«The Elder Scrolls III: Morrowind» – El viaje a la libertad

Morrowind

The Elder Scrolls III: Morrowind
2002
PC (versión comentada), Xbox
Bethesda Game Studio

Mi llegada a Vvardenfell no fue todo lo placentera que imaginaba, y seguro que estar encadenado en la bodega de un barco de madera tenía algo que ver. Y con esos tipos siniestros que me miraban amenazantes… ¡Menudo viaje! Tras una incierta travesía me subieron hasta la borda, desde donde pude observar la arbolada orilla de Seyda Neen plagada de guardias imperiales y viejas pero estilosas casas de madera. Sorprendentemente, el mismísimo emperador Uriel Septim VII intercedió para que a los pocos minutos quedara en completa libertad, una situación inusitada para un ladrón pendenciero como yo… Un momento, ¿un ladrón? ¿Realmente quiero dedicarme a robar? La verdad, me imaginaba más bien como un elfo instruido en magia. Ya sabéis, no demasiado fuerte pero versátil, y con un aire siniestro y místico. Sólo un segundo, tiene arreglo. Cejas más pronunciadas, más habilidad con hechizos. Hey, quisiera ser capaz también de hechizar algún anillo de destrucción. O algo que me regenere la salud. Esto no es Skyrim, mi barra necesita rellenarse de alguna forma que no sea por generación espontánea.

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«Silent Hill: Shattered Memories» – El abismo está en el interior

SHSM

Silent Hill: Shattered Memories
2009
Wii (versión comentada), PlayStation 2, PSP
Climax Studios

Es muy manido lo de hablar del abismo: ya sabéis, eso de que cuando lo miras, el abismo te mira a ti. Esa relación recíproca en la que, aunque sabes que no es cierto, te encuentras con un elemento inanimado, no humano, que es capaz de devolverte una imagen de ti mismo. Que eso pueda suceder con un videojuego no es un acontecimiento ni tan manido ni tan frecuente. Por supuesto es una ilusión (ya sabemos que un juego no siente ni padece), pero todo lo que conocemos, todo lo experimentado, pasa por ser una ilusión propia que cada uno de nosotros elaboramos en nuestra contaminada cabecita. Incluidas las personas, por supuesto. Y lo más intrigante es que cuando esas personas ya no están con nosotros, siguen rondándonos en el cerebro y son capaces de tener en nuestras neuronas un comportamiento que a veces se nos antoja hasta independiente. Porque todo lo que conocíamos de ellas sigue ahí dentro. Y de todo ello versa Silent Hill: Shattered Memories. Casi nada. Continuar leyendo ««Silent Hill: Shattered Memories» – El abismo está en el interior»