«Agarest: Generations of War» – Grasa japonesa por turnos

agarest

Agarest: Generations of War
2013 (2007)
Steam  (versión comentada), PS3, 360, Android
Idea Factory, Compile Heart

Cuando desarrolladores como Keiji Inafune se preguntan qué diantres va mal en Japón para haber perdido la soberanía, acuden a ciertos lugares comunes: el peso de la tradición, la reiteración de las fórmulas y la entrega a ciertos convencionalismos no por cuestiones de diseño, sino porque son así. Agarest, un juego viejito de PS3 cuyo reciente port en Steam apelaba directamente a mi monazo de turnos y ataques desmadrados del rolazo táctico nipón, es la prueba de todo lo que va mal en Japón: ideas firmes enterradas en un montón de mierda prehistórica. Continuar leyendo ««Agarest: Generations of War» – Grasa japonesa por turnos»

«Bravely Default» – Todo el mundo tiene algo que ocultar (menos yo y esta muñeca rota)

Bravely Default

Bravely Default
2013
Nintendo 3DS
Silicon Studio / Square Enix

1.
He perdido la cuenta de las veces que habremos recorrido juntos esta mazmorra. Esta u otra parecida, porque las mazmorras son todas iguales cuando aprendes a dibujar mapas, sólo cambia el color de las paredes y la colocación de las trampas en el camino. La de veces que nos habremos perdido tú y yo, siempre de la mano. La de veces que te habré cogido como una muñeca, desnudándote sobre una mesa o en medio de algún pasillo solo para vestirte de nuevo y colocarte otra diadema, maga blanca, maga negra, maga roja, maga del tiempo, maga invocadora, maga con espada. Una maga con espada, a ver dónde se ha visto eso, niña tonta. Llegó el día en que me cansé de escucharte, a ti y a todos tus amigos, reviviendo las mismas situaciones, recorriendo los mismos escenarios de los mismos mundos y continentes, me cansé de peinarte esos mismos pelos de lana, cariño. Año tras año. Me habéis matado de aburrimiento. Bienvenido (de nuevo) al fantástico y épico mundo del JRPG: historias con pretensiones infladas como zepelines y protagonizadas por héroes a medio cocinar, infantilizados y paticortos, inmaduros hasta el sonrojo. No es culpa tuya, es un efecto secundario de la tiranía del superdeformed. Ya me lo decía mi padre: tanta cabeza para nada.

A veces pienso que hicimos algo malo en otra vida y estamos condenados a jugar una y otra vez a Final Fantasy VII por toda la eternidad. Condenados a escucharos a hablar con nostalgia de lo inolvidable que fue vuestra primera vez. Como si hablaseis de vuestra virginidad. Como si vuestra virginidad nos importase algo a estas alturas. A veces parece que seguís en el instituto.

Y cada vez que juego a un nuevo JRPG pienso que esta vez será la última.

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«Dragon’s Dogma» – Preview

La semana pasada Kento Kinoshita estuvo en Madrid presentando Dragon’s Dogma, lo nuevo de Capcom. Y, por una vez,  «lo nuevo de» no es una frase hecha. O sí: es una sensación rara ver a los japoneses metidos en rolazos al estilo occidental. Es más raro todavía ver a Capcom, que lleva unos años pegando bandazos, apostar por una franquicia nueva en tiempos de fuga de talentos y títulos estrella en manos de terceros. Sobre todo, es muy raro que el primer juego que se me viniera a la cabeza en la presentación fuera The King of Dragons, arcade desmadre que comparte con la nueva franquicia el combate desvergonzado con criaturas sacadas de los Compendios de Monstruos de Dragones y Mazmorras. Y sí, eso que está  acuchillando a una hidra es el protagonista. Y no, no es una cinemática ni un QTE.

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«Kingdoms of Amalur: Reckoning» – Crítica

Kingdoms of Amalur: Reckoning
Big Huge Games – Electronic Arts
PS3, Xbox 360, PC (versiones comentadas: PC, 360)

En Phonogram: The Singles Club, uno de los personajes tiene una idea para montar el grupo musical definitivo para el siglo XXI: los primeros discos de pop están a punto de perder el copyright, es el momento de coger lo mejor de cada uno y crear algo a partir de sus segmentos, de forma subversiva, con letras explícitas y cantante sexy (claro que su intención es perder la virginidad tróspida que le rodea como un halo). Kingdoms of Amalur: Reckoning, la apuesta de una ex estrella de baseball con talentos de trayectoria a su alrededor, pretendía algo parecido. Hibridar. Convertir su juego en un melting pot del rollo clásico, la hostia contemporánea, y el contenido descomunal de los Skyrim del mundo. Llegar a lo nuevo partiendo de la violación de lo viejo, algo tan consustancial al videojuego como la pantalla y el mando.

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