumida en uno de esos días torpes de resaca en los que no sabes muy bien lo que haces pero aún conservas la chispa de ingenio de la borrachera de la noche anterior. Dragon’s Dogma contiene lo contemplativo de Skyrim (aunque plasmado con menos lirismo) el espíritu depredador de Monster Hunter, y un sentido fantasmal de la cooperación similar a Demon’s y Dark Souls pero diferente, gracias al sistema de peones que nos reconcilia con el single player game de toda la vida pero levemente tocados por el halo ilusorio del progreso del juego online. Hay una reminiscencia lejana de algo parecido a la presencia de otro jugador en nuestro juego, pero a la hora de la verdad somos solo nosotros, nuestra aventura, y la vergonzante cantidad de horas que nos unen. Si hay algo que se le pueda echar en cara desde una perspectiva llamémosla objetiva, es la rigidez con que gestiona toda esa estructura estática de menús, inventarios, mapas, edición, creación y traspaso de objetos, demasiado tosca, demasiado incómoda, demasiado poco funcional para las horas que se le debe dedicar.

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